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domingo, 8 de julio de 2012

300.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



300.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Camino de servicio del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

El camino se acerca y se aleja del agua y a veces toda la aridez del verano golpea en la garganta. Un camino como este es el que me aleja de tí, entre encinas cuajadas de flores de polvo, trazado sobre la escoria gris de las pizarras y las calizas, entre los pastos resecos como la yesca por el olvido de la lluvia. Es un camino recto, sin titubeos, y eso duele, que se clava en el horizonte como una flecha, sin un solo reproche del terreno. Y mientras lo recorro rezó por volver a ver el agua, la orilla de tu cuerpo, la humedad de tu presencia. Porque sin tí el camino no me lleva a ninguna parte salvo lejos, y lejos de tí ha de ser también lejos de todo lo demás para poder soportarlo. Para ir hasta tí son todos mis pasos, mi risa y mi primavera. Lejos de tí me conducirá el final de cualquier otoño breve. Tal vez este camino también, que recorriera antes de conocerte, porque te encontré para perderte y no tenerte, entonces como ahora, es mi único patrimonio. 






300.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Ermita de Nuestra Señora de la Antigua (Villarta de los Montes - Badajoz).


Ha asido ahora, al mirar detenidamente la foto cuando he reparado la presencia de la Ermita de Nuestra Señora la Antigua, al otro lado del embalse, haciendo uso del zoom. A simple vista se intuye la presencia de casas en lo alto de la colina junto a la orilla. El mapa indica que se trata de una construcción religiosa mediante el característico círculo con una cruz negra adosada, como el símbolo de lo femenino, pero invertido. Está justo en la vertical de la segunda encina en la margen de la curva, la pequeñita. Se traza una línea vertical que atraviese el pantano y justo en la otra orilla se adivinan una construcciones blancas. Son dos edificios. Uno de ellos, creo que el de la derecha, es la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, de estilo mudéjar, edificada en el siglo XIV, con un destacado retablo barroco, pinturas del 1540 atribuidas a Correa de Vivar, el discípulo español de Miguel Ángel Bounarroti, y una talla sedente de la Virgen del siglo XIII de gran valor artístico. Pero, ¿como se accede hasta allí? En el mapa con el que trabajé y ahora consulto no hay caminos hasta la ermita o su entorno. Como no sea en piragua.






300.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).


Los últimos pasos del camino natural junto al embalse, antes de virar hacia la Localidad de Villarta de los Montes, están dominados por el Puente de la Carretera BA-158 sobre el Guadiana. Esta carretera procede de la N-430, la ruta que une Ciudad Real, La Mancha, con Extremadura, y tras pasar Villarta de los Montes cerca de la orilla del Guadiana, atraviesa el río y llega hasta Bohonal, una localidad al oeste del Parque Natural de Cabañeros. Como todos los puentes largos sobre aguas amplias en la distancia tiene algo de fantasmagórico, como si se tratara de un espejismo, un deseo del corazón hecho materia, roca de mampostería u hormigón armado. Tiene desde esta perspectiva 9 pilares dentro del agua, para una longitud de vano cercana a los 500 metros, medida a ojo de buen cubero en el mapa no en la foto donde no tengo referencias. Según averiguo en Google hay un segundo puente antiguo, medio derruido, cercano a este, que solo emerge de las aguas cuando la capacidad del pantano disminuye mucho. No se situarlo, pero creo que en la imagen quedaría por detrás del que vemos, o delante, muy cercano a él.






300.4.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).


Lo narro como el final pero en realidad fue el comienzo de la jornada. Y me costó abandonar la visión del puente, como si con el ante la vista no fuera a ser capaz de hacer pie en el paisaje. Lo fotografié hasta la extenuación. Tal vez no fuera a haber otra cosa relevante más adelante. Ahora se que es lo que escondía la etapa y también que tengo que volver para conocer la otra orilla. Ver un puente y no cruzarlo es sin duda un error que tarde o temprano ha de traer consecuencias. Volver contigo o con tu recuerdo. Tanto da una cosa como otra mientras el sol brille sobre el tablero del puente y el mediodía abarque todo el ancho del río de una orilla a otra.


