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lunes, 18 de junio de 2012
289.- Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca)
289.1.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).
Topónimos sonoros. La Clamor, Mombrún, Partida de Alfantega, Los Regueros. Eran las zonas agrícolas que se extendían ante mi, entre la pequeña montaña por la que discurría y la Sierra de San Salvador al otro lado de la zona de vega. Zonas verdes regadas y zonas con la vegetación agostada, de contornos irregulares, con siluetas forjadas por la intersección y el desplazamiento de círculos. De mi lado la retama y el tomillo, la genista y el brezo. Del otro la línea de vegetación que acompañaba al Canal de Zaidín. Cerca de la cerrada, persiguiendo un arroyo de extraño nombre, seco la mayor parte del año. Más en verano, cuando me tocaba buscar su curso para situar la presa del futuro embalse. Clamor parece un nombre lleno de inquina para un curso fluvial en el que rara vez suena el agua.
289.2.- Acceso al Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca).
Llegué hasta donde comenzada la pequeña garganta donde se iba a ubicar la presa. El arroyo comenzaba junto a una balsa de aguas lodosas, que también abastecía a una canalización de riego. A la derecha se situaría la presa, que detendría el agua del arroyo en su discurrir de izquierda a derecha, quedando el valle agrícola a la izquierda, por el que había caminado aquella mañana, bajo las aguas del pantano. Cuesta creer que de tan poco caudal pueda surgir un embalse. Es una integral de diminutos diferenciales. Poco a poco se acaba consiguiendo mucho. Si detienes el agua se acumula junto al obstáculo para tratar de rebasarlo. Como el amor. Tratar de cese mi amor por tí es promesa de que viviré para siempre bajo tu influjo.
289.3.- Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca).
Justo en el arranque del último tercio del estrecho valle ha de estar situada hoy en día la Presa de San Salvador que, desde la ubicación donde fue realizada la fotografía, la veríamos con el paramento aguas arriba en primer término. El Arroyo Clamor traza una línea en zig-zag, discurriendo por un surco que parece haber sido excavado a modo de canalización. En mitad de la recta final, una vez vuelve a enderezar el rumbo, es donde podríamos situar el azud. Este valle en forma de cuña lo vimos a lo lejos en una anterior entrada. La retama (Retama sphaerocarpa) y la coscoja (Quercus coccifera) ocupan la ladera, aunque sin dar mucha cobertura al suelo. Especies ambas sufridas, lógicas, sobre todo la segunda, en un clima que tiende a la aridez y con veranos probablemente muy calurosos. Estamos fuera del ámbito del arbolado. Siquiera la encina deben crecer aquí con facilidad. Aquellos lugares a los que renuncia esta especie son ocupados por la coscoja, el matorral de color más oscuro.
289.4.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).
La textura del paisaje. Un concepto habitual en los análisis ambientales, difícil de aprehender, como todos los que tratan de describir y evaluar la calidad del paisaje. Mejor y peor, bueno, malo y regular, son calificativos casi en su totalidad escogidos de forma subjetiva. El juego de texturas, sea exactamente lo que sea eso, es lo que me entusiasma de esta imagen. El campo de cardos agostados en la ladera desde la que tome la fotografía desciende en suave ladera hacia la llanura agrícola, por lo que las distintas superficies según colores y uso del suelo se continúan unas a otras, sin soluciones de continuidad. Es un tapiz desplegado sobre el suelo, casi sin irregularidades. Eso hace más fuertes los contrastes, aunque al tiempo otorga cohesión entre las diferentes teselas. El campo más lejano está siendo regado. Siempre creí que lo correcto era hacerlo a primera o última hora del día, no justo al principio de la tarde cuando el calor es más elevado y la evapotranspiración de las plantas y el suelo aumenta y, por tanto, el porcentaje de pérdidas del agua aportada.
289.5.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).
De camino al coche para emprender el regreso a Madrid tomé varias imágenes que ahondan en la idea de la anterior. Aquí la suavidad de las texturas es aun mayor. Me fascinan el beige de los campos de cereal agostados hace tiempo cosechados y el verde claro de los campos en riego iluminados por el sol. Paisaje simple con apenas referencias geográficas o de otra índole. Sin elementos humanos, al margen de la propia práctica de la agricultura. Colores y líneas, todas curvas, algo inhabitual, son los elementos que construyen el paisaje. Además, hay algo que procura calma en esta vista. Ojalá nunca hubiera regresado. Estoy exagerando. Creo yo.
martes, 12 de junio de 2012
288.- Canal del Ripoll (Binaced - Huesca).
288.1.- Ripoll (Binaced - Huesca).
Las cigüeñas son una constante de Huesca. La primera aglomeración de individuos que vi de esta especie, un gentío ruidoso y abigarrado sobre el tejado de una diminuta iglesia, fue en un pueblo del prepirineo oscense. No menos de 14 parejas crotoreando, que me impedían oir lo que me estaban diciendo por mi teléfono móvil. Fue en este viaje, también a la provincia de Huesca, cuando vi la primera aglomeración de individuos aprovechando para alimentarse el paso reciente de una máquina agraria. Los campos recién segados estaban llenos de cigüeñas hundiendo sus picos en la hierba amontonada en hileras. ¿Llegaban al medio centenar? Es posible. Camino del emplazamiento de la futura presa de San Salvador paré un momento en la margen del camino para tomar una docena de imágenes. Ninguna transmite la emoción que sentí ante tanta actividad animal. No es fácil ver animales en el campo, menos aun medio centenar de un solo vistazo. Y en esas raras ocasiones siempre tienen relación con la presencia del hombre, con su capacidad para alterar el medio: vertederos llenos de gaviotas, ciervos y gamos en cotos de caza, plagas de topillos propiciadas por su introducción masiva en el medio. La propensión a la exageración es un rasgo muy humano que el hombre contagia a la naturaleza. Bajé la ventanilla del coche e hice las fotos sin bajarme del vehículo para no espantar las cigüeñas. Momento: 11 de agosto de 2008.
288.2.- Sierra de San Salvador (Binaced - Huesca).
Por mucha que sea la distancia que recorras aquello que llevas dentro irá contigo. Pero lejos de todo el dolor no importa, es como si lo padeciera otro, la tristeza muta en calma, en resignación, que anestesia el alma hasta el momento del regreso. Lejos de todo no son necesarias las decisiones porque sencillamente no hay alternativas, ni tampoco esperanzas. Todo se simplifica porque nada esperamos del instante siguiente, todos los resultados son el mismo resultado y la decepción no tiene ya razón de ser en un corazón que ha omitido su pulso. Lejos de todo nada me recuerda tu rostro, la luz calma de tus ojos oscuros. Todo lo que veo te es ajeno, todo lo que concibo, y la edad de tu sonrisa deja de formar parte de la infancia de mi deseo. Lejos de todo el contorno de tu cuerpo es solo un dibujo difuso más en mi memoria indolora. Ni ahora ni entonces, todos los anhelos se posponen para un mismo después que probablemente carezca de fecha en el calendario. Lejos de todo no es a tus labios a lo que saben mis labios, aunque pronuncien los mismos silencios, y el sonido de los días son ruidos que amortigua la distancia. Lejos de todo, lejos de tí.
288.3.- Canal de Ripoll (Binaced - Huesca).
Partí de la carretera A-2220 y tomé un camino una pista de tierra de buen firme que me llevó donde las cigüeñas se agolpaban detrás de las máquinas. Al final de la pista llegué junta a una verja abierta. Del otro lado discurría el Canal de Ripoll, un ramal del Canal del Zaidín, cuyo extremo final se situaba junto a unos altos que dominaban el valle del arroyo. Tome el camino de servicio de infraestructura y lo recorrí hasta donde pude. Eche pie a tierra cuando la vegetación comenzaba a desdibujarlo del todo y empezaba a ser un riesgo el que no hubiera posibilidad de dar la vuelta al vehículo. Los plantones de chopo formaban una barrera en la orilla contraria a la del camino. Algunos crecían también de este lado del canal. El el borde exterior la zona regable que algún anegarían las aguas.
