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martes, 25 de septiembre de 2012

317.- Ermita de Nuestra Señora de la Virgen del Peral (Mazarete - Guadalajara).



317.1.- Ermita de Nuestra Señora de la Virgen del Peral (Mazarete - Guadalajara).

Prácticamente nada más iniciado el recorrido realizo mi segundo hallazgo. Una ermita en lo alto de una loma con sus laderas roturadas. Desde donde estoy me recuerda vagamente a una pagoda thai, con su doble techo, aunque solo se trata de la perspectiva. Se trata de un pequeño edificio con dos naves de altura desigual. La construcción parece reciente. Está junto a la carretera y puede considerarse un elemento a proteger durante las obras. Las yemas en los ramillos del árbol se están abriendo. Es una primavera temprana en exceso. Momento: 9 de febrero de 2006.



317.2.- Ermita de Nuestra Señora de la Virgen del Peral (Mazarete - Guadalajara).

Una ermita es un lugar de devoción, creo que el más sincero de todos. Prima siempre la idea sobre la ostentación, aunque el derroche de medios nunca está descartado si es posible. Pero es un lugar que se elige, a veces por su significado real o simbólico, para expresar lo más íntimo y reservado. Y suele ser el producto del esfuerzo de unos pocos. A la iglesia se acuda, como lo hicieran tus antepasados, con el resto de la comunidad. La ermita la edificamos nosotros mismos para iniciar un camino de devoción. Algunas ermitas que he visto costaba unos instante caer en la cuenta de que lo eran. Esta no muestra símbolos religiosos. Hay una placa que indica su identidad pero, a parte de eso, es solo una pequeña construcción en mitad del páramo.



317.3.- Ermita de Nuestra Señora de la Virgen del Peral (Mazarete - Guadalajara).

Tu silencio me desconcierta, porque solo por tu palabra se que estás presente, porque este puede ser el definitivo, el que se prolongue para siempre, porque he aprendido a escucharme en tu risa y en tu llanto y ahora es como si estuviese mudo, falto de palabra, desprovisto del rezo. Tu silencio me desconcierta y me tiene indefenso, porque no tengo poder para invocarte. Vendrás si quieres y no habrá necesariamente razones que me lo expliquen. La esperanza del que espera es un árbol que da frutos solo cuando la helada no es fuerte, cuando la soledad no quema con su hielo la flor abierta demasiado pronto a la primavera. Los días se suceden y el silencio no rompe. Y puede que caiga en el desespero. Te echo de menos, y es tan poco lo que puedo hacer para remediarlo.

viernes, 24 de agosto de 2012

303.- Cordel de la Gineta a Chinchilla (Albacete)



303.1.- Cordel de la Gineta a Chinchilla (Albacete).

Apenas una trocha, pero con nombre y con título. Un cordel de la red de vías pecuarias para el transporte de las merinas. Y casi en ningún sitio hay mejores corderos que en Albacete, salvo quizás en el mismo extremo de la red, en Extremadura. Una trocha que tal vez lleve meses sin ser transitada, a pesar de la cercanía a la ciudad, porque no hay huellas de neumáticos, ni deposiciones de animales y el trigo silvestre crece en medio del camino. Es curioso como las hierbas tienden a crecer en la mediana de los senderos cuando la vegetación comienza a reconquistar el terreno, como formando un espinazo a lo largo del sendero. Imagino que el propio peso de los vehículos, transmitido a través de las ruedas, compactan el resto del ancho de los caminos. A veces, he hecho transitar a mi vehículo donde el matorral ya empezaba a sustituir a las plantas herbáceas. Detenerse es difícil, echar pie a tierra. Es una decisión que tiende a posponerse. Cuando los tallos son duros y su ruido al golpear los bajos del coche excede lo que dicta la prudencia es momento para dar el brazo a torcer o volver por donde se ha venido. Veo que fue una tarde luminosa. Lo cierto es que apenas la recuerdo. Aunque daría lo que fuera para volver a vivir ese día. Entonces estaba acompañado, era fácil caer en el engaño de no sentirse solo. Deberíamos contentarnos con que siempre hubiera camino, aunque no con quien compartirlo. Cualquier sendero, incluso uno tan modesto como este. Puede sobrevivirse a la soledad, pero si te detienes, si no avanzas, nada distinguirá tu vida de la muerte.



303.2.- Cordel de la Gineta a Chinchilla (Albacete).

Aquí estoy, con el amor encharcándose en mis venas. Amor que no fluye, que no encuentra su camino, que ya no forma regueros y se vuelve barro en las suelas de mis zapatos. Y el sendero deja de ser transitable, ya no conduce hacia ninguna parte. Hacia el norte, hacia una llanura sin accidentes, donde los predios no tienen nombre porque carecen de atributos y unos son iguales a otros. Aquí estoy, esperando la noche, sin demasiado curiosidad por lo que traerá mañana, declinando la invitación del alba, mirando el sesgo de las sombras, calculando la amplitud de la curva a la que se aproximan mis pasos. Poniente a mi izquierda, pasado y futuro a mi espalda. Campos que fueron sembrados no hace mucho. Tierra oscura que ha de ser destripada para que de cosecha. Amor y sequía. Y en la raya del horizonte nubes que no traen lluvia.



303.3.- Vía de servicio de la LAV a Levante (Albacete).

La echo de menos. ¿Cuántas veces me habré enfadado con ella, por sus locuras y se me habrá pasado todo en cuanto la veía? Siempre llegaba tarde. A veces la tardanza excedía con mucho lo razonable, demasiado a menudo. Más de una vez me ha dejado plantado. Cuando sabía que mi enfado era grande y con razón simplemente desaparecía durante días y desconectaba el teléfono. Una tarde me tuvo dos horas esperándola en Torrejón de Ardoz y al final no se presentó. No era la primera vez ni fue la última. Cuando mi desesperación me hacía estallar y empezaba a llamarla frenéticamente por teléfono para que al menos descolgara y me dijera que no iba a presentarse, sabía que en ese momento se había esfumado toda posibilidad de acabar bien. No soy fácil de tratar. Ella tampoco. Pero ella yo quien siempre tenía que ceder. La veo en la foto con sus tenis, como los llama ella, sus zapatillas de deporte, y con su niki amarillo, y no puedo evitar sonreir. La echo terriblemente de menos, aunque ya estoy hecho a su ausencia, y hasta me he acomodado a ella. Pero lo daría todo por poder abrazarla, preguntarle como le va y escucharla.

sábado, 4 de agosto de 2012

302.- Plataforma de la LAV a Levante al norte de Albacete Capital



302.1.- Plataforma de la LAV a Levante al norte de Albacete Capital.

Aunque parezca una carretera lo que muestra la imagen es la plataforma de una línea ferroviaria de alta velocidad (LAV). La construcción de una línea de estas características es muy compleja. Se acomete en tres fases, que proyectos independientes. En una primera se crea la plataforma de la línea. Un proceso muy similar al de construcción de una carretera, aunque con una ancho netamente inferior. Sin embargo, la plataforma ferroviaria, sea o no de alta velocidad, no tolera grandes pensientes, por lo que se llega a abusar de la realización de desmontes y terraplenes. El cruce de montañas y  vallessuele realizarse con túneles y viaductos, a veces de varios kilómetros de longitud, como el que puede verse de la LAV Madrid-Barcelona desde la A-6 algo antes de llegar a Calatayud. El coste del kilómetro de LAV es netamente superior al de autovía, por lo que suelen licitarse tramos mucho más cortos. Lo normal es que las licitaciones de carreteras ronden en longitud los 20 kilómetros. En el caso de las líneas de alta velocidad suelen licitarse tramos inferiores a los 10 kilómetros. Incluso de 3 o menos kilómetros si se trata de orografías complicadas que obligan a tramitarlas con túneles y puentes. Una vez construida la plataforma se procederá al tendido de vías, con proyecto y licitación, que consiste básicamente en la colocación del balasto y, sobre él, traviesas de hormigón armado y vías. En una tercera fase se electrificará la línea con la colocación de los postes. Un avión monoplaza, una avioneta, podría aterrizar perfectamente en esta plataforma.



302.2.- Plataforma de la LAV a Levante al norte de Albacete Capital.