Nneka - Shining Star

sábado, 7 de julio de 2012

299.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



299.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Me resultó extraño encontrar esta playa fluvial en el Embalse de Cíjara. Tan convincente, con su forma curva, arena de color claro y hasta oleaje rompiendo en la playa. Solo faltaba el olor a mar. Y los bañistas. Me extrañó no verlos, aunque supongo que se trata de una comarca remota y un lugar de acceso complicado. Aunque también el aislamiento suele ser un gran aliciente para muchos. Lo cierto es que toda esta zona está desaprovechada por el turismo en cualquiera de sus variantes. Ni un solo senderista, pescador, bañista o simple excursionista logré ver hasta bien entrado el río en la provincia de Badajoz, y aun así en muy escasa cantidad. Cierto que la playa es pedregosa y hasta tiene trozos de madera, pero recuerdo las playas de Mazarrón atestadas de alemanes y no eran mucho mejores que esta. Sí, aquellas tenían chiringuitos, lo mejor de la civilización para algunos. Eso lo explicará.



299.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Me acerqué a la linde del agua y la ilusión fue completa. Había algas en la rompiente. Lógicamente no habías olas propiamente dichas, con crestas rizadas y progresando hacia la orilla. Si un oleaje del tipo que se produce esas raras veces en que el mar está en calma chicha. Me introduje en el agua para así aprovechar y limpiar los zapatos que los tenía muy castigado por el polvo del camino. El viento que avanzaba entre las sierras agitaba la superficie del embalse y creaba diminutas olas que iban a estrellarse contra mis zapatillas de cuero colombianas.



299.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Entornando los ojos podría evocar a esas playas de Cantabria con el bosque a sus espaldas. Bosques de encinas que en las peñas que flanquean el Cantábrico son más feraces, pero muy similares en aspecto en la distancia. Arriba del talud va la carretera. Me queda la duda de si esta playa emerge como consecuencia del bajo nivel del embalse. Es muy probable. Hay una disposición escalonada en la playa, con líneas paralelas a la orilla claramente dibujadas en la arena, que solo se explica si el talud ha estado sumergido durante un tiempo prolongado. Eso explicaría que se desatienda un paraje tan hermoso a tantos cientos de kilómetros. La falta de costumbre en su uso entre la gente del lugar. No obstante, recorriendo la siguiente etapa conocí una piscinas fluviales al otro lado de Villarta de los Montes tan faltas de público como esta playa. Los lugareños, su única clientela potencial, no andan interesados en los baños fluviales. 

viernes, 6 de julio de 2012

298.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Cola del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



298.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Cola del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

El camino que proviene del Refugio de Valhondillo alcanza la orilla del Guadiana tras atravesar la Sierra de la Umbría y descender entre masas de encinar. La carretera desemboca en la Cola del Embalse de Cíjara a la altura de la desembocadura de la Vertiente del Acebuchal. El río ya tiene un ancho apreciable que no deja lugar a dudas que el tramo está próximo a punto represado. El camino abandona el sendero forestal y toma el de servicio del pantano, que discurre por la orilla izquierda, al sur de la lámina de agua, tan próximo a su margen como le es posible.Son aguas reposadas, como si estuvieran agotadas tras el paso de las montañas y el embalsamiento fuera bien recibido para reponer fuerzas. Aguas color zafiro que forman un ligero oleaje en las playas fluviales. La imagen capta el río hacia aguas arriba. Tras la curva hacia la derecha al fondo de la imagen comienza la zona de estrechos (Estrecho de la Murciana y Estrecho de las Hoces).



298.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Camino de acceso al Refugio de Valhondillo (Villarta de los Montes - Badajoz).

La primera recta en la ruta de ascenso. El embalse está justo a mis espaldas. Es una pista de tierra donde el polvo se acumula, con piedras de caliza y pizarra en el firme que convierten la conducción en una prueba de resistencia. Justo en frente la Sierra de la Umbría, pero la ruta hace un quiebro para no escalarla de forma directa, sino para discurrir en paralelo a ella y dirigirse hacia la sierra que es su continuación: La Sierra de los Bueyes. Tengo ya los ojos saturados de encinas. La visión del agua del Guadiana, junto al que llevo toda la mañana, apenas elimina la sensación de sofoco y aspereza por el calor, los pastos quemados por el verano y el polvo del camino, y ahora he de alejarme de la orilla del río para escalar las montañas resecas. Siento pereza. La subida será lenta por las numerosas paradas, angustiosa porque además de la etapa he de completar el final de la anterior, que quedó inconclusa el día anterior. Ni un alma en toda la jornada. Un paisaje vegetal y mineral que carece de movimiento propio y de voces. Solo la columna de polvo de mi todo terreno desdice que es un mundo sin sucesos.