288.4.- Balsa de regulación en el Canal de Ripoll (Binaced - Huesca).
El canal terminaba en una balsa de regulación. El cañizo aislaba la lámina de agua del sendero del canal. No se si tenía alguna función ambiental porque el aspecto de la balsa de riego era el de estar en vías de naturalizarse, pero en todo caso escaso me imaginaba el tránsito de vehículos o personas por la zona. El acceso era tortuoso y el ámbito geográfico muy despoblado. tenía que haber una clara intención para llegar hasta allí. No era un lugar al que se pudiera acceder accidentalmente. Un paraje a prueba de extravíos. El orden de los cultivos de la colina cercana, posiblemente parcelas de árboles frutales dotadas de riego por goteo, devolvían el orden a un paisaje desordenado aunque llano, con exceso de referencias que fomentaban la desorientación. tenía que mirar constantemente el mapa para saber donde me encontraba. Todas esas montañas de cimas planas se parecían demasiado entre sí. Los cipreses de la línea del horizonte anunciaban una vivienda o una hacienda agrícola. La calma absoluta, el agua casi sin irregularidades en su superficie, el reflejo verde de la vegetación y el gris y plata de las nubes. Un trabajo a punto de culminarse. Y ni siquiera era la hora de comer al fin y al cabo. Los últimos metros hasta mi objetivo final los hice a pie y casi agradeci la demora en emprender el viaje de regreso.
lunes, 11 de junio de 2012
287.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca)
287.1.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca).
Volví a ver a la persona con la que me había topado en el cruce del Canal del Zaidín. Volvimos a discutir. Me comentó que en su ánimo no estaba entorpecer mi trabajo, pero me pidió que comprendiera que a cualquiera le molestaría que fotografiasen su casa. Pero yo ya no estaba para admitir y conceder siquiera lo obvio. Le repliqué que si veía a alguien haciendo fotos del portal de mi casa y de toda la calle nunca montaría la escandalera que él estaba organizando. "En Madrid es normal que nada alarme o llame la atención", argumentó. "Pero aquí rara vez suele venir nadie". Había perdido toda la paciencia, la poca que traía en aquel viaje. le dije que me extrañaba que no hubiesen venido otras personas a visitar la zona de obras. Le dije asimismo que no tenía ninguna intención oculta más que la de hacer mi trabajo y rematé, viniéndome arriba, envalentonándome con aquel señor, que en ese momento discurría por una vía pecuaria que era de dominio público y, por tanto, nadie me podía cortar el paso. Siguió a mis palabras una discusión bizantina sobre terrenos públicos y privados que calentó aun más los ánimos. Podía haberlo solventado todo con un poco de mano izquierda, pero no siempre soy razonable. Sigo haciendo tonterías a mis años, como bien saben aquellos a quienes quiero, que no siempre me perdonan mis arrebatos infantiles.
Algo extraño se ha colado en la foto. Justo tras las balas de paja que hay junto a la margen derecha de la cañada, se alza una construcción que parece transparentarse en el aire, como si fuera un espejismo producto del calor. Pero es real y se ubica más allá de la línea del horizonte. Y al destacar tanto sobre dicha línea se adivina que se trata de una construcción muy alta. Quizás un silo de grano o los depósitos de cemento de una fábrica de hormigones. El efecto óptico le da un aire fantasmal. Y solo su presencia en otras imágenes me confirma que no es una anomalía de la fotografía o un espectro capturado in fraganti por la cámara.
287.2.- Caballeriza a medio construir cerca de Casasnovas (Binaced - Huesca).
A la vuelta a Casasnoves encontré una edificación, más bien su esqueleto, lo que parecía ser una caballeriza a medio construir. Habría de ser demolida, como las naves de ladrillo dentro del pinar y otras estructuras, pero fuera del periodo de cría del cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) para evitar la afección a las nidadas de esta rapaz. Mientras buscaba un encuadre para la imagen mi amigo durante aquella mañana volvió a materializarse como por ensalmo. Esta vez la sorpresa, el hecho de ser pillado in fraganti fotografiando un edificio, aunque estuviera abandonado, me impidió hacerle frente con el mismo innecesario coraje que las dos veces anteriores. Siempre me pasa igual, acabo cediendo en las discusiones, sintiéndome en el bando incorrecto. En este caso con razón. Escuché sus quejas en silencio, y cuando se cansó de protestar mi excesiva curiosidad, se marchó dando por imposible una solución conmigo. El edificio era elegante. Un exceso en aquellas tierras tan solitarias. Una bandada de cuervos alzó el vuelo al tiempo cuando me acerqué a menos de 20 metros. Todo aquello quedaría debajo del agua, aquel alarde fallido de lujo. El árbol a la izquierda de la caballeriza se mostraba desnudo de hojas para combinar con el edificio sin paramentos. Un mundo sin piel, que iba a desaparecer antes siquiera de estar formado.
287.3.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca).
Tormenta en tiempo de verano. Hay nubes oscuras en el cielo que parecen traer la panza llena de lluvia. Pero se que lo más probable es que engendren tormentas secas, estériles de agua, cargadas de estática, amenazadoras, porque la lluvia no parece cuadrar con aquella llanura interminable. Los fresnos de ramas puntisecas, como manos de dedos amputados, flanquean mi coche mientras paseo inquieto cerca de la cañada. Y mientras veo los árboles arquearse en la imagen me doy cuenta que el de sopla aquí agitando las cortinas de mi ventana es el mismo viento que mezclaba los grises con los blancos para ensayar luces menos rotundas, que entonces y ahora es el mismo aire el que roza mis pulmones, que tengo la misma sensación de soledad impuesta por la lógica de las cosas, el mismo desasosiego de no tener futuro, la misma seguridad de que es lo que quiero pero también idéntica certeza de no lo merezco. Estar contigo, escuchar tu voz de niña, lidiar con tu genio de mujer, amarte para que mi cariño sea al mismo tiempo semilla y fruto. Sembrar en espera de la primera lluvia, de un aguacero que no llegará nunca, porque el tiempo de ahora es tan estéril como las nubes entonces y tu amor tan improbable en esta llanura interminable llamada presente.
domingo, 10 de junio de 2012
286.- Casasnovas (Binaced - Huesca)
286.1.- Casasnovas (Binaced - Huesca).
Casasnovas es una pequeña explotación agraria abandonada señalada en el paisaje de la llanura por una agrupación de pinos. Es fácil ir en su busca porque en todo lo que alcanza la vista solo hay árboles en su entorno. Tierras de labor rodeadas de pequeñas sierras chatas, algunas en barbecho, otras recién labradas destacando por su color pardo claro, y el resto en regadío. Lo que se ve quedará bajo las aguas del embalse, y un silencio sucederá a otro. Lo que el hombre deja atrás, las ruinas y despojos de su actividad, no suele ser hermoso. Es lo que tiene por delante, lo que aun no ha alcanzado, lo que agradece la mirada, el bosque primigenio. Con el tiempo los rastros de su presencia adquirirán la dignidad de yacimientos arqueológicos, pero siendo reciente su marcha el estado de ánimo que contagia el terreno suele ser melancólico, porque el hombre solo migra sino tiene otro remedio. Casasnovas, a pesar de tener nombre en los mapas, es solo una minúscula agrupación de naves de ladrillo abandonadas entre arbolado enfermo. El pantano cicatrizará esta herida.
286.2.- Casasnovas (Binaced - Huesca).
Campos verdes que forman círculos concéntricos, señales gráficas que solo se pueden entender desde el aire, como mensajes a los dioses o mentalidades más abiertas. En el mapa la huella del hombre es clara porque el paisaje natural nunca hace mano de figuras matemáticas tan simples. Es el hombre quien lo simplifica. Las tuberías aéreas de riego forman una larga hilera junta al camino de acceso a Casasnovas. Hace calor y el verde al menos refresca los ojos. llevo toda la mañana tragando polvo y el aire acondicionado del coche no funciona. Son muchos kilómetros de caminos de tierra y los filtros del aire están saturados. Recuerdo que estaba molesto por algo pero no se por qué. O tal vez sea mi estado de ánimo actual que tiñe la memoria de aquel día.