La persona que recorre el camino lateral de servicio de la línea de alta velocidad, que se detieney mira hacia atrás, hacia mi imagino, es Patricia. Una de las mujeres de mi vida. No es la primera vez que aparece en el blog, lo que es índice de su importancia para mí, sobre todo en los últimos años. Nacida para colorear el mundo y llenarlo de sonrisas, dotada como todas las mulatas colombianas del don de la expresividad. Con un "busito" amarillo pollito va vestida, una cinta para sujetar ese pelo que tanto la mortifica, como a todas las negras, con sus gafas oscuras para parecer la reina de Harlem, sus deportivas del 40 y sus vaqueros ajustados, que es el uniforme de todas las latinas con el que poder lucir la popa. "Las españolas no saben llenar los jeans", suele decirme, y por eso los compra de alguna marca de su país. Mi peluche gigante es como los niños chicos, que se enfurruña cuando tiene hambre, sueño o frío. Viajar en coche no está entre sus pasiones. Se desespera. Tonto de mí, una vez me la llevé a Cádiz, a Jerez de la Frontera, y para ella fue como cumplir una larga condena en la cárcel. Porque el asiento del copiloto es como una celda chiquita para sus piernas, que apenas logra estirarlas aunque eche el asiento atrás todo lo que se puede. Cuando se embarca toma posesión de la nave y ya no se escucha otra música que bachata, narco corridos mejicanos, y canciones colombianas. Tampoco este viaje resultó acertado, se hizo demasiado largo en la ida, aunque luego disfrutara de la noche en Valencia, paseando por la Ciudad de las Artes en una oscuridad sin Luna ni estrellas. Lo que se ve al fondo en la imagen es el extrarradio de Albacete, su límite norte, y la línea que discurre a la derecha es la línea ferroviaria convencional. Es una zona de páramo, completamente llana, donde se ha podido construir la plataforma de la LAV completamente pegada al terreno, sin tener que aportar tierra para terraplén ni realizar desmonte.

viernes, 27 de julio de 2012

301.- Llanura de Cereal al norte de Albacete Capital



301.1.- Llanura de Cereal al norte de Albacete Capital.

No sabría precisar de que cereal se trata. El que puede verse en primer término, con los tallos tronchados y revuelto por el paso de algún vehículo, diría que es trigo salvaje, el que puede verse en cualquier descampado de Madrid y cuyas espigas de niños usábamos como dardos en guerras inventadas. La imagen es casi un cuadro impresionista. El caos al inicio y el orden posterior del cereal tostado con algunas inclusiones de amapolas, hasta coronar la pendiente de la loma en un cielo turbio tiznado de gris aguado por pequeñas nubes. Los lugares con presencia de amapolas son rectas paralelas que siguen las líneas de máxima pendiente. El verde de tonalidad aun clara de las espigas nos indica que aun no es el verano. Es mayo y el aire aun es fresco.



301.2.- Llanura de Cereal al norte de Albacete Capital.

Las dos imágenes de esta entrada son como aquellas series de sellos que solo se diferencian en el color predominante de cada unidad. El verde claro casi blanquecino da paso a un amarillo pálido. La misma formación de nubes diminutas remonta el horizonte. No hay amapolas en esta parte del pastizal. La belleza de un paisaje agrícola es muy simple de apreciar, por eso quizás sea difícil de superar. Además de hermoso el pastizal es un descanso para la vista, sin apenas anécdotas que atender y descifrar. Adentrar entre las espigas como quien entra en el mar. El calado me llega hasta la cintura, pero aun hago pie. Creo haber visto ese mismo amarillo en algún cuadro de Renoir.



301.3.- Llanura de Cereal al norte de Albacete Capital.

era un trabajo sencillo. Fotografiar el emplazamiento de una zona auxiliar al norte de Albacete capital, a unos pocos kilómetros junto a la autovía A-301, de la LAV a Levante. Me llevó menos de dos horas hacer el reportaje fotográfico, básicamente el tiempo que tardé en encontrar la parcela y recorrer la zona en torno suyo. En ese mismo viaje realicé otro trabajo en el Puerto de Valencia. La idea era hacer el de la línea ferroviaria de camino el primer, hacer noche en Valencia y a la mañana siguiente rematar la faena. Como estimé que iba a ser fácil e incluía la visita a la una ciudad tan bonita me llevé a Patricia. Como siempre me ocurre, mientras la ponía en práctica la idea no me parecía buena idea. Estuve buena parte del viaje agobiado pensando en el aburrimiento e incomodidad de mi acompañante. 500 kilómetros de coche pueden agotar a cualquiera. Su paciencia también si hay que parar un par de horas a fotografiar un campo de cereal en medio de un descampado. El transporte puede llegara a ser un suplicio includo si tienes unas piernas tan largas que apenas le caben en un coche utilitario. Llegar a Valencia fue una odisea, por carreteras secundarias y buscando el hotel en la noche en aquel laberinto urbano. Como todas las grandes, capitales Valencia está rodeada de infinidad de pequeñas ciudades y barrios, entrelazadas por carreteras secundarias en las que es fácil perderse. El campo de cereal estaba dotado de riego por aspersores, aunque no tengo muy claro que se utilizarán para el cultivo que en esos momentos ocupaba el suelo.

lunes, 18 de junio de 2012

289.- Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca)



289.1.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).

Topónimos sonoros. La Clamor, Mombrún, Partida de Alfantega, Los Regueros. Eran las zonas agrícolas que se extendían ante mi, entre la pequeña montaña por la que discurría y la Sierra de San Salvador al otro lado de la zona de vega. Zonas verdes regadas y zonas con la vegetación agostada, de contornos irregulares, con siluetas forjadas por la intersección y el desplazamiento de círculos. De mi lado la retama y el tomillo, la genista y el brezo. Del otro la línea de vegetación que acompañaba al Canal de Zaidín. Cerca de la cerrada, persiguiendo un arroyo de extraño nombre, seco la mayor parte del año. Más en verano, cuando me tocaba buscar su curso para situar la presa del futuro embalse. Clamor parece un nombre lleno de inquina para un curso fluvial en el que rara vez suena el agua.



289.2.- Acceso al Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca).

Llegué hasta donde comenzada la pequeña garganta donde se iba a ubicar la presa. El arroyo comenzaba junto a una balsa de aguas lodosas, que también abastecía a una canalización de riego. A la derecha se situaría la presa, que detendría el agua del arroyo en su discurrir de izquierda a derecha, quedando el valle agrícola a la izquierda, por el que había caminado aquella mañana, bajo las aguas del pantano. Cuesta creer que de tan poco caudal pueda surgir un embalse. Es una integral de diminutos diferenciales. Poco a poco se acaba consiguiendo mucho. Si detienes el agua se acumula junto al obstáculo para tratar de rebasarlo. Como el amor. Tratar de cese mi amor por tí es promesa de que viviré para siempre bajo tu influjo.



289.3.- Valle del Arroyo Clamor (Binaced - Huesca).

Justo en el arranque del último tercio del estrecho valle ha de estar situada hoy en día la Presa de San Salvador que, desde la ubicación donde fue realizada la fotografía, la veríamos con el paramento aguas arriba en primer término. El Arroyo Clamor traza una línea en zig-zag, discurriendo por un surco que parece haber sido excavado a modo de canalización. En mitad de la recta final, una vez vuelve a enderezar el rumbo, es donde podríamos situar el azud. Este valle en forma de cuña lo vimos a lo lejos en una anterior entrada. La retama (Retama sphaerocarpa) y la coscoja (Quercus coccifera) ocupan la ladera, aunque sin dar mucha cobertura al suelo. Especies ambas sufridas, lógicas, sobre todo la segunda, en un clima que tiende a la aridez y con veranos probablemente muy calurosos. Estamos fuera del ámbito del arbolado. Siquiera la encina deben crecer aquí con facilidad. Aquellos lugares a los que renuncia esta especie son ocupados por la coscoja, el matorral de color más oscuro.






289.4.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).


La textura del paisaje. Un concepto habitual en los análisis ambientales, difícil de aprehender, como todos los que tratan de describir y evaluar la calidad del paisaje. Mejor y peor, bueno, malo y regular, son calificativos casi en su totalidad escogidos de forma subjetiva. El juego de texturas, sea exactamente lo que sea eso, es lo que me entusiasma de esta imagen. El campo de cardos agostados en la ladera desde la que tome la fotografía desciende en suave ladera hacia la llanura agrícola, por lo que las distintas superficies según colores y uso del suelo se continúan unas a otras, sin soluciones de continuidad. Es un tapiz desplegado sobre el suelo, casi sin irregularidades. Eso hace más fuertes los contrastes, aunque al tiempo otorga cohesión entre las diferentes teselas. El campo más lejano está siendo regado. Siempre creí que lo correcto era hacerlo a primera o última hora del día, no justo al principio de la tarde cuando el calor es más elevado y la evapotranspiración de las plantas y el suelo aumenta y, por tanto, el porcentaje de pérdidas del agua aportada.






