sábado, 8 de septiembre de 2012
305.- Muelle de Santa Catalina. Puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas)
305.1.- Muelle de Santa Catalina Naciente. Puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas).
¿Qué puede fotografiarse en la obra de un puerto? Apenas nada. Lo que ocurre, relevante desde el punto de vista ambiental, sucede en el lecho marino y en el agua principalmente. Un trozo de mar en una fotografía, sin negar que pueda tener su encanto, es una de las imágenes con menor personalidad que se me ocurren. Por eso suelo ilustrar fotografiar elementos muy accesorios, como la vegetación ornamental existente en el recinto portuario, si la hay, que podría verse afectada por el polvo y las emisiones de la maquinaria, las explanadas ya construidas, que pueden servir para instalación de elementos auxiliares, y las playas cercanas, teóricamente en riesgo al alterarse la dinámica del litoral. Muy pocas de estas fotografías acaban finalmente en el reportaje fotográfico. Normalmente no me gustan las fotos de las jardineras. Si la obra es dentro de la dársena portuaria, como era el caso en esta obra, la incidencia en las playas del entorno es nula. Y arriesgarse a indicar la ubicación de elementos auxiliares si no se saben cuales van a ser es meterse en camisa de once varas sin necesidad. Los reportajes portuarios siempre me quedan con un marcado aire turístico. El Muelle de Santa Catalina Naciente (por aquello de que se orienta hacia el este) iba a ser ampliado para poder recibir más barcos de cruceros, y con mayor tamaño. Este tipo de vacaciones debe estar en auge porque por esas mismas fechas hice un trabajo análogo en el Puerto de Mallorca. Lo que queda en primer término es el estacionamiento de vehículos anejo al muelle de cruceros, para autobuses sobre todo. Es sorprendente la cantidad de gente que baja de estos barcos en una escala. Las instalaciones de la derecha constituyen la terminal, con su aduana. Cierra la imagen el Muelle de León y Castillo, la zona portuaria orientada a la actividad industrial, con las inmensas grúas para la carga y descarga de contenedores.
305.2.- Muelle del Arsenal. Puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas).
El Arsenal es el área portuaria utilizada por la Armada Española para apoyo logístico de sus barcos destinados en la isla y aquellos otros en tránsito y que hacen escala en Las Palmas. Se empezó a construir sobre un muelle ya existente, el de Nuestra Señora del Pino que, a su vez, ocupada la zona donde se ubicaban las ruinas del Castillo de Santa Catalina. El gran tráfico de barcos de guerra existente durante la Segunda Guerra Mundial fue lo que motivó la decisión. Acabó de construirse en 1948. Detrás queda la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
305.3.- Terminal del Muelle de Santa Catalina. Puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas).
La terminal de un muelle de atraque de grandes cruceros no difiere mucho de la de un pequeño aeropuerto. La del aeropuerto de Logroño, por ejemplo, no era mucho mayor que esta. Y creo recordar que no tenía restaurante. Cierto que en los aeropuertos se supone que ha de existir cierta continuidad en la actividad, mientras que en los puertos la habrá actividad solo durante el atraque y desembarco de un crucero. Coincidí con uno en el trabajo del Puerto de Mallorca. En este de Las Palmas la terminal tenía aspecto de no haber visto movimiento en mucho tiempo. Momento: 19 de septiembre de 2007.
305.4.- Centro comercial del Puerto de Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas).
En el parking de este centro comercial deje el coche de alquiler con el que recorrí la distancia entre el aeropuerto y la ciudad. ya había parado en otro anteriormente, en la autovía. Allí compre toffes para entretener el tedio del día. Poco trabajo y un largo tiempo de espera hasta la salida del vuelo de vuelta a Madrid. Supongo que debería haber aprovechado el tiempo para conocer algo de la isla. De hecho anduve en carretera explorando una vez acabé el trabajo. Pero andaba por la labor. Comí y me fui de vuelta al aeropuerto, donde hube de ver al tiempo avanzar arrastrando los pies.
lunes, 27 de agosto de 2012
304.- Muelle pesquero de Las Palmas de Gran Canaria desde el Muelle de Santa Catalina Norte (Las Palmas)
304.1.- Muelle pesquero de Las Palmas de Gran Canaria desde el Muelle de Santa Catalina Norte (Las Palmas).