286.3.- Casasnovas (Binaced - Huesca).
Acceder al camino de Casasnovas no fue fácil. Fue al segundo intento cuando lo logré. En el primero intenté una ruta en que la carretera de asfalto se convertía progresivamente en sendero de tierra y luego trocha solo apta para cabreros, llena de piedras y de polvo. Nunca sabes si la que intentas recorrer es la única vía posible, o si se arreglará unos metros más adelante. Desandar lo recorrido además de una derrota momentánea puede suponer un error que marque el resto de la jornada. Pero perseverar en lo que no es una solución puede convertir un error asumible en un grave contratiempo. El tiempo es limitado. Pero mi mal humor lo traía de casa, no se debía al tiempo perdido ni a las incomodidades sufridas hasta ese momento. Alguien me salió al paso justo en el cruce del Canal del Zaidín. Paramos los vehículos y echamos pie a tierra. Entre la nube de polvo me preguntaron por la razón de mi presencia allí. El tono era amable, pero lo cierto es que la pregunta exigía una aclaración. Normalmente doy todas las explicaciones que sean necesarias. Si tengo que fotografiar una casa me cercioro de que no hay nadie mirando, y si lo hay me acerco a explicar la necesidad de tomar la imagen, incluso pido permiso. Pero aquel día andaba con el ánimo renqueante. No fui del todo claro en mi respuesta, o tal vez fuí lacónico, o mi tono quizá mostró la irritación que sentía al ser abordado en pleno trabajo. El hombre me advirtió que se trataban de tierras particulares, como los caminos por los que circulaba. Hubo una breve discusión en la que ambos exhibimos el tamaño de nuestras respectivas razones. Los caminos eran servidumbres de paso, alegué yo. Eran caminos privados que podían ser cortados cuando se quisiera por sus dueños. No llegamos a ningún resultado definitivo. Sólo logré incrementar mi enfado e irritar a un tipo que parecía buena gente y sumamente educado.
286.4.- Rodal de pino carrasco (Pinus halepensis) de Casasnovas (Binaced - Huesca).
Gasté mucha memoria de la cámara en fotografiar aquellos pinos. Ninguna imagen me satisfacía. Su estado deslustrado, con aquellas construcciones de ladrillo abandonadas en su interior, impedían capturar una buena imagen. Los árboles mostraban síntomas de vivir al límite de sus posibilidades. Extensas masas de pinar de Murcia y Aragón acabarán desapareciendo por crecer en zonas en las que la especie sufre un clima inadecuado, extremo, más allá de sus posibilidades de supervivencia en razón de la escasa precipitación y las altas temperaturas estivales. No obstante, aquel rodal iba a quedar bajo la lámina de agua del embalse, como todo lo que me rodeaba. Los árboles que vayan a quedar sumergidos han de talarse para evitar la eutrofización del agua.
286.5.- Casasnovas (Binaced - Huesca).
El pasto agostado, los olivos recién plantados, los girasoles. Cultivos todos ellos de secano que desaparecerán no solo donde el agua ocupe el lugar de los campos, sino también en el entorno del embalse. Al pie de los altos que cierran la imagen, junto al Canal de Ripoll que discurre en el inicio de la ladera, los regadíos comienzan a tomar posesión del terreno. Esos verdes en agosto solo son posibles con derroche de agua. Todas las líneas del dibujo, rectas o curvas, confluyen en un mismo punto de la margen izquierda. Es una carambola geométrica. La claridad del cielo dota a la montaña de una sensación de liviandad, hasta el punto de dar la impresión de que con un horizonte más alto, con más azul gravitando sobre sus hombros, podría flotar sobre sus propias raíces y levitar sobre los campos.
286.6.- Casasnovas (Binaced - Huesca).
Mirando hacia el oeste desde Casasnovas podía verse claramente la futura ubicación de la Presa de San Salvador. Se iba a construir justo en la hendidura de la línea de tierras altas que cerraba el valle. La imagen da una idea muy cabal de lo que iba a ser, lo que ahora es, el embalse, cuyas obras finalizarán este mismo año. La extensión de la lámina de agua se calcula en mil hectáreas, con un volumen embalsado de de 133 hectómetros cúbicos.
miércoles, 23 de mayo de 2012
285.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca)
285.1.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca).
La foto está captada desde la carretera regional A-1239, en el Término Municipal de Binaced, aunque la población que se adivina al fondo de la imagen es Esplús, en Los Monegros de Huesca. Algo que no sabe la gente es que el trasvase del Ebro tenía como contrapartida para las regiones donantes la construcción de una serie de infraestructuras para incrementar la superficie de regadío en ellas. Entre otras actuaciones, se contemplaba algo en principio tan descabellado como convertir un desierto en un vergel. Y estas actuaciones si que se ejecutaron, no así las que hubieran beneficiado a la costa sur del Mediterráneo. Visité el emplazamiento de dos embalses. En este viaje me tocó el de San Salvador, nombre que alude a la sierra que le iba a servir de borde. El viaje lo hice en agosto de 2008. La obra se comenzó un año después y es por estas fechas cuando habrá de terminar. Que la empresa es de dudosa necesidad lo atestigua que el cultivo que ocupa los campos ya en regadío es el maíz. La extensión de este cultivo crece en España en progresión geométrica. No requiere suelos muy fértiles y suele regarse con aspersores. Lejos la necesidad de aplicar el sofisticado riego por goteo. Se ducha el cereal y listo. El uso de los pivotes de riego, tuberías de las que mana el agua que se desplazan lentamente por el área a regar, con uno de sus extremos fijo, da lugar a esos círculos que desde el aire, en foto de satélite o desde un avión, tan sorprendentes parecen. La imagen se estructura en cuatro capas. La primera con la vegetación de retama en primer término, matorral indicativo de que nos encontramos en una zona con no demasiadas precipitaciones. Es un desierto, ya lo hemos dicho. La segunda capa es la del cultivo de maíz, verde intenso. Suele regarse por la mañana y al atardecer. Durante las horas centrales del día los estomas de las plantas están cerrados para ralentizar la transpiración y ahorrar agua. En la tercera capa se sitúan los campos agostados, posiblemente en barbecho. Si la calidad del suelo es deficiente ha de dársele descanso y no sembrar algún año, a veces varios seguidos, para que de tiempo a que recupere los elementos minerales que habrán de nutrir a las plantas que se cultiven. En la tercera capa se sitúa la población oscense de Esplús. El cielo es pura neblina que desbibuja en parte el pueblo.
285.2.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca).
Antes de alcanzar la curva desde donde hago las fotografías, la carretera ha atravesado la Acequia de la Encomienda de Esplús, que puede verse en mitad de la imagen, un ramal del canal del Zaidín, que abastace para el riego los campos a la vista. La conversión de la Comarca del Cinca Medio en regadío es una transformación ya iniciada y que el Embalse de San Salvador permitirá completar. El puente de cruce se sitúa junto a la nave agrícola, en cuya entrada hay apilados pacas de forraje. La localidad que cierra la imagen y que se desparrama por el horizonte y más allá de él es Binéfar. Desde el aire esta tierra ofrece un curioso teselado, con círculos inscritos en cuadrados e hileras de ellos en rectángulos. Los círculos de tocan en un solo punto como si se besaran entre sí. Un aspecto que da a un tiempo la sensación de gran actividad y desorden.
285.3.- Canal del Zaidín (Binaced - Huesca).