289.5.- Cerca de la cerrada de la Presa de San Salvador (Binaced - Huesca).


De camino al coche para emprender el regreso a Madrid tomé varias imágenes que ahondan en la idea de la anterior. Aquí la suavidad de las texturas es aun mayor. Me fascinan el beige de los campos de cereal agostados hace tiempo cosechados y el verde claro de los campos en riego iluminados por el sol. Paisaje simple con apenas referencias geográficas o de otra índole. Sin elementos humanos, al margen de la propia práctica de la agricultura. Colores y líneas, todas curvas, algo inhabitual, son los elementos que construyen el paisaje. Además, hay algo que procura calma en esta vista. Ojalá nunca hubiera regresado. Estoy exagerando. Creo yo.

martes, 12 de junio de 2012

288.- Canal del Ripoll (Binaced - Huesca).



288.1.- Ripoll (Binaced - Huesca).

Las cigüeñas son una constante de Huesca. La primera aglomeración de individuos que vi de esta especie, un gentío ruidoso y abigarrado sobre el tejado de una diminuta iglesia, fue en un pueblo del prepirineo oscense. No menos de 14 parejas crotoreando, que me impedían oir lo que me estaban diciendo por mi teléfono móvil. Fue en este viaje, también a la provincia de Huesca, cuando vi la primera aglomeración de individuos aprovechando para alimentarse el paso reciente de una máquina agraria. Los campos recién segados estaban llenos de cigüeñas hundiendo sus picos en la hierba amontonada en hileras. ¿Llegaban al medio centenar? Es posible. Camino del emplazamiento de la futura presa de San Salvador paré un momento en la margen del camino para tomar una docena de imágenes. Ninguna transmite la emoción que sentí ante tanta actividad animal. No es fácil ver animales en el campo, menos aun medio centenar de un solo vistazo. Y en esas raras ocasiones siempre tienen relación con la presencia del hombre, con su capacidad para alterar el medio: vertederos llenos de gaviotas, ciervos y gamos en cotos de caza, plagas de topillos propiciadas por su introducción masiva en el medio. La propensión a la exageración es un rasgo muy humano que el hombre contagia a la naturaleza. Bajé la ventanilla del coche e hice las fotos sin bajarme del vehículo para no espantar las cigüeñas. Momento: 11 de agosto de 2008.



288.2.- Sierra de San Salvador (Binaced - Huesca).

Por mucha que sea la distancia que recorras aquello que llevas dentro irá contigo. Pero lejos de todo el dolor no importa, es como si lo padeciera otro, la tristeza muta en calma, en resignación, que anestesia el alma hasta el momento del regreso. Lejos de todo no son necesarias las decisiones porque sencillamente no hay alternativas, ni tampoco esperanzas. Todo se simplifica porque nada esperamos del instante siguiente, todos los resultados son el mismo resultado y la decepción no tiene ya razón de ser en un corazón que ha omitido su pulso. Lejos de todo nada me recuerda tu rostro, la luz calma de tus ojos oscuros. Todo lo que veo te es ajeno, todo lo que concibo, y la edad de tu sonrisa deja de formar parte de la infancia de mi deseo. Lejos de todo el contorno de tu cuerpo es solo un dibujo difuso más en mi memoria indolora. Ni ahora ni entonces, todos los anhelos se posponen para un mismo después que probablemente carezca de fecha en el calendario. Lejos de todo no es a tus labios a lo que saben mis labios, aunque pronuncien los mismos silencios, y el sonido de los días son ruidos que amortigua la distancia. Lejos de todo, lejos de tí.



288.3.- Canal de Ripoll (Binaced - Huesca).

Partí de la carretera A-2220 y tomé un camino una pista de tierra de buen firme que me llevó donde las cigüeñas se agolpaban detrás de las máquinas. Al final de la pista llegué junta a una verja abierta. Del otro lado discurría el Canal de Ripoll, un ramal del Canal del Zaidín, cuyo extremo final se situaba junto a unos altos que dominaban el valle del arroyo. Tome el camino de servicio de infraestructura y lo recorrí hasta donde pude. Eche pie a tierra cuando la vegetación comenzaba a desdibujarlo del todo y empezaba a ser un riesgo el que no hubiera posibilidad de dar la vuelta al vehículo. Los plantones de chopo formaban una barrera en la orilla contraria a la del camino. Algunos crecían también de este lado del canal. El el borde exterior la zona regable que algún anegarían las aguas.



288.4.- Balsa de regulación en el Canal de Ripoll (Binaced - Huesca).

El canal terminaba en una balsa de regulación. El cañizo aislaba la lámina de agua del sendero del canal. No se si tenía alguna función ambiental porque el aspecto de la balsa de riego era el de estar en vías de naturalizarse, pero en todo caso escaso me imaginaba el tránsito de vehículos o personas por la zona. El acceso era tortuoso y el ámbito geográfico muy despoblado. tenía que haber una clara intención para llegar hasta allí. No era un lugar al que se pudiera acceder accidentalmente. Un paraje a prueba de extravíos. El orden de los cultivos de la colina cercana, posiblemente parcelas de árboles frutales dotadas de riego por goteo, devolvían el orden a un paisaje desordenado aunque llano, con exceso de referencias que fomentaban la desorientación. tenía que mirar constantemente el mapa para saber donde me encontraba. Todas esas montañas de cimas planas se parecían demasiado entre sí. Los cipreses de la línea del horizonte anunciaban una vivienda o una hacienda agrícola. La calma absoluta, el agua casi sin irregularidades en su superficie, el reflejo verde de la vegetación y el gris y plata de las nubes. Un trabajo a punto de culminarse. Y ni siquiera era la hora de comer al fin y al cabo. Los últimos metros hasta mi objetivo final los hice a pie y casi agradeci la demora en emprender el viaje de regreso.

lunes, 11 de junio de 2012

287.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca)



287.1.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca).

Volví a ver a la persona con la que me había topado en el cruce del Canal del Zaidín. Volvimos a discutir. Me comentó que en su ánimo no estaba entorpecer mi trabajo, pero me pidió que comprendiera que a cualquiera le molestaría que fotografiasen su casa. Pero yo ya no estaba para admitir y conceder siquiera lo obvio. Le repliqué que si veía a alguien haciendo fotos del portal de mi casa y de toda la calle nunca montaría la escandalera que él estaba organizando. "En Madrid es normal que nada alarme o llame la atención", argumentó. "Pero aquí rara vez suele venir nadie". Había perdido toda la paciencia, la poca que traía en aquel viaje. le dije que me extrañaba que no hubiesen venido otras personas a visitar la zona de obras. Le dije asimismo que no tenía ninguna intención oculta más que la de hacer mi trabajo y rematé, viniéndome arriba, envalentonándome con aquel señor, que en ese momento discurría por una vía pecuaria que era de dominio público y, por tanto, nadie me podía cortar el paso. Siguió a mis palabras una discusión bizantina sobre terrenos públicos y privados que calentó aun más los ánimos. Podía haberlo solventado todo con un poco de mano izquierda, pero no siempre soy razonable. Sigo haciendo tonterías a mis años, como bien saben aquellos a quienes quiero, que no siempre me perdonan mis arrebatos infantiles.

Algo extraño se ha colado en la foto. Justo tras las balas de paja que hay junto a la margen derecha de la cañada, se alza una construcción que parece transparentarse en el aire, como si fuera un espejismo producto del calor. Pero es real y se ubica más allá de la línea del horizonte. Y al destacar tanto sobre dicha línea se adivina que se trata de una construcción muy alta. Quizás un silo de grano o los depósitos de cemento de una fábrica de hormigones. El efecto óptico le da un aire fantasmal. Y solo su presencia en otras imágenes me confirma que no es una anomalía de la fotografía o un espectro capturado in fraganti por la cámara.



287.2.- Caballeriza a medio construir cerca de Casasnovas (Binaced - Huesca).