Ir y volver a Canarias en el día es posible. La duración del vuelo son exactamente dos horas. La primera sobre tierra, culminada con la salida de la Península por Portugal, siendo claramente visible desde el avión la forma triangular de la costa a la altura de Faro. Durante toda la segunda hora se sobrevuela el mar, y se alcanzan las islas, que desde el aire parecen muy separadas. Esa llegada siempre es espectacular. Sobre todo la de la isla de la Palma, entre las que conozco, que es literalmente como una montaña emergiendo del mar, como un portaaviones en mitad del océano. No importa la intensidad del trabajo a realizar, el esfuerzo que exija. La tensión de tener que coger un avión, dos con el de la vuelta, implica que el vuelo de regreso se hará dando cabezadas. Suelo luchar contra ello, sin éxito, porque ronco y me aterra dar espectáculo al resto del pasaje. También es verdad que en estos viajes relámpago a Canarias el avión de la vuelta siempre ha ido semi-vacío. El aeropuerto de Las Palmas está en mitad de la isla, en la costa este, y la capital en la esquinita noreste. Un breve trayecto por la autovía GC-1 en el coche alquilado te deja en la ciudad en un santiamén. En esos 20 ó 25 minutos da tiempo a aclimatarse de nuevo a la tonalidad del paisaje, pardo claro y beige, al azul topacio del mar, a la tranquilidad que allí reina. Directo al puerto, que se inicia justo donde la ciudad acaba. Lo que muestra la imagen es la dársena que forman el Muelle de la Ribera Oeste y el Muelle Pesquero.
304.2.- Muelle pesquero de Las Palmas de Gran Canaria desde el Muelle de Santa Catalina Norte (Las Palmas).
El muelle cuyo extremo puede verse en frente es el Pantalán Fransari. Detrás del puerto quedan los barrios residenciales más al norte de la ciudad y, tras ellos, el Paisaje Natural Protegido La Isleta, al que pertenece la montaña que cierra la imagen. Se trata de una antigua península de origen volcánico, terreno árido con formaciones dunares que se decidió proteger legalmente en vista que los sucesivos desarrollos urbanísticos amenazaban con eliminarlo.
304.3.- Muelle pesquero de Las Palmas de Gran Canaria desde el Muelle de Santa Catalina Norte (Las Palmas).
En mi casa, cuando era niño, un regalo que nunca olvidaban los Reyes Magos traer era un puzzle gigante. 3 ó 5 mil piezas. A veces más incluso. Todos en mi casa los adorábamos, y esa era la razón de que los pidiéramos siempre a Baltzar. Era un regalo para todos, que se compartía y posibilitaba pasar momentos juntos. Algo así como una terapia de grupo improvisada. Se despejaba una mesa, generalmente la de trabajo de mi padre, o si no la de la cocina para las comidas familiares, y se iba completando poco a poco, durante días o semanas. Cada cual le dedicaba el tiempo que quería, ratos perdidos, tardes o mañanas enteras. Se hacía solo cuando a uno le apetecía soledad, o en compañía cuando se estaba comunicativo. Infinidad de enfados se solventaron con el enfurruñado frente al puzzle absorto en colocar piezas. También podía dar lugar a piques, pero siempre sanos. Estar un rato sin colocar una pieza y que llegara alguien inspirado podía ser urticante. Había quien prefería las zonas de color uniforme, donde la forma del hueco es lo que da la pista, y quien trataba de encajar piezas por el dibujo. Cuanto mas mar y más cielo hubiera más difícil y más divertido, por tanto, era el reto de completarlos. Por eso esta imagen habría dado lugar a un magnífico puzzle. Habría avanzado rápido por la franja donde se sitúan el muelle pesquero y los barcos y luego habría progresado hacia arriba y hacia abajo en dos frentes que se habrían ido alejando progresivamente el uno del otro. A mi padre le gustaba especialmente acabar el borde, como si de una pizza se tratara. Las piezas que hacen esquina son fáciles de encontrar y ofrecen un punto de partida. Tras segregar las que tienen un lado liso en un grupo aparte, escogiendo pacientemente las candidatas para cada hueco y por el método de prueba y error, la realización del marco del puzzle avanza razonablemente rápido. Cuando te sentías con chispa tratabas de colocar piezas en cualquier parte. Cuando no, pero te apetecía participar, te dedicabas a las labores metódicas que exigen más disciplina que talento, y que son muchas. Aquellos puzzles gigantes decoran el tiempo de mi infancia. El otro día vi dos en un camaranchón de mi cuarto y su visión me arranco una sonrisa.
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