El beneficiado directo de la construcción del embalse de San Salvador es el Canal del Zaidín, un ramal del Canal de Aragón y Cataluña. El proyecto afecta a los términos municipales de Albalate de Cinca, Belver de Cinca y Binaced, aunque los beneficios de la actuación se extiende a la totalidad de la zona regable del citado canal. Cuando conocí Huesca los que más impresionó de ella fue su variedad de paisajes, la extensión de sus campos de trigo y cereal de secano, el exagerado número de cigüeñas en sus torres, campanarios y otros lugares elevados y, lo que más, la profusión de canales de riego. O eso me pareció. El agua corría canalizada por doquier. Supongo que es lógico siendo etapa del Ebro y algunos de sus principales afluentes, y con los Pirineos cerrando su territorio por el norte. Tierras áridas aunque con abundante disponibilidad de agua. Para resolver esa paradoja de forma favorable están los ingenieros. Si el Ebro corre caudaloso y las precipitaciones son más bien escasas, en Zaragoza capital rondan los 400 mm que, junto a los vientos constantes, convierten la existencia para el arbolado en un calvario, entonces habrá que concluir que el caudal que trae el río procede en buena medida de aportes de las regiones procedentes en su recorrido. Su cesión a la costa mediterránea a través de un trasvase sería una actitud más que razonable, conceder parte de lo que se ha recibido en donación. No se porque este tema ha de ser tan polémico. "El agua para quien le llueva", dijo José Antonio Labordeta. Pues mucha de la que lleva el Ebro llueve en sitios que no son Aragón.
martes, 20 de marzo de 2012
258.- Entorno del Puente Arbex (Lascellas - Huesca)
258.1.- Puente Arbex, sobre el río Alcanadre (Lascellas - Huesca).
El Puente Arbex fue construido durante la Guerra Civil, en 1938, por los nacionales, sobre los cimientos de otro puente tendido en 1830, a su vez construido sobre los restos de un puente medieval. Otra vez nos encontramos un ejemplo de como las rutas, los puentes en este caso, se trazan a lo largo de la historia por los mismos sitios. Los avances en ingeniería permitieron más tarde trazar el puente para el cruce del Alcanadre en la ruta Huesca-Barbastro por donde pasa ahora la N-240. Rebuscando en Google me entero que durante la construcción de la A-22, de la que la N-240 es ahora vía de servicio, hubo que cortar la circulación del viaducto sobre el Alcanadre y utilizar durante un día el Puente Arbex. Cuando yo lo conocí, dos años antes solo era usado por una explotación minera próxima al río, que aprovechaba la roca caliza para la fabricación de áridos para cementos. Por eso aparece en la imagen enblanquecido, como cubierto por una capa de harina blanca, la causada por los derrames de miles de portes en camiones.
258.2.- Ribera del Río Alcanadre (Lascellas - Huesca).
Esta es una de esas fotos que cuando la ves en casa adquiere sentido, ves que tienen su aquel. Se trata de un paisaje natural con dos intrusiones humanas: Hay un campo de labor, pero con forma de lengua, redondeada, con líneas curvas que ayudan a su fácil integración visual. Por otro hay un acopio de materiales, pero cuya forma imita, supongo que por mera casualidad, las forman que adopta el terreno en la zona. Así, delante justo del acopio hay una formación rocosa casi con idéntico perfil, pero en más pequeño, como si los mineros hubieran imitado lo que habían visto cerca. Casi parece un trampantojo, como si el terreno fuese un falso acopio o el acopio una falsa formación rocosa.
258.3.- Medidor de caudal cercano al Puente Arbex (Lascellas - Huesca).
Desde las instalaciones de la cantera podía verse en el río una pasarela junto a un desnivel, posiblemente un caudalímetro en el cauce. Si hubiera tenido menos pereza habría bajado al lecho del Alcanadre a tomar fotografías. Tampoco había investigado una posible ruta de descenso en el puente de la N-240. Eran más de las dos y tenía ganas de iniciar el camino de regreso a Madrid. Claro, ahora me arrepiento de esa debilidad, pero llevaba despierto y trabajando ininterrumpidamente desde las 6:30. Me quedaban unos 450 kilómetros de carretera por delante. Tener fotos desde la pasarela habría estado bien, investigar que era esa estructura con forma de ladrillo en la otra orilla del río, que aun me sigue intrigando.¿Quizás el pilar de un puente? El amarillo de las hojas de los árboles preludiaba el cercano invierno. Algo curioso en la foto es que parece haber sombras en la corriente de ambas orillas. En realidad la de la orilla izquierda si lo es, la de los árboles que crecen justo en la margen del río, mientras que la de la orilla derecha es solo el reflejo en el agua, y no sombra, del talud y la construcción existente en la ribera.
258.4.- Puente Arbex desde la explotación minera (Lascellas - Huesca).
Uno de los aspectos más relevantes de una obra pública es los movimientos de tierra que genera. Es uno de los factores que más pesan a la hora de decidir el trazado de una carretera o línea ferroviaria. Se proponen varias alternativas, tres o cuatro generalmente, y se evalúan los costes en dinero, los previsibles impactos sobre el medio (naturaleza y patrimonio) y los movimientos de tierra que genera. Para conseguir que la plataforma de la carretera o el ferrocarril no presente grandes desniveles, cuestas pronunciadas, se tendrá que aportar materiales al perfil del terreno en las zonas más deprimidas y excavar en las lomas y colinas. Como alternativa en ambos casos podrán construirse viaductos o túneles para salvar grandes vaguadas, ríos o montañas elevadas. Lo ideal es que lo que tenga que excavarse sea aproximadamente igual en volumen de tierras generadas a lo que deba rellenarse. Lógicamente esta es una situación un ideal que rara vez se consigue. Además, a veces los materiales que se excavan son de mala calidad y no pueden emplearse para terraplenes. Si hay déficit de material tendrá que conseguirse haciendo uso de lo que se denomina préstamos, zonas donde se excava con la única finalidad de conseguir material de relleno. Si sobra material o parte del excavado no puede utilizarse en la obra existen varias alternativas, que menciono en orden de preferencia:
1) Cesión de los materiales a otras obras del entorno, o a particulares para remodelación del terreno. Se da el caso de que algunas constructoras venden el material excavado a otras que ejecutan obras públicas cerca. Si la costa está próxima es muy habitual comprobar si se están ejecutando obras de ampliación en algún puerto. La construcción de un muelle es básicamente la colocación de dados de hormigón huecos que luego se rellenan con tierra. Las obras de ampliación del Puerto de Gijón, por ejemplo, absorbieron gran cantidad de las tierras excavadas en las obras de su entorno, ya que se necesitaban varios millones de metros cúbicos de material de relleno para la creación de las nuevas explanadas.
2) Relleno de huecos de canteras agotadas. Existen infinidad de canteras abandonadas en España, muchas de ellas incluso ilegales en su momento. Se da prioridad al relleno de estos huecos y su restauración mediante plantaciones o siembras, porque las canteras sin uso provocan un gran impacto visual.
3) Uso de vertederos autorizados. La escasez de vertederos es uno de los grandes problemas en la actualidad. En el norte, sobre todo en el País vasco, a veces se buscan vaguadas naturales, sin cursos fluviales reseñables, sin especiales valores naturales, que se rellenan con las tierras excedentes, que se estabilizan en el talud y se revegetan mediante siembras y plantaciones.
No suelo documentar fotográficamente las canteras cercanas a las obras, más que nada porque puede ser difícil encontrarlas, suelen ser muchas, y las fotos obtenidas no es habitual que sean estéticas, pero a veces ando escaso de imágenes para el reportajes y no me queda más remedio. Esta quedaba muy cerca de la N-240, había fácil acceso y a lo largo del día había fallado en varios de los objetivos que me había fijado.
258.5.- Río Alcanadre a la altura del Puente Arbex (Lascellas - Huesca).
El acopio justo a centímetros de la pared del río no parece emplazado en el mejor lugar precisamente.Recuerdo un vertedero de basura en El Molar cuyo acopio principal, en Madrid, situado justo al borde de la cabecera del talud de una vaguada muy angosta y empinada. El resultado era que toda la pendiente está rociada de detritus, plásticos y escombros. Lo que había arrastrado el viento, la lluvia, y la propia inestabilidad del acopio, que era enorme. Y se trataba de un vertedero controlado, una planta de tratamiento de RCDs, gestionado por la CAM, para darle más colorido al disparate.
lunes, 19 de marzo de 2012
257.- Río Alcanadre a su paso por Lascellas (Huesca)
257.1.- Puente de la N-240 sobre el Río Alcanadre ( Lascelles - Huesca).