298.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Vertiente del castillejo (Villarta de los Montes - Badajoz).

Muy pocas viviendas o haciendas se divisan en la zona y de esas pocas casi ninguna de muestras de estar habitada. En la otra orilla, a la altura de la desembocadura de la Vertiente del castillejo, uno de tantos arroyos y regatos que captan las aguas de lluvia de las sierras circundantes, se adivina un cortijo. Las laderas  en su entorno están adehesadas, con muy poco arbolado, lo que refuerza la tesis de que se trate de una explotación ganadera. A este lado una playa fluvial sin explotar evoca el lejanísimo mar.

lunes, 21 de mayo de 2012

284.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).



284.1.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

El embalse de Ullíbarri-Gamboa surge del represamiento de las aguas del Río Zadorra en un punto de su curso situado entre las poblaciones de Ullíbarri y Arroyabe. Es el más grande del País Vasco, con una capacidad de 146 Hm³ para el abastecimiento para consumo humano de las poblaciones de Álava y Bilbao. Se sitúa muy cerca del embalse de Urrúnaga, a no más de 3 kilómetros, siendo utilizado el espacio que media entre ellos como corredor para carreteras y vías de ferrocarril. Por ahí iba a discurrir, discurre ahora, la autopista AP-1, cuyo recorrido iba a visitar. E imagino que por ahí se trazó la Línea de Alta Velocidad de la Y Vasca. Fue mi última parada del día, y la luz a pesar de lo avanzado de la tarde venía a ser la misma que en el inicio de la jornada de trabajo. Las nubes, algunas bastante grises, hicieron que me apresurara en acabar de tomar fotos. Hice pocas. En general durante todo el día. Aunque parezca increíble porque apretar un botón se supone que no supone esfuerzo, a medida que el cansancio se acumula se tiende a fotografiar cada vez menos. Había unas vacas enormes a la orilla del lago aprovechando los pastos. No se si es algo prudente ya que se trata de agua para beber. En Galicia y Asturias los ríos tienen problemas de salubridad a pesar de la salud de su medio ambiente porque rara es la ribera que carece de un prado donde pace el ganado, y lo que defecan escurre con la lluvia hacia la corriente. Pero supongo que es algo controlado. En la orilla contraria había montañas nevadas.



284.2.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

Como el de Urrúnaga, el embalse de Ulibarri tiene un contorno muy irregular, con dos islas incluso en su centro, la Isla de Zuazo y la Isla de Los Caballos, con un albergue en la primera al que supongo que ha de accederse en barco, porque puente no existe según lo compruebo en la imagen de satélite. Como en la imagen precendente, la ribera del lado más distante presenta prados ganaderos, y el suelo en el istmo en primer término parece haber sido laboreado recientemente.



284.3.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

También en este caso existe un uso recreativo del embalse dada la proximidad de la capital alavesa. En el se practican, además de todas las variantes del senderismo (a pie, en bici o a caballo), todos los deportes acuáticos imaginables (remo, piraguismo y windsurf), contando con club náutico y embarcaderos. Tiene dos playas de baño: Landa al norte y Garaio al sureste. Pero son las caminatas desde la ciudad, usando una ruta verde señalizada que parte de Vitoria y recurre la orilla del pantano, lo que más agradecen los usuarios. Camino de firme compensado y con tierra de un intenso color amarillo-salmón, o color hueso.

viernes, 18 de mayo de 2012

280.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava)



280.1.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava).

El embalse de Urrúnaga, también denominado como Embalse de Legutiano o de Santa Engracia, surge del represamiento del Río Zadorra a la altura de la localidad que le da nombre. La capital del municipio, Legutiano, se sitúa en su ribera, con uno de sus barrios ocupando una pequeña península dentro de su lámina de agua y el itsmo que la une con tierra. Se trata de un pantano de carácter estratégico por su ubicación muy cercana a la ciudad de Álava, a la que abastece al tiempo que proporciono un lugar de esparcimiento para su población, que hace buen uso de él con gran cantidad de actividades de ocio. Los apenas 15 kilómetros de terreno más bien llano son recorridos los fines de semana como un paseo por gran cantidad de alaveses. Hay caminos para la práctica del senderismo, zonas recreativas con mesas y bancos, un campo de regatas, zonas para la práctica de la pesca deportiva.