A la vuelta a Casasnoves encontré una edificación, más bien su esqueleto, lo que parecía ser una caballeriza a medio construir. Habría de ser demolida, como las naves de ladrillo dentro del pinar y otras estructuras, pero fuera del periodo de cría del cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) para evitar la afección a las nidadas de esta rapaz. Mientras buscaba un encuadre para la imagen mi amigo durante aquella mañana volvió a materializarse como por ensalmo. Esta vez la sorpresa, el hecho de ser pillado in fraganti fotografiando un edificio, aunque estuviera abandonado, me impidió hacerle frente con el mismo innecesario coraje que las dos veces anteriores. Siempre me pasa igual, acabo cediendo en las discusiones, sintiéndome en el bando incorrecto. En este caso con razón. Escuché sus quejas en silencio, y cuando se cansó de protestar mi excesiva curiosidad, se marchó dando por imposible una solución conmigo. El edificio era elegante. Un exceso en aquellas tierras tan solitarias. Una bandada de cuervos alzó el vuelo al tiempo cuando me acerqué a menos de 20 metros. Todo aquello quedaría debajo del agua, aquel alarde fallido de lujo. El árbol a la izquierda de la caballeriza se mostraba desnudo de hojas para combinar con el edificio sin paramentos. Un mundo sin piel, que iba a desaparecer antes siquiera de estar formado.



287.3.- Cañada Real de Lleida a su paso por Binaced (Huesca).

Tormenta en tiempo de verano. Hay nubes oscuras en el cielo que parecen traer la panza llena de lluvia. Pero se que lo más probable es que engendren tormentas secas, estériles de agua, cargadas de estática, amenazadoras, porque la lluvia no parece cuadrar con aquella llanura interminable. Los fresnos de ramas puntisecas, como manos de dedos amputados, flanquean mi coche mientras paseo inquieto cerca de la cañada. Y mientras veo los árboles arquearse en la imagen me doy cuenta que el de sopla aquí agitando las cortinas de mi ventana es el mismo viento que mezclaba los grises con los blancos para ensayar luces menos rotundas, que entonces y ahora es el mismo aire el que roza mis pulmones, que tengo la misma sensación de soledad impuesta por la lógica de las cosas, el mismo desasosiego de no tener futuro, la misma seguridad de que es lo que quiero pero también idéntica certeza de no lo merezco. Estar contigo, escuchar tu voz de niña, lidiar con tu genio de mujer, amarte para que mi cariño sea al mismo tiempo semilla y fruto. Sembrar en espera de la primera lluvia, de un aguacero que no llegará nunca, porque el tiempo de ahora es tan estéril como las nubes entonces y tu amor tan improbable en esta llanura interminable llamada presente.

domingo, 10 de junio de 2012

286.- Casasnovas (Binaced - Huesca)



286.1.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Casasnovas es una pequeña explotación agraria abandonada señalada en el paisaje de la llanura por una agrupación de pinos. Es fácil ir en su busca porque en todo lo que alcanza la vista solo hay árboles en su entorno. Tierras de labor rodeadas de pequeñas sierras chatas, algunas en barbecho, otras recién labradas destacando por su color pardo claro, y el resto en regadío. Lo que se ve quedará bajo las aguas del embalse, y un silencio sucederá a otro. Lo que el hombre deja atrás, las ruinas y despojos de su actividad, no suele ser hermoso. Es lo que tiene por delante, lo que aun no ha alcanzado, lo que agradece la mirada, el bosque primigenio. Con el tiempo los rastros de su presencia adquirirán la dignidad de yacimientos arqueológicos, pero siendo reciente su marcha el estado de ánimo que contagia el terreno suele ser melancólico, porque el hombre solo migra sino tiene otro remedio. Casasnovas, a pesar de tener nombre en los mapas, es solo una minúscula agrupación de naves de ladrillo abandonadas entre arbolado enfermo. El pantano cicatrizará esta herida.



286.2.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Campos verdes que forman círculos concéntricos, señales gráficas que solo se pueden entender desde el aire, como mensajes a los dioses o mentalidades más abiertas. En el mapa la huella del hombre es clara porque el paisaje natural nunca hace mano de figuras matemáticas tan simples. Es el hombre quien lo simplifica. Las tuberías aéreas de riego forman una larga hilera junta al camino de acceso a Casasnovas. Hace calor y el verde al menos refresca los ojos. llevo toda la mañana tragando polvo y el aire acondicionado del coche no funciona. Son muchos kilómetros de caminos de tierra y los filtros del aire están saturados. Recuerdo que estaba molesto por algo pero no se por qué. O tal vez sea mi estado de ánimo actual que tiñe la memoria de aquel día.



286.3.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Acceder al camino de Casasnovas no fue fácil. Fue al segundo intento cuando lo logré. En el primero intenté una ruta en que la carretera de asfalto se convertía progresivamente en sendero de tierra y luego trocha solo apta para cabreros, llena de piedras y de polvo. Nunca sabes si la que intentas recorrer es la única vía posible, o si se arreglará unos metros más adelante. Desandar lo recorrido además de una derrota momentánea puede suponer un error que marque el resto de la jornada. Pero perseverar en lo que no es una solución puede convertir un error asumible en un grave contratiempo. El tiempo es limitado. Pero mi mal humor lo traía de casa, no se debía al tiempo perdido ni a las incomodidades sufridas hasta ese momento. Alguien me salió al paso justo en el cruce del Canal del Zaidín. Paramos los vehículos y echamos pie a tierra. Entre la nube de polvo me preguntaron por la razón de mi presencia allí. El tono era amable, pero lo cierto es que la pregunta exigía una aclaración. Normalmente doy todas las explicaciones que sean necesarias. Si tengo que fotografiar una casa me cercioro de que no hay nadie mirando, y si lo hay me acerco a explicar la necesidad de tomar la imagen, incluso pido permiso. Pero aquel día andaba con el ánimo renqueante. No fui del todo claro en mi respuesta, o tal vez fuí lacónico, o mi tono quizá mostró la irritación que sentía al ser abordado en pleno trabajo. El hombre me advirtió que se trataban de tierras particulares, como los caminos por los que circulaba. Hubo una breve discusión en la que ambos exhibimos el tamaño de nuestras respectivas razones. Los caminos eran servidumbres de paso, alegué yo. Eran caminos privados que podían ser cortados cuando se quisiera por sus dueños. No llegamos a ningún resultado definitivo. Sólo logré incrementar mi enfado e irritar a un tipo que parecía buena gente y sumamente educado.



286.4.- Rodal de pino carrasco (Pinus halepensis) de Casasnovas (Binaced - Huesca).

Gasté mucha memoria de la cámara en fotografiar aquellos pinos. Ninguna imagen me satisfacía. Su estado deslustrado, con aquellas construcciones de ladrillo abandonadas en su interior, impedían capturar una buena imagen. Los árboles mostraban síntomas de vivir al límite de sus posibilidades. Extensas masas de pinar de Murcia y Aragón acabarán desapareciendo por crecer en zonas en las que la especie sufre un clima inadecuado, extremo, más allá de sus posibilidades de supervivencia en razón de la escasa precipitación y las altas temperaturas estivales. No obstante, aquel rodal iba a quedar bajo la lámina de agua del embalse, como todo lo que me rodeaba. Los árboles que vayan a quedar sumergidos han de talarse para evitar la eutrofización del agua.



286.5.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

El pasto agostado, los olivos recién plantados, los girasoles. Cultivos todos ellos de secano que desaparecerán no solo donde el agua ocupe el lugar de los campos, sino también en el entorno del embalse. Al pie de los altos que cierran la imagen, junto al Canal de Ripoll que discurre en el inicio de la ladera, los regadíos comienzan a tomar posesión del terreno. Esos verdes en agosto solo son posibles con derroche de agua. Todas las líneas del dibujo, rectas o curvas, confluyen en un mismo punto de la margen izquierda. Es una carambola geométrica. La claridad del cielo dota a la montaña de una sensación de liviandad, hasta el punto de dar la impresión de que con un horizonte más alto, con más azul gravitando sobre sus hombros, podría flotar sobre sus propias raíces y levitar sobre los campos.



286.6.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Mirando hacia el oeste desde Casasnovas podía verse claramente la futura ubicación de la Presa de San Salvador. Se iba a construir justo en la hendidura de la línea de tierras altas que cerraba el valle. La imagen da una idea muy cabal de lo que iba a ser, lo que ahora es, el embalse, cuyas obras finalizarán este mismo año. La extensión de la lámina de agua se calcula en mil hectáreas, con un volumen embalsado de  de 133 hectómetros cúbicos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

285.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca)



285.1.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca).