Dijo no se quien no se cuando, aunque se que era inglés y que lo escupió allá por el siglo XIX, antes de que hubiera una red de ferrocarriles en España, que nuestro país jamás se desarrollaría porque su orografía impedía tender caminos al tren. No sabía este buen señor que del inconveniente se suele extraer la virtud, que de la escasez el método para el uso racional de las cosas. La selvicultura, la técnica para la explotación de los bosques sin agotarlos, se desarrolló como disciplina en Europa, donde los árboles son escasos, no en países tropicales donde abundan. La necesidad de dotar de viaductos y túneles a casi cualquier camino que se trace en casi cualquier rincón de España convirtió a nuestros ingenieros en los mejores del mundo. Tantos caminos en el aire, por necesidad no por capricho, han convertido nuestras carreteras, nuestros canales y vías férreas en breves paseos por el cielo. Cada día me gustan más estos puentes de pilares desnudos, a pesar de la fealdad del hormigón visto, porque parecen un desafío a que la próxima dificultad sea incluso más exigente. Son piezas prefabricadas que a veces ves transportar enteras por las autovías. En Despeñaperros son habituales los atascos por la agonía de esos camiones articulados al trazar las curvas cerradas de la A-4 en el puerto, a veces portando vigas inmensas, otras aspas de molinos de viento. A la altura del Río Alcanadre la N-240 se estira hacia abajo del precipicio para que el desnivel no se note. Un tobogán en curva precede al puente, y al llegar a su inicio y ver la honda fisura que el río ha creado en la piedra caliza es difícil no sentir algo de vértigo. No nací para volar, como prueba mi miedo a las alturas. Siempre que me asomo a un abismo temo caer por voluntad propia. Y si hay viento parece una incitación al vuelo. Apenas corre agua por el lecho del Alcanadre. También es escaso el caudal en el río de asfalto que lo sobrevuela. Llegué hasta la mitad del puente para fotografiar el eje del río, con muy escaso pasillo para caminar en el lateral de la vía. Algunos conductores hacían sonar sus claxons como protesta por mi temeridad. Supongo que algo de miedo portaba. Pero en la soledad no hay testigos. El beige de la roca en los paramentos casi verticales de la brecha en el terreno, el blanco ceniza del cemento fraguado, moldeado y estirado por las manos de un gigante, el azul lechoso de la franja inferior del cielo, la claridad de esta mañana, tan parecida a la de aquella, la palidez de tu rostro donde la luz de la fotografía se impone a tu piel morena. Para llegar hasta tí tendría que ser ingeniero, porque tu corazón fluye al fondo de un desfiladero que sobrevuelan mis sueños.
257.2.- Río Alcanadre a su paso por Lascellas (Huesca).
El Alcanadre es pura contradicción. Abre la roca en canal y vacía de vísceras el surco para encontrar su camino, como si fuera un río de montaña, al tiempo que al fondo de la trinchera traza meandros y fabrica playas de arena fina, como si fuera un río de llanura. El agua tiene filo, y es muy cortante porque el tiempo está de su parte, porque su falta de forma definida la dota de paciencia una infinita, capaz de superar cualquier obstáculo. La caliza es de color mostaza donde la sombra y del color del pescado ya cocinado donde el sol calienta. Hay un campo de labor en la terraza de la margen derecha y árboles que crecen muy juntos donde se juntan los paramentos verticales con los horizontales. Al final del camino que permite acceder hasta el lecho hay varios rulos de hormigón, vestigios de la obra del puente seguramente. La plataforma junto a la corriente es demasiado plana, está demasiado pelada de vegetación. Tal vez no sea obra del río después de todo, sino del hombre, que se cree con saber suficiente para ir corrigiendo en todas partes lo que hizo la naturaleza.
257.3.- Río Alcanadre a su paso por Lascellas (Huesca).
Al otro lado del puente, hacia aguas arriba del río, desaparecen las sombras. La futura A-22 cruzará el Alcanadre aprovechando la explanada del campo de labor de la izquierda para asentar el estribo oeste del viaducto. Más complicado parece la solución de la otra margen. Habrá de evitar el bosquete de pinos y la edificación, que parece ser una vivienda. Me gustaría estar allí para ver como lo han construido finalmente. Sería bonito volver a los lugares que estuve. Y alguna vez lo he podido hacer. Pero el tiempo normalmente pospone indefinidamente los reencuentros.
257.4.- Puente de la N-240 sobre el Río Alcanadre ( Lascelles - Huesca).
¿Por qué no pintar los puentes? En realidad no propongo camuflar como un camaleón la infraestructura para que se diluya en el paisaje hasta que parezca desaparecer. En realidad su presencia me gusta. El hombre también tiene cosas que decir en el paisaje. A lo que me refiero es a por qué no darle una coloración al material más acorde a su entorno. El verde de la vegetación es problemático porque los especies arbóreas visibles en la imagen son de hoja caduca por lo que el puente resaltaría más de lo normal en vez de menos en determinadas épocas del año. Pero una tonalidad en el cemento parecido al beige de la piedra caliza no lo creo complicado. En Lanzarote se ensayaron tonalidades para el asfalto de las carreteras parecidos al del malpaís, la lava solidificada, con el fin de integrar las vías de tráfico en el entorno. En todo caso, lejos de ser una agresión para la mirada, la visión del viaducto, la forma en que une una y otra orilla del desfiladero con la elegante curva de su plataforma, es sencillamente asombrosa.
sábado, 17 de marzo de 2012
256.- Balsa de San Miguel (Angués - Huesca)
256.1.- Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).
Balsa de San Miguel, en Angués (Huesca). Se trata de una balsa naturalizada. No se muy bien la razón de su creación ya que no hay regadíos en el entorno, los campos de cultivo de la zona están destinados al cereal en secano, siendo uno de los edificios que domina el Sky-Line del pueblo el silo de grano, como en cualquier localidad de las llanuras de Castilla. El aspecto es desolador, con la nave abandonada en el centro y el aspecto grasiento del agua por las tonalidades verdosas de los elementos reflejados en el espejo. La dirección de incidencia de la luz oscurece la imagen y el relejo del cielo no ayuda a suavizar la estampa. Sin embargo, si se agudiza el ojo se puede detectar una garza real (Ardea cinerea) encaramada al pilote situado en mitad de la laguna.
256.2.- Garza real (Ardea cinerea) en la Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).
La imagen anterior esconde un secreto que merece la pena desvelar con algo de zoom, aunque se pierda calidad. Hay una garza real posada en el pilote situada dentro de la laguna. Me pregunto se habrá peces que poder acechar desde esa atalaya. No se hasta que punto esta imagen desmiente la idea de que el hombre estorba a la fauna. Creo que en nada. Una sola ave, en realidad una pareja, como se verá en seguida, parece poco bagaje para este humedal, que se encuentra a las afueras del pueblo, en la zona industrial, ahora en franca decadencia. No debe descartarse que mi presencia espantara algún otro ejemplar. Es más que probable, aunque lógicamente no lo recuerdo. La garza se posa sobre la cruz de piedra que corona la columna de bloques de granito como si fuese el remate de un conjunto escultórico. Puede que pronto, como en muchos otros lugares de la España profunda, el hombre le devuelva a la naturaleza estos parajes que antaño le arrebató. Aunque en este caso sería con un regalo, un humedal que no existía antes de su llegada.
256.3.- Garza real (Ardea cinerea) en la Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).
En realidad eran dos las garzas que había en la laguna, posiblemente una pareja. La garza real anida en los árboles cercanos a láminas de agua, que aquí brillan por su ausencia. A veces entre las cañas, por lo que la maraña situada detrás del ave podría ser un buen lugar. A falta de peces puede alimentarse de ranas y otros anfibios, así como invertebrados acuáticos. Bon apetite.
255.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca)
255.1.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca).