Su orilla de contorno irregular la hace más variada al ojo. El verde de las praderas que hay en sus riberas evita el habitual contorno áspero de los pantanos, que cuando están bajos dejan asomar la tierra baldía que normalmente está sumergida, como una sonrisa poco favorecedora que muestra demasiada encía. Un cielo plomizo de invierno cubre el lago con aguas de color plomizo. Estuve poco tiempo. El justo para tomar dos fotografías, aunque no recuerdo la razón. La obra pública que allí me llevo era un tramo de la autovía AP-1, que no iba a cruzar el Urrúnaga, si a bordearlo, aunque no recuerdo a que distancia. Los mapas de satélite de Google me muestran la AP-1 a algo menos de dos kilómetros, siendo el territorio entre vía y embalse de menor calidad ambiental que el resto del entorno del pantano. Seguramente hice las fotos porque me faltaban suficientes temas para el reportaje. Un embalse siempre es un espacio natural de primer orden, se ubique donde se ubique y sea cual sea su finalidad. Lo hemos visto en este mismo blog: hasta una balsa de riego si es lo suficientemente amplia tiene un gran potencial ambiental.



280.2.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava).

El embalse de Urrúnaga está ubicado a caballo entre Álava y Bizkaia. El paisaje está dominado por el Monte Gorbeia, de 1.481 m de altitud, que en la imagen se adivina arriba a la izquierda, con sus cumbres nevadas. La misma nieve que precedió a mi llegada al territorio alavés. Parece que hubieran esparcido tierra vegetal para favorecer el crecimiento de la hierba hasta la misma orilla.

Brujuleando en Google buscando información me ha sorprendido encontrar lo que a continuación resumo. En el siglo XVIII, durante la Ilustración, se proyectó la realización de un conjunto de canales navegables cuyo objetivo final era comunicar el Mediterráneo con el Atlántico. La red de canales incorporaría a algunos que se construyeron en parte: el Canal Imperial de Aragón y el Canal de Castilla, y algunos otros que solo se proyectaron, como los que hubieran discurrido por los ríos Zadorra y Deva, es decir, por esta misma zona. El proyecto se abandonó por sus elevados costes que originaban la compleja orografía a salvar.



martes, 17 de abril de 2012

270.- Etapa 15 del CN del Guadiana. Barranco de Cristino (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real))



270.1.- Etapa 15 del CN del Guadiana. Barranco de Cristino (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

Pero no me volví inmediatamente al hotel, a mi guarida, antes intente acceder a la cumbre de la Sierra de los Bueyes, al refugio forestal que marca el final de la Etapa 15 del Camino Natural del Guadiana. Seguí la carretera procedente de Puebla de Don Rodrigo hasta donde se acaba y pasa a convertirse en un camino de tierra cerca de la frontera con Badajoz. es algo habitual que las carreteras secundarias, comarcales o locales, a veces incluso las principales, varíen ostensiblemente de calidad en la frontera entre comunidades autónomas o provincias. Desandé el camino y trate de buscar una ruta a través de los caminos rurales, pero mi mapa no tenía el suficiente nivel de detalle. Giré hacia el norte y crucé el Arroyo de Juana por un puente rudimentario y me enfrente a la sierra. callejee por caminos ganaderos tratando de mantener la misma dirección norte, pero el entramado de la red viaria en la realidad era distinto del que estaba dibujado en el mapa. En uno de esos intentos llegué hasta un aprisco junto al que había una charca artificial para el abrevadero del ganado. Aquello merecía una foto. Me acerqué a la lámina de agua y ocurrió algo prodigioso. Cuando estuve a un paso solo de la orilla dos o tres diminutas ranitas de San Antonio saltaron al agua trazando en el aire curvas a cámara lenta. Luego en contacto ya con el agua trazaron nuevas curvas por debajo de la superficie, aun más lentas en su dibujo que las esbozadas en el aire. Di un nuevo paso, esta vez en paralelo al borde de la charca un un nuevo grupito de ranitas hicieron su exhibición acrobática. Los tres siguientes pasos fueron seguidos y el efecto fue el mismo que en una película de Esther Willians cuando el ballet acuático se arroja a la piscina, un efecto de fichas de dominó mientras las ranitas se zambullían una a una en la charca. Hice el recorrido completo del perímetro del abrevadero y aquello se convirtió en un musical, pero mudo,  con mis ojos gozando con la visión de los disparos al aire de decenas de diminutas sirenas. Acabó siendo adictivo.