La foto está captada desde la carretera regional A-1239, en el Término Municipal de Binaced, aunque la población que se adivina al fondo de la imagen es Esplús, en Los Monegros de Huesca. Algo que no sabe la gente es que el trasvase del Ebro tenía como contrapartida para las regiones donantes la construcción de una serie de infraestructuras para incrementar la superficie de regadío en ellas. Entre otras actuaciones, se contemplaba algo en principio tan descabellado como convertir un desierto en un vergel. Y estas actuaciones si que se ejecutaron, no así las que hubieran beneficiado a la costa sur del Mediterráneo. Visité el emplazamiento de dos embalses. En este viaje me tocó el de San Salvador, nombre que alude a la sierra que le iba a servir de borde. El viaje lo hice en agosto de 2008. La obra se comenzó un año después y es por estas fechas cuando habrá de terminar. Que la empresa es de dudosa necesidad lo atestigua que el cultivo que ocupa los campos ya en regadío es el maíz. La extensión de este cultivo crece en España en progresión geométrica. No requiere suelos muy fértiles y suele regarse con aspersores. Lejos la necesidad de aplicar el sofisticado riego por goteo. Se ducha el cereal y listo. El uso de los pivotes de riego, tuberías de las que mana el agua que se desplazan lentamente por el área a regar, con uno de sus extremos fijo, da lugar a esos círculos que desde el aire, en foto de satélite o desde un avión, tan sorprendentes parecen. La imagen se estructura en cuatro capas. La primera con la vegetación de retama en primer término, matorral indicativo de que nos encontramos en una zona con no demasiadas precipitaciones. Es un desierto, ya lo hemos dicho. La segunda capa es la del cultivo de maíz, verde intenso. Suele regarse por la mañana y al atardecer. Durante las horas centrales del día los estomas de las plantas están cerrados para ralentizar la transpiración y ahorrar agua. En la tercera capa se sitúan los campos agostados, posiblemente en barbecho. Si la calidad del suelo es deficiente ha de dársele descanso y no sembrar algún año, a veces varios seguidos, para que de tiempo a que recupere los elementos minerales que habrán de nutrir a las plantas que se cultiven. En la tercera capa se sitúa la población oscense de Esplús. El cielo es pura neblina que desbibuja en parte el pueblo.



285.2.- Campo del Chaparro (Binaced - Huesca).

Antes de alcanzar la curva desde donde hago las fotografías, la carretera ha atravesado la Acequia de la Encomienda de Esplús, que puede verse en mitad de la imagen, un ramal del canal del Zaidín, que abastace para el riego los campos a la vista. La conversión de la Comarca del Cinca Medio en regadío es una transformación ya iniciada y que el Embalse de San Salvador permitirá completar. El puente de cruce se sitúa junto a la nave agrícola, en cuya entrada hay apilados pacas de forraje. La localidad que cierra la imagen y que se desparrama por el horizonte y más allá de él es Binéfar. Desde el aire esta tierra ofrece un curioso teselado, con círculos inscritos en cuadrados e hileras de ellos en rectángulos. Los círculos de tocan en un solo punto como si se besaran entre sí. Un aspecto que da a un tiempo la sensación de gran actividad y desorden.



285.3.- Canal del Zaidín (Binaced - Huesca).

El beneficiado directo de la construcción del embalse de San Salvador es el Canal del Zaidín, un ramal del  Canal de Aragón y Cataluña. El proyecto afecta a los términos municipales de Albalate de Cinca, Belver de Cinca y Binaced, aunque los beneficios de la actuación se extiende a la totalidad de la zona regable del citado canal. Cuando conocí Huesca los que más impresionó de ella fue su variedad de paisajes, la extensión de sus campos de trigo y cereal de secano, el exagerado número de cigüeñas en sus torres, campanarios y otros lugares elevados y, lo que más, la profusión de canales de riego. O eso me pareció. El agua corría canalizada por doquier. Supongo que es lógico siendo etapa del Ebro y algunos de sus principales afluentes, y con los Pirineos cerrando su territorio por el norte. Tierras áridas aunque con abundante disponibilidad de agua. Para resolver esa paradoja de forma favorable están los ingenieros. Si el Ebro corre caudaloso y las precipitaciones son más bien escasas, en Zaragoza capital rondan los 400 mm que, junto a los vientos constantes, convierten la existencia para el arbolado en un calvario, entonces habrá que concluir que el caudal que trae el río procede en buena medida de aportes de las regiones procedentes en su recorrido. Su cesión a la costa mediterránea a través de un trasvase sería una actitud más que razonable, conceder parte de lo que se ha recibido en donación. No se porque este tema ha de ser tan polémico. "El agua para quien le llueva", dijo José Antonio Labordeta. Pues mucha de la que lleva el Ebro llueve en sitios que no son Aragón.

sábado, 17 de marzo de 2012

255.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca)



255.1.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca).

Aunque probablemente captada en el vecino término municipal de Blecua y Torres,  la imagen muestra las llanuras ligeramente onduladas situadas al suroeste de Angués, una pequeña localidad situada en la ruta de la N-240. Enfrente, por la zona de vaguada que se adivina ante nosotros, discurre el Barranco de la Fuente Umper, otro cauce seco en espera de las lluvias de otoño. La especie dominante en las formaciones de vegetación es la encina (Quercus rotundifolia), acompañada de la carrasca (Quescus coccifera), de coloración más clara y mucha menos envergadura. Todas la masa situada en primer término es carrascal, quedando las encinas más abajo en la hondonada. El matorral está compuesto por las especies habituales en cualquier zona de España, tomillos (Thymus sp.) sobre todo. Es un paisaje en el que el verde de las encinas dibuja garabatos sobre ocre claro de los campos de pan y las tierras sin labrar, que no cansa por que varía según la dirección de la mirada, aunque mantenga un patrón.



255.2.- Localidad de Angués (Huesca).

Más allá del carrascal, flotando sobre una colina, aparece ante mí la localidad de Angués. Apenas soy capaz en este viaje de encontrar los objetivos que tengo marcados. Es difícil interpretar los mapas. Los hitos que busco están alejados de las carreteras y los caminos transitables y acceder a ellos me lleva demasiado tiempo. Son varios los yacimientos arqueológicos y cruces de arroyos que he debido descartar sobre la marcha. Pero esta imagen compensa con creces las pequeñas derrotas. Incluso la dirección y el ángulo de incidencia de la luz me son favorables y la imagen capta los tonos suaves de la mañana. En la distancia solo puedo interpretar la existencia de un silo de grano a la derecha, cerca de donde la vegetación esconde en parte el pueblo, y la Iglesia Parroquial de la Purificación de Nuestra Señora en mitad del grupo de edificios y construcciones urbanas. Destaca la alta torre levantada sobre otra de época románica, en torno al siglo XII,  y rematada en el siglo XIV. Quizá debería haberme acercado. Esas dudas llegan ahora, mientras escribo, no entonces, cuando solo me interesaba fotografiar la masa vegetal. Otra historia que se queda sin narrar. Ni siquiera el encuadre es el adecuado. Angués se me escurre hacia la derecha de la fotografía, como si se estuviera deslizando inadvertidamente por la suave pendiente de los campos. Han pasado siete años. Tiempo suficiente para que de ocupar el eje de la imagen haya pasado a situarse casi en una esquina.

miércoles, 14 de marzo de 2012

253.- Yacimiento arqueológico no catalogado junto a la N-240 (Velillas - Huesca)



253.1.- Yacimiento arqueológico no catalogado junto a la N-240 (Velillas - Huesca).

Las obras públicas son un regalo envenenado para los arqueólogos. Los grandes movimientos de tierras desentierran gran cantidad de yacimientos, vestigios de bienes de patrimonio cultural, dan mucho trabajo. La construcción de una carretera, no digamos ya una autovía que discurre menos pegada al perfil del suelo, con mayor superficie de terraplén y desmonte que una vía de doble sentido, supone mucho trabajo para los arqueólogos, pero que habrán de ejecutar con un plazo de tiempo limitado. En los yacimientos normales el tiempo no es una variable y puede invertirse grandes cantidades de paciencia a la hora de desenterrar el pasado. En la construcción de una infraestructura vial la única opción normalmente es recuperar todo lo que se pueda de lo que el avance de las obras habrán de destruir irremisiblemente. Cabe el desvío del trazado si la importancia del yacimiento es notable. Antes de ejecutar las obras se identifican sobre el plano los yacimientos catalogados y se hace una prospección sobre el terreno de la banda de terreno que ocupara la infraestructura. Por prospección arqueológica se entiende un reconocimiento somero del suelo por parte de un experto, capaz de encontrar indicios en la superficie de la existencia de vestigios arqueológicos enterrados. Una vez se inician las obras, y antes de excavar la caja por la que discurrirá la plataforma de la vía, se harán catas y sondeos a fin de evaluar la importancia de los yacimientos detectados en la prospección y se tratará de recuperar todo aquello que se pueda cuando la afección vaya a ser directa, y de delimitar el contorno del yacimiento cuando la vía vaya a discurrir próxima.