Aunque probablemente captada en el vecino término municipal de Blecua y Torres, la imagen muestra las llanuras ligeramente onduladas situadas al suroeste de Angués, una pequeña localidad situada en la ruta de la N-240. Enfrente, por la zona de vaguada que se adivina ante nosotros, discurre el Barranco de la Fuente Umper, otro cauce seco en espera de las lluvias de otoño. La especie dominante en las formaciones de vegetación es la encina (Quercus rotundifolia), acompañada de la carrasca (Quescus coccifera), de coloración más clara y mucha menos envergadura. Todas la masa situada en primer término es carrascal, quedando las encinas más abajo en la hondonada. El matorral está compuesto por las especies habituales en cualquier zona de España, tomillos (Thymus sp.) sobre todo. Es un paisaje en el que el verde de las encinas dibuja garabatos sobre ocre claro de los campos de pan y las tierras sin labrar, que no cansa por que varía según la dirección de la mirada, aunque mantenga un patrón.
255.2.- Localidad de Angués (Huesca).
Más allá del carrascal, flotando sobre una colina, aparece ante mí la localidad de Angués. Apenas soy capaz en este viaje de encontrar los objetivos que tengo marcados. Es difícil interpretar los mapas. Los hitos que busco están alejados de las carreteras y los caminos transitables y acceder a ellos me lleva demasiado tiempo. Son varios los yacimientos arqueológicos y cruces de arroyos que he debido descartar sobre la marcha. Pero esta imagen compensa con creces las pequeñas derrotas. Incluso la dirección y el ángulo de incidencia de la luz me son favorables y la imagen capta los tonos suaves de la mañana. En la distancia solo puedo interpretar la existencia de un silo de grano a la derecha, cerca de donde la vegetación esconde en parte el pueblo, y la Iglesia Parroquial de la Purificación de Nuestra Señora en mitad del grupo de edificios y construcciones urbanas. Destaca la alta torre levantada sobre otra de época románica, en torno al siglo XII, y rematada en el siglo XIV. Quizá debería haberme acercado. Esas dudas llegan ahora, mientras escribo, no entonces, cuando solo me interesaba fotografiar la masa vegetal. Otra historia que se queda sin narrar. Ni siquiera el encuadre es el adecuado. Angués se me escurre hacia la derecha de la fotografía, como si se estuviera deslizando inadvertidamente por la suave pendiente de los campos. Han pasado siete años. Tiempo suficiente para que de ocupar el eje de la imagen haya pasado a situarse casi en una esquina.
viernes, 16 de marzo de 2012
254.- Velillas (Huesca)
254.1.- Velillas (Huesca).
El reloj de la iglesia está en hora. Marca las 12 y cuarto. Lo puedo claramente haciendo zoom con la cámara. Sin embargo, el tiempo parece haberse detenido hace mucho en Velillas. No noto actividad en sus calles. Tampoco accedo hasta su casco urbano para sacar a la gente de sus madrigueras. Seguramente la mayoría de las casas están vacías. La regresión de la localidad le ha hecho perder su estatus de municipio independiente hace tiempo, por lo que ha sido adscrita a Término de Angués. Las dimensiones de la iglesia parroquial, dedicada a San Martín y de estilo renacentista, indican un pasado más esplendoroso. Justo detrás, a las espaldas de la iglesia, se sitúa el Cerro de Santa Bárbara, con la parte superior explanada, donde que dan vestigios de un antiguo castillo, en realidad solo las ruinas de una torre de vigilancia, oculta a los ojos desde esta perspectiva, así como buena parte de los muros de cierre de una ermita, con el mismo nombre que el cerro, y que si puede verse en la imagen.
254.2.- Carretera N-240 desde el paso superior de acceso a Velillas (Huesca).
Sin un solo coche circulando por la calzada. El paisaje está completamente detenido, congelado en un fotograma. Ni siquiera hay gente de paso por estos parajes. Parece un enlace demasiado grande para el escaso servicio que se le supone. Y la futura existencia de la A-22 lo hará aun más innecesario. Hacia mi derecha el paso superior conduce a Velillas, que ya hemos visto que vive adormecida en su pasado. A la izquierda no hay caminos asfaltados, por lo que las dimensiones del enlace se hacen aun menos comprensibles. En todo el trayecto desde Huesca no he visto un solo establecimiento de hostelería. Lo que muestra la imagen son los parajes de los que provengo. La zona desprovista de vegetación en los cerros situados a la izquierda de la carretera, al fondo de la imagen, marca la ubicación de la colina desde la que tomé la primera fotografía de Velillas.
254.3.- Río Rija a la altura de Velillas (Huesca).
Cuando localizo el punto de cruce de la A-22 con el Río Rija solo encuentro un surco fluvial muy desdibujado por la hierba y sin señales de haber portado agua en muchos meses, probablemente en varios años. Me cuesta encontrar un encuadre que evidencia la existencia de un río dentro de los márgenes de la imagen. En la penumbra amarillenta de los chopos hago muchas fotografías. La mayor parte narran historias confusas. Quizá sea esta la que en mayor medida incite a creer en el río, en su existencia esquiva. Estamos en 2005, hacia el final de una sequía que ya dura varios años.
miércoles, 14 de marzo de 2012
253.- Yacimiento arqueológico no catalogado junto a la N-240 (Velillas - Huesca)
253.1.- Yacimiento arqueológico no catalogado junto a la N-240 (Velillas - Huesca).
Las obras públicas son un regalo envenenado para los arqueólogos. Los grandes movimientos de tierras desentierran gran cantidad de yacimientos, vestigios de bienes de patrimonio cultural, dan mucho trabajo. La construcción de una carretera, no digamos ya una autovía que discurre menos pegada al perfil del suelo, con mayor superficie de terraplén y desmonte que una vía de doble sentido, supone mucho trabajo para los arqueólogos, pero que habrán de ejecutar con un plazo de tiempo limitado. En los yacimientos normales el tiempo no es una variable y puede invertirse grandes cantidades de paciencia a la hora de desenterrar el pasado. En la construcción de una infraestructura vial la única opción normalmente es recuperar todo lo que se pueda de lo que el avance de las obras habrán de destruir irremisiblemente. Cabe el desvío del trazado si la importancia del yacimiento es notable. Antes de ejecutar las obras se identifican sobre el plano los yacimientos catalogados y se hace una prospección sobre el terreno de la banda de terreno que ocupara la infraestructura. Por prospección arqueológica se entiende un reconocimiento somero del suelo por parte de un experto, capaz de encontrar indicios en la superficie de la existencia de vestigios arqueológicos enterrados. Una vez se inician las obras, y antes de excavar la caja por la que discurrirá la plataforma de la vía, se harán catas y sondeos a fin de evaluar la importancia de los yacimientos detectados en la prospección y se tratará de recuperar todo aquello que se pueda cuando la afección vaya a ser directa, y de delimitar el contorno del yacimiento cuando la vía vaya a discurrir próxima.
En la colina de la imagen, de forma prácticamente hemiesférica, la prospección arqueológica detecto la presencia de materiales arqueológicos de sílex. Puntas de flechas y lanzas probablemente. El camino que discurre a los pies de la loma era el antiguo trazado de la carretera N-240, una curva que fue rectificada, eliminándose la calzada de asfalto. Esas encinas guardaban sus secretos. Sobre la cúspide de esa loma tal vez se apostaran los cazadores prehistóricos a fin de detectar las posibles presas. Un lugar elevado es siempre un punto privilegiado desde donde hacer fotos panorámicas. Y allí que me fuí sin pensármelo dos veces.
253.2.- Campo de labor en Velillas (Huesca).
Desde la cima de la colina realicé varias secuencias de fotografías para captar una panorámica del corredor geográfico de la futura A-22. Se trata de un paisaje que tienda a la llanura, pero movido, con pequeñas colinas donde crecen los bosquetes de encinas. Cerca de la carretera N-240 la agricultura a aprovecha el terreno menos accidentado, y las parcelas, principalmente de cereal se ven claramente delimitadas por cordones de vegetación arbórea. El tráfico es escaso. No es un eje vial importante. Ni Huesca ni Lérida, las provincias que unirá la futura autovía, son provincias que suelan ser muy tenidas en cuenta en los desarrollos económicos programados por las administraciones estatal y autonómica. El pardo de la vegetación invasora en el campo de trigo, palidece y tiende al rosa salmón. Es un color poco habitual que quizá se deba a la luz más que a la coloración de las plantas. El ovala de la parcela parece una alfombra que hubiera perdido las fibras de tejido en su centro. Ni una nube en el cielo. El aire se ha detenido. Predomina el silencio y la quietud. Me alegro de haber trepado a lo alto de la loma. A cada viaje he de medir más mis esfuerzos y no siempre las caminatas planeadas tienen frutos.