270.2.- Etapa 15 del CN del Guadiana. Aprisco para el ganado al pie de la Sierra de los Bueyes (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

El lugar donde se ubica la charca viene señalizado en el mapa como el Arroyo de Cristino. Estás charcas artificiales creadas mediante represamientos de arroyos son muy habituales en Extremadura, como pude comprobar más adelante en las etapas extremeñas del Camino Natural del Guadiana. Un motivo más para afianzar la teoría de que esta zona de Cabañeros tiene características híbridas entre lo manchego y lo extremeño, y casi diría que es bastante más conspicuo lo segundo. En la imagen puede verse un cercado ganadero alrededor de un corro de encinas, al pie de la Sierra de los Bueyes. En el aprisco más o menos improvisado tienen incorporada las ovejas la sombra de los árboles, algo que ya hemos visto que aprecian sobremanera. Más que un establo se podría considerar un sitio donde dormir esa siesta permanente que gozan cuando no tienen que satisfacer sus necesidades fisiológicas más básicas. El pastizal, ya agostado, ha sido invadido en parte por los cardos, en espera de las lluvias ya próximas de otoño.



270.3.- Etapa 15 del CN del Guadiana. Pie de la Sierra de los Bueyes (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

El contraste entre el color amarillo mostaza de las primeras colinas de la sierra cubiertas de tomillos y el ocre  claro, casi salmón, de la tierra labrada bajo las encinas de la dehesa en primer término es espectacular. La sombra de las nubes enmascara la segunda fila de pendientes pero ayuda a reforzar el contraste con las primeras, que aparecen bañadas de sol. Suelo pedregoso que parece más apropiado para pastos que para el cultivo. es una imagen cuya belleza descubro ahora. Entonces la capte sin enterarme mucho de que fotografiaba, mientras trataba de dar una solución a mi problema de como poder continuar la etapa. Es un paisaje que invita al silencio aunque se haga sonoro a los ojos.



270.4.- Etapa 15 del CN del Guadiana. Barranco de Cristino (Puebla de Don Rodrigo - Ciudad Real).

La charca vista desde otro ángulo, con el arroyo que aporta las aguas a las espaldas. Se trata del Barranco de Cristino, cauce seco en verano, pero capaz de alimentar la balsa y procurar que tenga existencias durante todo el periodo estival. Mientras veía saltar las ranas y bucear hacia el cieno del fondo me comí mi bocadillo. Eran algo más de las dos. Cuando acabé me despedí de las ranas y me encaminé hacia en arranque de la Etapa 16 en busca del tramo perdido de la Etapa 15.

domingo, 25 de marzo de 2012

260.- Embalse de Riaño (León)



260.1.- Embalse de Riaño (León).

El Embalse de Riaño estaba en mi ruta de acceso a Caín. León es una provincia con infinidad de embalses y lagos. Las veces que he estado al menos he pasado al lado de uno. En la ruta de acceso a Asturias por la A-66 se pasa al lado de uno bien hermoso. El color del agua tan claro es como poco singular. Y las montañas tan blancas, tan características de León, son de una belleza que emociona. En estas montañas se refugiaron los últimos godos y desde ellas se reconquisto España. Tres tonos de verde, otros tres de azul y unas gotas de blanco. La tonalidad de la imagen confiere al conjunto un aspecto de fotografía antigua. La lámina de agua está baja y muestra las encías de las orillas. Estábamos en plena sequía.



260.2.- Embalse de Riaño (León).

No me acuerdo bien, pero creo recordar que escapé de Caín casi sin despedirme. Comí en Riaño y aproveché unos minutos para tomar algunas fotos. Las vetas de verde en la lámina de agua probablemente se deban al reflejo de las nubes del cielo. Ojalá hubieras estado ahí para darme una razón para demorarme toda la tarde. Cuando vas solo a veces te puede la prisa. Compartir las cosas te ayuda a saborearlas. Y tendrías que ser tú porque no puedo evitar quererte. Y no es que trate de evitarlo, mi amor no puede causarte ningún mal que yo prevea, pero tal vez de otra manera sería todo más fácil. Hablar contigo es como caminar sobre el alambre. La emoción, la falta de equilibrio, el angosto espacio disponible para negociar el corto trecho que nos separa. Tan hermoso tenerte en mi vida, tan inquietante tratarte, tan sorprendente escuchar como zumba mi corazón, como un panal, cada vez que te me acercas. Quererte es una emoción tan diminuta comparada con el azul del agua que tengo la esperanza de que jamás llegues a descubrirlo.



260.3.- Embalse de Riaño (León).