En la colina de la imagen, de forma prácticamente hemiesférica, la prospección arqueológica detecto la presencia de materiales arqueológicos de sílex. Puntas de flechas y lanzas probablemente. El camino que discurre a los pies de la loma era el antiguo trazado de la carretera N-240, una curva que fue rectificada, eliminándose la calzada de asfalto. Esas encinas guardaban sus secretos. Sobre la cúspide de esa loma tal vez se apostaran los cazadores prehistóricos a fin de detectar las posibles presas. Un lugar elevado es siempre un punto privilegiado desde donde hacer fotos panorámicas. Y allí que me fuí sin pensármelo dos veces.



253.2.- Campo de labor en Velillas (Huesca).

Desde la cima de la colina realicé varias secuencias de fotografías para captar una panorámica del corredor geográfico de la futura A-22. Se trata de un paisaje que tienda a la llanura, pero movido, con pequeñas colinas donde crecen los bosquetes de encinas. Cerca de la carretera N-240 la agricultura a aprovecha el terreno menos accidentado, y las parcelas, principalmente de cereal se ven claramente delimitadas por cordones de vegetación arbórea. El tráfico es escaso. No es un eje vial importante. Ni Huesca ni Lérida, las provincias que unirá la futura autovía, son provincias que suelan ser muy tenidas en cuenta en los desarrollos económicos programados por las administraciones estatal y autonómica. El pardo de la vegetación invasora en el campo de trigo, palidece y tiende al rosa salmón. Es un color poco habitual que quizá se deba a la luz más que a la coloración de las plantas. El ovala de la parcela parece una alfombra que hubiera perdido las fibras de tejido en su centro. Ni una nube en el cielo. El aire se ha detenido. Predomina el silencio y la quietud. Me alegro de haber trepado a lo alto de la loma. A cada viaje he de medir más mis esfuerzos y no siempre las caminatas planeadas tienen frutos.



253.3.- Entorno de la Carretera N-240 a la altura de Velillas (Huesca).

La panorámica en la dirección contraria permite ver la localidad de Velillas al fondo, en la margen izquierda de la N-240, enmarcada entre las diminutas montañas de caliza donde se han situado los repetidores de radio, TV y teléfono. Los chopos del cordón de vegetación arbórea que cruza la carretera, de coloraxión verde más clara, tirando al amarillo, delatan que se trata del trazado de un cauce fluvial. Se trata del Río Rija, cuyo punto de intersección con la futura A-22 he de encontrar, y que se ubica cerca del borde derecho de la imagen. No hay caminos transitables para el coche hasta ese lugar, así que me tocará hacer caminata.

sábado, 3 de marzo de 2012

252.- Barranco de las Carboneras (Velillas - Huesca)



252.1.- Barranco de las Carboneras (Velillas - Huesca).

El primer obstáculo que ha de salvar el tramo de autovía es este pequeño arroyo, sin caudal en el momento en que tomo la imagen. Tiene el lecho cubierto de zarzas y en algunos puntos de sus bordes crecen árboles, sobre todo sauces, aunque también algún chopo. El curso principal recibe las aguas de un segundo curso capturadas en la ladera de la derecha y las lomas que hay al fondo de la imagen, aunque es difícil jerarquizar, decidir que barranco es tributario y cual receptor. Octubre es el mes de las moras y me parece estar viendo algunas en la esquina inferior izquierda. No hubiera sido la primera vez que habría matado el hambre arrancando las bayas a mi paso en mitad del monte. Pero tengo suerte en como funciona mi organismo, que solo me advierte de sus necesidades cuando las puedo satisfacer. Lo normal es que no tenga hambre hasta que me siento a la mesa a comer. Eso sí, que se encomiendo a su santo patrón quien se interponga en ese momento entre mi cacho de pan y yo. Muy a menudo he comido bocadillos mientras trabajaba para no partir la jornada de trabajo y poder iniciar el camino de regreso cuanto antes. Solo una vez recuerdo haber tenido problemas. Fue en Teruel, en el entorno de Santolea. A eso de las 6 encontré una gasolinera en la carretera principal, todo lo principal que puede ser allí una vía de tráfico, y maté el ansia a base de doritos. Aunque más necesario incluso que la comida es el café de después del postre. Sin él puedo caer en un extraño sopor, nada aconsejable si conduces.



252.2.- Campo de cereal en Velillas (Huesca).

El Barranco de Carboneras zig-zaguea entre los campos de cereal recién segados, las espigas contadas cerca del suelo y ya algo agostadas semejan un corte de pelo para-militar en las laderas. En las lomas que cierran el pequeño valle las encinas crecen entre pedregones de piedra caliza. Este árbol se adapta a todo, al calor o al frío y la sequía si no son exagerados, a los suelos básicos o ácidos. No así el alcornoque, que reniega de los últimos, razón por la que tiene en la mitad occidental de la Península su feudo. Los campos fueron cosechados ya hace un tiempo porque empiezan a proliferar las hierbas invasoras. Es octubre y puede que no hace una nueva siembra. los inviernos en el campo suelen ser verdes por la hierba incipiente de las gramíneas sembradas en otoño tratando de aprovechar las lluvias de esa estación y las de invierno. Pocas cosas hay más hermosas que las lomas y pendientes verdes por la hierba del cereal. Algo tan sencillo como eso siempre es una foto con acierto asegurado. Contrasta con la sensación áspera que provocan los trigales cosechados y agostados.



252.3.- Ejemplar de almendro (Amygdalus communis) junto al Barranco de Carboneras (Velillas - Huesca).

Árbol asilvestrado, que ha sobrevivido en muchos lugares al cese de su cultivo en parcelas de secano, el almendro es una especie habitual en los campos, que lo mismo prolifera en la España seca, como la Mancha, que en lugares donde el agua escasea algo menos. Arrimarse a un río es también una buena treta, aunque solo sea un arroyo seco la mayor parte del año porque, acostumbrado a la falta de agua, el almendro es capaz de medrar con la que escurre por el subsuelo. Su tronco de tonos rojizos contrasta con el verde intenso de su copa. Con el espinazo arqueado, como si inclinara a beber en el caudal inexistente, tratando de obtener su porción de agua antes que las zarzas se la roben. Su propia sombra hace de contrapeso para evitar caer en la zanja fluvial. A la orilla también del campo de labor, que tal ocupara en otro tiempo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

225.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Cordel de Navalrincón (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real)



225.1.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Cordel de Navalrincón (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

Las pequeñas batallas que se pierden son las que hacen al mundo hermoso: La floración de los almendros, la persistencia de la nieve, un sendero que se desdibuja, la sombra vertical de los árboles. El Cordel de Navalrincón cruza la Etapa 13 cerca de su desenlace. Se desliza por la ladera de la montaña, entre los pinos, y tras cruzar el camino se adentra en las tierras de labor hace tiempo abandonadas por falta de mano de obra. Ahora lo utiliza rebaños de cabras. Uno de ellos avanzaba por la línea de arbolado, buscando su resguardo ante el sol de justicia. Se demoraban en los círculos de sombra y seguían avanzando hacia la derecha. Lo que se ve al fondo, las edificaciones de la primera loma, es Puente de Retama, supuestamente una localidad, aunque en realidad cuatro casas contando por lo alto. Dudo siquiera de que estén habitadas. El nombre alude al puente de la carretera N-430 sobre el Guadiana. Y da a su vez nombre a un albergue juvenil donde finaliza la etapa 13. Lo digo siempre, me encanta las fotos de vías pecuarias, cuando son senderos y se pegan en su trazado al relieve del camino. En esta imagen el sendero tiene mucho recorrido dentro del encuadre. A pesar de ser un camino de tierra rudimentario su color y el de los pastos del entorno lo destacan claramente. Las dos líneas de estacas contribuyen a delimitarlo también. Es una foto hermosa en su conjunto y en los detalles. Las cabras, diminutas por la distancia, le dan un toque naïf.