253.3.- Entorno de la Carretera N-240 a la altura de Velillas (Huesca).
La panorámica en la dirección contraria permite ver la localidad de Velillas al fondo, en la margen izquierda de la N-240, enmarcada entre las diminutas montañas de caliza donde se han situado los repetidores de radio, TV y teléfono. Los chopos del cordón de vegetación arbórea que cruza la carretera, de coloraxión verde más clara, tirando al amarillo, delatan que se trata del trazado de un cauce fluvial. Se trata del Río Rija, cuyo punto de intersección con la futura A-22 he de encontrar, y que se ubica cerca del borde derecho de la imagen. No hay caminos transitables para el coche hasta ese lugar, así que me tocará hacer caminata.
sábado, 3 de marzo de 2012
252.- Barranco de las Carboneras (Velillas - Huesca)
252.1.- Barranco de las Carboneras (Velillas - Huesca).
El primer obstáculo que ha de salvar el tramo de autovía es este pequeño arroyo, sin caudal en el momento en que tomo la imagen. Tiene el lecho cubierto de zarzas y en algunos puntos de sus bordes crecen árboles, sobre todo sauces, aunque también algún chopo. El curso principal recibe las aguas de un segundo curso capturadas en la ladera de la derecha y las lomas que hay al fondo de la imagen, aunque es difícil jerarquizar, decidir que barranco es tributario y cual receptor. Octubre es el mes de las moras y me parece estar viendo algunas en la esquina inferior izquierda. No hubiera sido la primera vez que habría matado el hambre arrancando las bayas a mi paso en mitad del monte. Pero tengo suerte en como funciona mi organismo, que solo me advierte de sus necesidades cuando las puedo satisfacer. Lo normal es que no tenga hambre hasta que me siento a la mesa a comer. Eso sí, que se encomiendo a su santo patrón quien se interponga en ese momento entre mi cacho de pan y yo. Muy a menudo he comido bocadillos mientras trabajaba para no partir la jornada de trabajo y poder iniciar el camino de regreso cuanto antes. Solo una vez recuerdo haber tenido problemas. Fue en Teruel, en el entorno de Santolea. A eso de las 6 encontré una gasolinera en la carretera principal, todo lo principal que puede ser allí una vía de tráfico, y maté el ansia a base de doritos. Aunque más necesario incluso que la comida es el café de después del postre. Sin él puedo caer en un extraño sopor, nada aconsejable si conduces.
252.2.- Campo de cereal en Velillas (Huesca).
El Barranco de Carboneras zig-zaguea entre los campos de cereal recién segados, las espigas contadas cerca del suelo y ya algo agostadas semejan un corte de pelo para-militar en las laderas. En las lomas que cierran el pequeño valle las encinas crecen entre pedregones de piedra caliza. Este árbol se adapta a todo, al calor o al frío y la sequía si no son exagerados, a los suelos básicos o ácidos. No así el alcornoque, que reniega de los últimos, razón por la que tiene en la mitad occidental de la Península su feudo. Los campos fueron cosechados ya hace un tiempo porque empiezan a proliferar las hierbas invasoras. Es octubre y puede que no hace una nueva siembra. los inviernos en el campo suelen ser verdes por la hierba incipiente de las gramíneas sembradas en otoño tratando de aprovechar las lluvias de esa estación y las de invierno. Pocas cosas hay más hermosas que las lomas y pendientes verdes por la hierba del cereal. Algo tan sencillo como eso siempre es una foto con acierto asegurado. Contrasta con la sensación áspera que provocan los trigales cosechados y agostados.
252.3.- Ejemplar de almendro (Amygdalus communis) junto al Barranco de Carboneras (Velillas - Huesca).
Árbol asilvestrado, que ha sobrevivido en muchos lugares al cese de su cultivo en parcelas de secano, el almendro es una especie habitual en los campos, que lo mismo prolifera en la España seca, como la Mancha, que en lugares donde el agua escasea algo menos. Arrimarse a un río es también una buena treta, aunque solo sea un arroyo seco la mayor parte del año porque, acostumbrado a la falta de agua, el almendro es capaz de medrar con la que escurre por el subsuelo. Su tronco de tonos rojizos contrasta con el verde intenso de su copa. Con el espinazo arqueado, como si inclinara a beber en el caudal inexistente, tratando de obtener su porción de agua antes que las zarzas se la roben. Su propia sombra hace de contrapeso para evitar caer en la zanja fluvial. A la orilla también del campo de labor, que tal ocupara en otro tiempo.
jueves, 1 de marzo de 2012
251.- Cañada Real de la Cabañera a su paso por Velillas (Huesca)
251.1.- Cañada Real de la Cabañera a su paso por Velillas (Huesca)
La mayoría de las vías pecuarias son en la actualidad, aquellas que no han sido delimitadas y amojonadas legalmente, tan solo un rastro de lo que fueron. Carreteras y caminos agrícolas han ocupado su trazado, dando una idea de por donde discurrían, pero no necesariamente del ancho que tuvieron. Muchas no tienen uso ganadero en la actualidad, y si gozan de protección legal, además de por el legado cultural que suponen, es porque se trata de suelo público al que el estado no está dispuesto a renunciar. Menos en un país donde la propiedad privada acapara la mayor parte de la superficie del territorio, más que en otros países. A pesar de tratarse de una cañada real, la de la imagen ha quedado reducida a mero camino agrícola, tal como delatan las huellas del paso de tractores. Son los campos de cereal los que dominan la zona, acaparando las pocas superficies planas donde es posible la mecanización del cultivo, siempre en secano. La encina es la dueña y señora del paisaje, que comparte a regañadientes con los trigales, haciéndose fuerte en las colinas. Los cielos de Huesca son siempre amplios, por alguna razón. Pequeñas nubes aumenta esa sensación de que el azul se expande indefinidamente en todas direcciones. Velillas no queda lejos. Es el inicio del tercer tramo Velillas-Ponzano, de la autovía A-22 Huesca-Lérida, que habría de discurrir, ya lo hace en realidad, en paralelo a la N-240.
251.2.- Cañada Real de la Cabañera a su paso por Velillas (Huesca)
No entiendo del todo porqué las sombras de las encinas son tan alargadas. Son las once de la mañana de un 10 de octubre y el sol debería estar más alto. O quizá no. Llegué a entender a los cineastas cuando hablan de lo estrecha que es la franja horaria en que la luz es propicia para rodar. En aquellos tiempos, hace 7 años, salía de Madrid antes de las siete de la mañana y me "plantaba" en el lugar del trabajo a eso del mediodía. Imagino que cogí aquel día la A-2 y en Zaragoza la carretera a Huesca, la A-23, para allí conectar con la N-240 que une la capital oscense con la ciudad de Lérida. Un largo trecho que a la vuelta, porque la razón de ser de tantos kilómetros seguidos era hacer el trabajo en un solo día, me tenía siempre dando cabezadas al volante. Si sobreviví a aquella época es por que Dios a veces tiene misericordia con los torpes. Pero, como decía, el sol tarda mucho en elevarse los suficiente como para borrar las sombras de las figuras, en algunas épocas del año no lo llega a hacer del todo, y comienza a declinar a media tarde, ubicando las sombras al otro lado de donde estuvieron por la mañana. Se trata de un camino que se cubre de barro de tanto en tanto. Por eso los tractores más que dejar huellas las esculpen en tres dimensiones. Si la maquinaria es muy pesada la profundidad de los los y la altura de las crestas de barro al secarse hacen impracticable el sendero para los coches.
lunes, 16 de mayo de 2011
97.- Villarreal de Huerva (Zaragoza)
97.1.- Villarreal de Huerva (Zaragoza)
El pueblo flotando sobre el mar de trigo verde, con la sensación de que existe incluso oleaje que se sirige hacia una cala o una playa situada a la izquierda, más allá de la imagen. El dificil captar la sensación de movimiento de los campos de cereal movidos por la brisa, incluso cuando los tallos son altos y se ondulan por el peso de las espigas cargadas de semillas. Por eso el efecto óptico de las variaciones en la coloración, las lineas que se insinuas, tal vez debidas incluso a esa brisa que es invisible en una fotografía, ayudan a dotar de movimiento a la imagen.