La presa de la Remolina es la que da lugar al Embalse de Riaño al detener las aguas del Río Esla. Este río no se escapa de Castilla-León como el Cares y vierte en el Duero, a cuya cuenca pertenece. La presa tuvo una enorme controversia en su momento, porque el pantano anega a 9 localidades, entre ellas la que le da nombre. Los desalojos forzosos de viviendas dieron lugar a serios altercados, con cargas policiales de antidisturbios contra los paisanos afectados que se manifestaban en contra de la obra. El pueblo leonés debe ser muy aguerrido. Una de mis últimas escapadas a Asturias coincidió a la vuelta con una huelga de mineros que cortaron la A-66 en el tramo final antes del peaje en León. Nos tenían detenidos más de media hora cuando me decidí a averiguar que pasaba. Fui hasta la cabecera de la caravana de coches, de la que no estaba muy lejos, y vi un camión de gran tonelaje atravesado en la calzada impidiendo el avance de los vehículos. Evidentemente había sido colocado así aposta por los mineros. Llegué hasta ellos y les pregunté que ocurría. Es verdad que a veces el enfado me nubla el entendimiento, porque fui demasiado enérgico en mi protesta. Pregunté que pasaba y me respondieron que estaban en conflicto con las autoridades. Le pregunté a quien me lo había dicho si yo también formaba parte de su enemigo porque aquel corte de la vía a quien estaba perjudicando era a la gente común como yo, que me tenían parado y me quedaba mucho trecho hasta mi destino. El tipo mantuvo la calma a pesar de mi tono destemplado. A todo esto no pude dejar de reparar en que cada minero llevaba en la mano un grueso bastón de madera con el que fácilmente se podía descalabrar al más cabezón y con el cráneo más duro. Cuando nos dejaron seguir y alcanzamos el peaje estaban llegando los antidisturbios. Parecía el desembarco de Normandia. Cientos de policías pertrechados con rifles y escudos saltaban de camiones de transporte. Lo que estaba por suceder no era ninguna broma. Ahora lo siento por aquellos hijoputas porque tenían bemoles. Aquella noche no había dormido apenas y quizás eso explique tanto mi inconsciencia ante los manifestantes como el que estuviera a punto de dormirme media docena de veces en el viaje.



260.4.- Embalse de Riaño (León).

Aun no te has ido y ya te hecho tanto de menos. Fue tan hermoso conocerte, descubrir la parte de mi que conecta contigo, que existe porque tú existes. Una vez me dijiste que no se nada de tí. Siempre es tentador dar la razón a la sensatez. Nuestro encuentro no es racional, se produce en el ámbito de lo ilusorio, del deseo y no de la certeza, de lo virtual por más que sea inevitable y necesario. Quererte es un ejercicio de fe en que la ternura es posible. Perderte será la confirmación de que la madrugada le gana terreno al mediodía, pero eso es solo astronomía, el lenguaje de los astros. Tan chica que cabes en mis manos abiertas, presta a volar lejos. Tan inconmensurable que no habrá horizonte capaz de abarcar tu recuerdo. Llorar no es una solución. Celebro ahora mismo los besos que nunca nos dimos, las palabras de amor que solo nos dijimos en los primeros momentos. Perdí la costumbre de hablarte cuando ambos nos asustamos de lo que nos ocurría y decidimos desandar el camino. Si es que alguna vez lo recorrimos, porque recuerdo haberte querido desde el primer temblor, desde la primera emoción y si ahora me siento abrumado cuando te tengo delante es quizá porque me he querido explicar a mi mismo este misterio de quererte tanto. No, no es que dude de mi amor, solo que me extraña ser capaz de tanto. Mi corazón se volvió un atleta del sentimiento instantes antes de tu primer "te quiero". Ahora arrastra los pies anticipando tu ausencia. No, llorar no es la solución. La vida volverá a traerme tu alma niña, volveré a vigilar tus sueños, a habitarlos, a ser protagonista del cuento de hadas que te leerán para dormirte. Mi niña, mi amor, adiós más que una palabra triste es inexacta. Estarás conmigo, viviré contigo, existiré por tí, aunque te hayas ido.



260.5.- Embalse de Riaño (León).