225.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Cortijo de la Teja Chueca (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

Me intrigaba el término "teja chueca". Haciendo búsqueda en internet obtuve montones de referencias al barrio de Madrid. Un diccionario de los muchos que hay en internet me indicó que era un sinónimo de tocón. El chiste fácil casi sale solo, pero en realidad el vocablo alude en este caso a la porción radicular del árbol que queda en pie cuando se tala. También me ofrecía como otros sinónimos: burla o chasco. Ha sido el diccionario de la Real Academia quien me ha sacado de dudas. Más o menos. Al solicitar ayuda alguien en Twitter me facilitó el link del vocablo dentro de la web de la institución. Parece ser que chueca es una palabra americana y que significa curvada, torcida, estevada. Ya sabemos que las tejas habituales, las de cerámica, son curvas, así que imagino que el arco en este caso es longitudinal, no se con que finalidad. Estética es lo más probable, porque debe ser una pesadilla armar un techo, encajar piezas entre sí que se revuelven en dos dimensiones de las tres posibles.

Lo que ahora puede verse en el Cortijo de la Teja Chueca es una granja agropecuaria, con silos de metal y con las inconfundibles naves alargadas que se utilizan para la cría de animales, generalmente pollos y cerdos. Ni se me pasó por la cabeza acercarme para inspeccionar. Quien haya oído los ruidos procedentes de una granja de cerdos no querrá volver a aproximarse a una. Ese si que es un horror sin explicación, el terror de un animal que se prolonga a lo largo de una vida de esclavitud y penuria, con final ignominioso además. Que contraste con el rebaño de cabras que pasa ante las instalaciones siguiendo la línea de sombra del arbolado. En grupos o a su aire, despreocupadas en el desvarío de calor de la tarde, sin senderos que dicten su avance una vez han abandonado el Cordel de Navalrincón, desde el que tomo las imágenes, las veo avanzar hacia el Guadiana sin la más mínima pizca de apremio en su paso Ojalá hubiera podido quedarme para verlas llegar al fin del mundo en el final de los tiempos.



225.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Vega del Guadiana en Puente de Retama (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

La fotografía pretendía obtener con un zoom una imagen más cercana del rebaño de cabras, sin embargo, ofrece más información, se anticipa al futuro. Antes que nada decir que con ejemplares blancos, negros, mezcla de ambos, así como gris-azulados, el ganado caprino es el más ameno y el más agradecido a la hora de ser fotografiado. También es verdad que el desorden contenido que posee hace casi imposible meter un rebaño entero dentro de un encuadre, algo al alcance de la mano cuando se trata de ovejas. No digo que no os fijéis en las cabras, que tienen su aquel, parecen figuritas a escala en el paisaje de un belén, pero no paséis por alto el fondo boscoso. Justo donde está situada la torre del tendido eléctrico de alta tensión es donde mi coche dijo basta. El monte donde están situados las antenas repetidoras es el Morro de Castilnegro, una de las principales referencias de la siguiente etapa.

224.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Camino de los Malos Pasos (Luciana - Ciudad Real)



224.1.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Vega del Guadiana (Luciana - Ciudad Real).

Ni siquiera tiene un topónimo, así que no puedo dar una referencia. Tras cruzar el vado llegué a una pequeña zona de vega, aprovechada para el cultivo de cereal. En otro tiempo aquellas tierras se destinaban a regadío. Vi bombas hidráulicas para extraer aguas del río y cabezales de riego. Tras cruzar el río el camino sigue en perpendicular al cauce para cruzar el estrecho valle, ganando la otra ladera, donde gira en ángulo de 90º para discurrir a partir de entonces otra vez en paralelo al Guadiana. Justo en la curva había un socavón bastante profundo que cruzaba de lado a lado el sendero. Tenía miedo de quedarme varado en él si intentaba salvarlo. Ahí estuve un buen rato sudando tinta china acopiando el suficiente aplomo para intentarlo. ¿Que podía detenerme tras haber logrado cruzar uno de los ríos más importantes de la Península? Cuando logré envalentonarme ahí estuve metiendo la rueda delantera en el surco y volviendo marcha atrás al lugar de partida en varias ocasiones tras ser incapaz de hacer que el todo-terreno remontara el desnivel. Días después me acordé de algo elemental. En todos los 4x4 hay una palanca con la que se puede distribuir la tracción entre todas las ruedas o centrarla en las delanteras o las traseras. Así que ya tiene que ser profundo el surco, casi una zanja, para que el vehículo no pueda salir de él. Mientras haya una rueda bien asentada en el firme hay escapatoria. En realidad estuve un rato largo ahogándome en un vaso de agua. Pero el pasarlo mal es lo que te hace recordar mejor las cosas para la próxima. Y la vez siguiente si que caí en una zanja. Ahí fue donde recordé lo de la puñetera palanca.

La Sierra del Campillo, sus últimas estribaciones en su extremo occidental, cierra el valle por la izquierda. Los altos de la derecho ni siquiera llegan a la categoría de sierra. Justo donde acaban hay una pequeña laguna, más bien una charca, en mitad del trigal, que ha sido segado no hace mucho. Una sola nube en el cielo. Aun menos personas en el valle.



224.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Camino de los Malos Pasos (Luciana - Ciudad Real).

Cuando pude echar a correr ocurrió lo imprevisto, una valla me cerro el camino, con su prohibido el paso, su candado y su mensaje claro y directo de aquí no es usted bienvenido. Cuando he hablado con quienes supervisaron mi trabajo les he tratado de explicar que es un hecho harto infrecuente. Casi todos los caminos son servidumbres y no puede prohibirse el paso a nadie aunque sean particulares. Más con un río próximo, ya que los ríos son de dominio público, no puede prohibirse el acceso. Intenté después acceder al camino en algún punto más allá de la verja. Los senderos que encontré que podían hacerme ese servicio partiendo de la carretera N-430 también estaban cerrados con cadenas. Algo muy extraño. He recorrido toda España y es la primera vez que me ocurre algo así. La derrota era inapelable. No podía seguir. Hacer la ruta a pie era un suicidio laboral. Tenía que hacer una media de un par de etapas por día. El Camino de Los Malos Pasos lo fue de verdad. Y fue una pena porque empezaba a divertirme. Había otro vado que cruzar un poco más adelante. Le había cogido el gusto a chapotear con los neumáticos en el agua.

Caminos que se bifurcan y al trazar una curva dejas de ver lo que quedó detrás. Tuve que desandar el camino marcha atrás porque el ancho del sendero no era suficiente para dar la vuelta al vehículo, al menos para alguien con mis horas de vuelo con un 4x4. Algún día quiero volver y saltar las verjas que encuentre a mi paso. Son innumerables las que he saltado y en decenas de sitios. Nada más cierto que esa máxima de que no pueden ponerse puertas al campo, sobre todo en su sentido más literal. Tampoco centinelas.



224.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Lentisco (Pistacia lentiscus) en el Camino de los Malos Pasos (Luciana - Ciudad Real).

Durante mucho tiempo estuve convencido que los dos Pistacia de nuestra vegetación peninsular, el lentisco y el terebinto, eran los árboles que daban los pistachos. Ese es mi nivel de botánica. Muy lentamente lo voy subsanando. Y el lentisco conviene distinguirlo. Árbol o arbusto capital de la España Mediterránea. Se echó al monte para formar parte de dos de las formaciones más guerrilleras del monte español, la garriga y el maquis. Especie pionera, vive a sus anchas en lo que el hombre destroza. Levante es su Shangrilá, esos territorios martirizados por la sequía y el urbanismo. Ser vanguardia es como ser infante de marina: primeros en los avances y últimos en las retiradas. Por eso el lentisco lo mismo coloniza territorios recién recuperados como sobrevive donde la frontera retrocede, ocupando las parcelas abandonadas de cítricos o los barrancos y ramblas que no pueden ser cultivadas por lo accidentado del relieve. Obvio que tuve que bajarme del coche para reconocerlo. Formaba una masa compacta en la ladera junto al Camino de los Malos Pasos. Al principio pensé que podría ser boj. De lejos ofrecía un aspecto parecido. Bueno, quizás no, pero dentro de mi exiguo catálogo de formaciones aprendidas era lo más similar. Pero carecía de la inconfundible hoja del Buxus sempervirens, discolor, color pistacho, precisamente, por el envés. Además, la del pistacho es una hoja compuesta, con foliolos parecidos a los del nogal. No se si los angostos valles de Luciana, con el frío invernal que debe imperar, es el lugar idóneo para el lentisco, más bien intuyo que no. Pero allí también estaban el encina y la coscoja, especies que lo resisten todo. Quien soy yo para dudar de lo que ven mis ojos y tratar de reinventar la realidad.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

222.- Etapa 13 del CN del Guadiana. La Umbela (Luciana - Ciudad Real)



222.1.- Etapa 13 del CN del Guadiana. La Umbela (Luciana - Ciudad Real).