Cuando viajaba, porque casi ya lo he de relatar en pasado al ser bastante el tiempo transcurrido desde el último encargo, siempre rehuía las ciudades. También los pueblos. Me gusta fotografiarlos de lejos, emplazados en el paisaje en que respiran. Al verlo ahora me parece más grande quizás de lo que me dicen la memoria y el recuerdo, por que Jiloca, en realidad casi todo Teruel y zonas limítrofes, es un territorio habitado básicamente por viejos, por la gente que se agarra a la tierra y no quiere soltarla, mientras sus descendientes emigran. Y hacen bien porque cuando lo hagan el territorio se deslizará hacia el abismo, hacia la nada. Pueblos grandes aun pero sin apenas población. Líneas de ferrocarril apenas transitadas. Carreteras fantasmas. El retrato de Teruel más parecido al modelo.
97.2.- Villarreal de Huerva (Zaragoza)
Imagen captada en el mismo lugar girando el ángulo de visión. En este caso sobre el skyline de la localidad se destaca la silueta de la Iglesia de San Miguel, con su campanario que probablemente en otro tiempo fuese minarete, porque ésta es tierra mudéjar.
domingo, 15 de mayo de 2011
96.- Ermita de Santa Ana (Cucalón - Teruel)
96.1.- Ermita de Santa Ana (Cucalón - Teruel)
La zona que tenía que visitar se encuentra en la Comarca del Jiloca, al norte de Teruel, lindando con el sur de Huesca. Por eso quizás son frecuentes en el paisaje los campos de trigo, en las zonas alejadas de los cursos de los ríos y donde la amplitud de la llanura permite su cultivo. Una de las glorias de Teruel es el arte Mudéjar. Curiosamente, la ermita de la imagen, uno de tantos edificios religiosos que fotografie aquel día es de estilo barroco, aunque el ladrillo visto sea el material constructivo predominante, comoe s característico en la zona. El ladrillo es un invento que nos legaron los musulmanes, seña de identidad del Mudéjar y, hoy en día, el Neomudéjar.
Un minuto basta para fotografiar una iglesia de un lugar que no volverás a visitar nunca. Saberlo hace a veces que ardas en la fiebre por registrarlo todo. Pero también quieres iniciar el viaje de regreso lo antes posible. Cucalón estaba en mi ruta y la ermita en la margen de la carretera. paré, salí del coche e invertí unos segundos en hacer dos fotos. Pero tanta era la prisa que no me acerqué a consignar el nombre de la construcción. Una mañana entera llevaba indagando en internet y ha sido mi amiga Abssa quien ha resuelto el misterio fijándose en el mojón que hay ante la iglesia que indica un punto kilométrico exacto y el cartel indicativo. Le decía que tenía que ser en Ferreuela de Huerva y ella me propuso Cucalón. Trazó un círculo de km en torno a Villahermosa del campo y voilá. Mi amiga es muy inteligente y mañosa.
96.2.- Ermita de Santa Ana (Cucalón - Teruel)
En internet puede recabarse la siguiente información: Obra barroca del siglo XVIII, de mampostería, con nave única y bóveda de medio cañón con lunetos. Ubicada en la localidad de Cucalón bajo la advocación de Santa Ana. Tiene el crucero cubierto por cúpula con linterna, la cabecera centralizada con tres absidiolos de planta semicircular y el pórtico, a los pies, con cubierta a dos aguas. Al exterior, las cornisas y la linterna son de ladrillo. Destaca el cimborrio octogonal y la linterna que lo corona. La nave central está reforzada por contrafuertes. En los tres brazos semicirculares hay también unas bandas de piedra que enmarcan el muro de mampostería. Destacan los dos frisos de ladrillo en esquinillas uno y otro de ladrillo aplantillado imitando sencillos modillones bajo el alero de ladrillo aplantillado. Elementos destacables:
1.- Guarda en el lado del evangelio una imagen del Niño de la Bola del XVII, y dos lienzos dieciochescos que representan a la Inmaculada y a San Francisco Javier.
2.- En el crucero se concentran dos retablos del rococó dedicados a San Antón y San Roque, además del barroco de Santa Ana, que preside el presbiterio.
Por si alguien quiere recorrer la zona. Aquel día solo vi paisanos esquivos y motociclistas de los que hacen motocros por caminos de tierra por el gusto de levantar polvareda. Teruel ofrece las ventajas del desierto, entre otras la posibilidad de practicar el gamberrismo motorizado. El único ruido de aquella mañana, acabo de recordarlo eran los ecos lejanos de motociclistas utilizando sendas y vías pecuarias con firme de tierra.
La zona que tenía que visitar se encuentra en la Comarca del Jiloca, al norte de Teruel, lindando con el sur de Huesca. Por eso quizás son frecuentes en el paisaje los campos de trigo, en las zonas alejadas de los cursos de los ríos y donde la amplitud de la llanura permite su cultivo. Una de las glorias de Teruel es el arte Mudéjar. Curiosamente, la ermita de la imagen, uno de tantos edificios religiosos que fotografie aquel día es de estilo barroco, aunque el ladrillo visto sea el material constructivo predominante, comoe s característico en la zona. El ladrillo es un invento que nos legaron los musulmanes, seña de identidad del Mudéjar y, hoy en día, el Neomudéjar.
Un minuto basta para fotografiar una iglesia de un lugar que no volverás a visitar nunca. Saberlo hace a veces que ardas en la fiebre por registrarlo todo. Pero también quieres iniciar el viaje de regreso lo antes posible. Cucalón estaba en mi ruta y la ermita en la margen de la carretera. paré, salí del coche e invertí unos segundos en hacer dos fotos. Pero tanta era la prisa que no me acerqué a consignar el nombre de la construcción. Una mañana entera llevaba indagando en internet y ha sido mi amiga Abssa quien ha resuelto el misterio fijándose en el mojón que hay ante la iglesia que indica un punto kilométrico exacto y el cartel indicativo. Le decía que tenía que ser en Ferreuela de Huerva y ella me propuso Cucalón. Trazó un círculo de km en torno a Villahermosa del campo y voilá. Mi amiga es muy inteligente y mañosa.
96.2.- Ermita de Santa Ana (Cucalón - Teruel)
En internet puede recabarse la siguiente información: Obra barroca del siglo XVIII, de mampostería, con nave única y bóveda de medio cañón con lunetos. Ubicada en la localidad de Cucalón bajo la advocación de Santa Ana. Tiene el crucero cubierto por cúpula con linterna, la cabecera centralizada con tres absidiolos de planta semicircular y el pórtico, a los pies, con cubierta a dos aguas. Al exterior, las cornisas y la linterna son de ladrillo. Destaca el cimborrio octogonal y la linterna que lo corona. La nave central está reforzada por contrafuertes. En los tres brazos semicirculares hay también unas bandas de piedra que enmarcan el muro de mampostería. Destacan los dos frisos de ladrillo en esquinillas uno y otro de ladrillo aplantillado imitando sencillos modillones bajo el alero de ladrillo aplantillado. Elementos destacables:
1.- Guarda en el lado del evangelio una imagen del Niño de la Bola del XVII, y dos lienzos dieciochescos que representan a la Inmaculada y a San Francisco Javier.
2.- En el crucero se concentran dos retablos del rococó dedicados a San Antón y San Roque, además del barroco de Santa Ana, que preside el presbiterio.
Por si alguien quiere recorrer la zona. Aquel día solo vi paisanos esquivos y motociclistas de los que hacen motocros por caminos de tierra por el gusto de levantar polvareda. Teruel ofrece las ventajas del desierto, entre otras la posibilidad de practicar el gamberrismo motorizado. El único ruido de aquella mañana, acabo de recordarlo eran los ecos lejanos de motociclistas utilizando sendas y vías pecuarias con firme de tierra.
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