Una vez dije que me gustan las mujeres que me hacen sonreir. Nadie pareció entenderlo. La ternura contra la pasión. Es un debate permanente en el que parece que llevo siempre las de perder, que en realidad he perdido infinidad de veces. Ese impulso de besar su frente, así es como me descubro enamorado de alguien. No con ganas de destrozar, de invadir, de hacer que arda todo, sino con instinto protector, entrecerrando los ojos para que llegue el sueño. Sentir el tacto en los labios. La ternura puede ser infinita, como infinita es su paciencia. La pasión es solo un suspiro que no soporta las demoras. La ternura puede ubicarse en un lugar concreto del sentimiento y de la geografía del otro, en un rasgo o de un gesto concretos hacia el que tienden las manos o los labios. La pasión en cambio se propaga en todas direcciones y lo consume todo, cualquier combustible sacia su fiebre y su sed, no atiende a nombres ni a razones, lo mismo ama que agrede, lo mismo se obsesiona que traiciona. Aunque a veces reconozco querer transgredir todos los límites, punzar hasta rasgar el lienzo de la cordura, santiguarme tras mojar mis dedos en la humedad salada de tu sexo, ser ceniza después de gozar de tí para que luego me resucites, perderme en el laberinto de tu cuerpo para vagar hasta el fin de los días en el desvarío de tu piel morena. Tus ojos grandes porque me miran, tu cuerpo pequeño que puedo abarcar como un imperio, la tibieza de tus manos sobre mis mejillas, el candor de tus labios que son promesa de confites, el contagio de los cuerpos y sus temblores. Me haces sonreir, eres mi fiebre.

sábado, 17 de marzo de 2012

256.- Balsa de San Miguel (Angués - Huesca)



256.1.- Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).

Balsa de San Miguel, en Angués (Huesca). Se trata de una balsa naturalizada. No se muy bien la razón de su creación ya que no hay regadíos en el entorno, los campos de cultivo de la zona están destinados al cereal en secano, siendo uno de los edificios que domina el Sky-Line del pueblo el silo de grano, como en cualquier localidad de las llanuras de Castilla. El aspecto es desolador, con la nave abandonada en el centro y el aspecto grasiento del agua por las tonalidades verdosas de los elementos reflejados en el espejo. La dirección de incidencia de la luz oscurece la imagen y el relejo del cielo no ayuda a suavizar la estampa. Sin embargo, si se agudiza el ojo se puede detectar una garza real (Ardea cinerea) encaramada al pilote situado en mitad de la laguna.



256.2.- Garza real (Ardea cinerea) en la Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).

La imagen anterior esconde un secreto que merece la pena desvelar con algo de zoom, aunque se pierda calidad. Hay una garza real posada en el pilote situada dentro de la laguna. Me pregunto se habrá peces que poder acechar desde esa atalaya. No se hasta que punto esta imagen desmiente la idea de que el hombre estorba a la fauna. Creo que en nada. Una sola ave, en realidad una pareja, como se verá en seguida, parece poco bagaje para este humedal, que se encuentra a las afueras del pueblo, en la zona industrial, ahora en franca decadencia. No debe descartarse que mi presencia espantara algún otro ejemplar. Es más que probable, aunque lógicamente no lo recuerdo. La garza se posa sobre la cruz de piedra que corona la columna de bloques de granito como si fuese el remate de un conjunto escultórico. Puede que pronto, como en muchos otros lugares de la España profunda, el hombre le devuelva a la naturaleza estos parajes que antaño le arrebató. Aunque en este caso sería con un regalo, un humedal que no existía antes de su llegada.



256.3.- Garza real (Ardea cinerea) en la Balsa de San Miguel (Angués - Huesca).

En realidad eran dos las garzas que había en la laguna, posiblemente una pareja. La garza real anida en los árboles cercanos a láminas de agua, que aquí brillan por su ausencia. A veces entre las cañas, por lo que la maraña situada detrás del ave podría ser un buen lugar. A falta de peces puede alimentarse de ranas y otros anfibios, así como invertebrados acuáticos. Bon apetite.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

214.- Vistas desde el Monte Sangue (Vimianzo - La Coruña).



214.1.- Vistas hacia el sur desde el Monte Sangue (Vimianzo - La Coruña).

No hay carreteras, solo caminos de tierra que resaltar entre el verde de los bosques y los páramos. Nada conecta el Monte Sangue con el horizonte. Quizás por que tras aquellas montañas del fondo está La Costa de La Muerte. La charca al pie de la ladera es la Laguna de Vimianzo. Más al fondo, en la misma dirección, se adivina una segunda laguna, formada en el hueco de una mina de caolín. Fue en septiembre, pero la bruma que difumina la vista, el evocar Galicia, el viento que recuerda que soplaba entonces en lo alto de aquel monte me sugiere el frío de tus mejillas, recoger el hielo de su tacto en mis labios como gemas preciosas. También estás aquí, aunque ya hace de esto 5 años. Momento: 23 de septiembre de 1007.