Tras intentar atacar la etapa desde su final y toparme con un barranco que cruzaba el sendero al kilómetro y pico de empezar y que no se lo saltaba un gitano, menos mi coche, me tuve que resignar a dar por imposible el recorrerla. Me prestaron un 4x4 dos días después, con el que volví a la carga, un viernes que fue el primero de 5 días a solas perdido en el monte, con base de operaciones en Pueblo de Don Rodrigo. Nada más llegar a Luciana procedente de Madrid cruce el vado del Guadiana y me dirigí hacia el arroyo que me había cortado el paso. Ni que decir tiene que el 4x4 ni se despeinó cuando lo cruzó. Nada más acceder a la otra orilla tuve clara la sensación de que me adentraba en un territorio poco frecuentado por el hombre. Con el río siempre a la derecha y, más allá de él, el mundo habitado por el hombre. El camino se convirtió en un canchal y hasta tuve dudas de si era apto para un todo-terreno. Era la segunda vez que conducía uno y no tenía ni idea de que podía exigirle.

Accedí a la misma zona que había fotografiado desde la Casa de San Andrés, desde la Carretera N-430, un paraje amplio, al pie de la Sierra del Campillo, antigua zona de cultivo, como delataban algunas infraestructuras abandonadas para el regadío, y que los mapas denominan La Umbela, quizás una mala traducción, por la forma de su contorno en el lado que bordea el río, que parece el dibujo de un paraguas abierto. Podría ser una explicación, aunque no me imagino a unos manchegos hace siglos eligiendo para un paraje un nombre inglés. la umbela en realidad es un tipo de inflorescencia, compuesta, es decir, formada por muchas flores individuales, y que tiene precisamente la forma de un paraguas abierto.

Lo más destacable en la imagen es el color ocre oscuro de la tierra, en un tono de marrón cercano al del chocolate. Sospecho que ese color delata una tierra de calidad  que, además por su proximidad al río, hacia rentable ponerla en regadío, en un ámbito donde el secano es casi la norma. Las nubes, con su forma filiforme y dispuestas casi todas como los radios de un círculo con centro en la mitad de la sierra, hacen que la imagen parezca la viñeta de un comic donde la montaña es un personaje que se admira de algo. Más allá de la llanura cultivada hay una dehesa con encinas enormes. Ni tractores en el campo ni ganado en los pastos ni personas en los caminos. Solo silencio. Hay ausencias prolongadas que fraguan en silencios sólidos, con poderosos cimientos, y presencias recientes que revelan de repente el relieve sonoro de la vida.



222.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. La Umbela (Luciana - Ciudad Real).

Es la dehesa que puede verse en la primera imagen del post al pie de la sierra. La imagen está tomada al final del arco de la umbela. Un conejo se asustó al oír el traqueteo del 4x4 y se agazapa en el suelo tratando de averiguar que pasa. Me paré para intentar fotografiarlo, pero la distancia y el encuadre no me convencían. Si que capturé varias imágenes de la dehesa, porque me fascina la sensación que ofrecen de ser interminables, inabarcables, de que continúan más allá de donde la vista alcanza, al otro lado de la ladera en este caso. Encinas de copas pequeñas y compactas, sin ramas en el tronco. Da la sensación de que han sido podadas para lograr la conformación deseada. Ni una brizna de hierba, ni siquiera ajada y agostada. Ni un matojo. El calor de la primera hora de la tarde. La sensación de soledad. El silencio espeso. La quietud del paisaje donde nada se movía, salvo la nariz del conejo, que brinco al verme salir del vehículo y se alejo para esconderse entre los únicos matorrales del otro lado del vallado cinegético. Volví a ponerme en marcha y aunque el sendero era inequívocamente el que seguía, a pesar de no estar señalizado, en algunos tramos comenzó a entrarme la sospecha de que fuera realmente un sendero pensado para ser recorrido por personas.

martes, 15 de noviembre de 2011

221.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Vista desde la N-430 a la altura de la Casa de San Andrés (Luciana - Ciudad Real)



221.1.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Vista desde la N-430 a la altura de la Casa de San Andrés (Luciana - Ciudad Real).

Tras dejar atrás El Batán el camino comenzó a empeorar notablemente y mi coche a padecer la tortura de un firme desigual y con piedras. Empezaron a ser evidentes los síntomas de que el camino era poco transitado a esa altura, a unos 2 kilómetros de Luciana. Las plantas herbáceas que sobreviven en un sendero son un signo claro. por ahí poca gente debía aventurarse. En realidad los caminos de tierra apartados de las carreteras se recorren cuando hay explotaciones agropecuarias en activo o viviendas habitadas. ¿Para que sino? Los visitantes ocasionales en el monte son muy infrecuentes una vez te alejas de las vías de comunicación y te adentran en las zonas despobladas.

Después de martirizar al coche por espacio de medio kilómetro tal vez, me topé con un arroyo que cruzaba el sendero, sin obra de drenaje transversal para solventar el paso de la corriente. No era gran cosa pero no me atreví a vadearlo. Mi coche no es Indiana Jones, aunque a menudo le haya exigido que actuara como tal. Lo dejé a unos metros del charco, en situación complicada para dar la vuelta para volver a Luciana, aunque con ese problema ya me enfrentaría luego, y fui a explorar más allá del Arroyo del Despeñadero de Michoso, que así era como se llamaba. Tal vez el camino mejorará después y salvar el arroyo me evitara desandar el camino, que ya digo que era malo. Pero poco necesité para descartar esta posibilidad. Unas cuantas fotos y volver atrás. La sensación de desanimo fue enorme. Tenía dos opciones aun, buscar un camino que me permitiera retomar la ruta más adelante o recorrer la etapa desde el final. Intenté lo primero sin éxito. Todos los senderos que partía de la N-430 hacia el río estaban vallados con candado. Esto es raro en el monte. Casi todos los caminos son servidumbres y no puede prohibirse su utilización, aunque sean particulares. Los caminos que se dirigen a cursos fluviales son servidumbres por que los ríos son del dominio público, es decir, de todos. Pero en esa zona había un celo excesivo por guardar las haciendas. Lo normal es que cuando cruzar terrenos particulares solo se te exija que dejes tras de ti las puertas de los vallados cerrados, para que las reses no se extravíen. A veces ni siquiera eso. Los propietarios instalan pasos canadienses que no pueden ser cruzados por el ganado y ni siquiera tienes que pararte y bajar del coche para abrir y cerrar verjas.

Paré en la N-430 a la altura de la Casa de San Andrés e hice unas pocas fotos de la zona por la que discurre la Etapa 13. La montaña al frente es la Sierra de Villarreal. En mitad de la imagen pueden verse claramente dos silos de almacenamiento pertenecientes a una explotación ganadera semi-abandonada, situada muy cerca del arroyo que me cerró el paso. La línea de arbolado que discurre de derecha a izquierda indica el trazado del Guadiana. Hay un cortafuegos en la montaña y el pasto agostado al final de septiembre, con el calor aun apretando, es pura yesca.



221.2.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Vista desde la N-430 a la altura de la Casa de San Andrés (Luciana - Ciudad Real).

La sierra de la imagen es en este caso la de El Campillo, más alargada pero de menor cota que la de Villarreal. La línea de arbolado del río es en este caso más definida. En la otra margen se extiende una dehesa abierta con encinas de gran tamaño en la mitad más cercana a la ladera de la montaña y un pastizal en la mitad más cercana al Guadiana. Son áreas ganaderas. Bien pudieran ser de ganado bravo, por que su aislamiento del entorno es total, aunque ni allí vi reses por ninguna parte ni las observo ahora al analizar la fotografía. Hay lo que parece a primera vista una columna de humo a la derecha de la imagen, justo en el bordo. También podría se polvo alzado por un remolino de aire, o por el paso de un todo terreno. La luz del sol queda un poco en frente y hay cierta semilla de oscuridad en la claridad del cielo y en el pasto calcinado por el sol.



221.3.- Etapa 13 del CN del Guadiana. Corro de eucalipto rojos (Eucalyptus camaldulensis) en el acceso a la Casa de San Andrés (Luciana - Ciudad Real).

En el arranque del acceso desde la carretera a la Casa de San Andrés hay un corro de eucaliptos. Tener el coche aparcado justo junto a él me servía de referencia para evidenciar sus dimensiones. No tiene que ver con el Camino Natural. Ni siquiera esta especie es característica de la zona. Pero cuando algo es hermoso no son necesarias las justificaciones. Hacer entrar el grupo dentro del encuadre fue una proeza.