214.2.- Parque Eólico Monte Redondo (Vimianzo - La Coruña).

El espinazo de muchas montañas se ha transformado por culpa de los parques eólicos. Son como las espinas de un dinosaurio. Las dimensiones son difíciles de apreciar si no hay referencias. Y aun así lo normal es que el cerebro crea que aquello que hay al lado del molino es una miniatura, porque lo contrario sería aceptar su disparatado tamaño. Por eso la arboleda de pinos parece musgo, aun más en la fotografía que allí mismo. He visto de cerca estos molinos y son inmensos. Tanto que uno no se explica como el viento puede mover sus aspas y generar un trabajo que pueda convertirse en energía eléctrica.



214.3.- Vista desde el Monte Sangue (Vimianzo - La Coruña).

No se que son las líneas que surcan la piel del monte. Parecen caminos, pero si lo fueran habrían sido trazados por un loco. Zigzaguean por la ladera sin mucha lógica y ninguno parece llevar a ninguna parte o unir puntos de una forma lógica. hay bastantes antenas repetidoras en la cumbre. Cuento al menos cinco. Este tipo de elementos empieza pareciendo una aberración en el paisaje, pero uno acaba por acostumbrarse y hasta puede llegar a apreciarlos. Me recuerda a la Bola del Mundo en Madrid. la roca de granito que aflora motea de gris la montaña. Lo que vemos que cumbre la ladera del alto desde donde se realizó la imagen son ericoideas, matas que parecen espinos, que se pegan a la tierra para ofrecer la menor resistencia al viento. El convertir las hojas en pinchos es una estrategia para evitar la desecación, más rápida en las zonas donde sopla el viento de forma fuerte y constante.



214.4.- Vista de Vimianzo desde el Monte Sangue (La Coruña).

La vista del valle donde se sitúa la localidad de Vimianzo es espectacular. Aunque de lo que en realidad me acuerdo es de la comida. Nada original: pulpo a feira de primero, trucha de segundo y tarta de Santiago. No soy muy aventurero en lo que a comidas se refiere. No me importa repetir los planes, si se que son efectivos. El pan gallego es único. Esos trozos pantagruélicos, dentro de una cesta donde hay varios. Para un vicioso del pan como yo es la perdición. Mojarlo en el aceite del pulpo. Y la tarta de santiago. nada más aterrizo en Galicia se convierte en el postre recurrente de todas las comidas y las cenas. Soy predecible. Supongo que es un defecto.



214.5.- Vistas hacia el oeste desde el Monte Sangue (Vimianzo - La Coruña).

Imagen compuestas de capas superpuestas, con predominio de las líneas que discurren hacia la esquina superior izquierda de la fotografía. El matorral rastrero que se pega a la ladera de la montaña, el arbolado, la línea de molinos de viento y al fondo la sorpresa: el mar. Presencia insólita en aquel paraje, que parecía hasta ahora, al mirar en otras direcciones, un paisaje forestal de montaña, cuando casi se podría adcribir al litoral gallego. Hasta el oleaje puede apreciarse.



215.6.- Generador eólico en el Monte Sangue (Vimianzo - La Coruña).

No es fácil que en una foto que yo haga en la que haya tanta superficie de cielo no quede oscurecida por la luz del día. Lo he dicho muchas veces, soy hoy fotógrafo muy torpe. Los aciertos casi siempre se deben a la calidad de la modelo, la naturaleza, que a mi habilidad de artística, que oscila entre poca y nula según la generosidad del baremo que usemos. Los molinos tienen su propia belleza. A veces no entiendo como fue posible tanta protesta antes de lograr convencer a la progresía ecologista de que los cortafuegos eran imprescindibles, ahora son ellos los que los exigen de malos modos, y la escasísima resistencia a los parques eólicos, que solo se produce a nivel local. A mi la verdad es que me gustan, sobre todo captados de uno en uno. Por como conjunto no pegan con el entorno. Tengo fotografías de los generadores instalados en el puerto del Abra Exterior en Bilbao y son apabullantes. Es tal su inmensa humanidad que el horizonte apenas le llega a los tobillos, que se están mojando con la franja de mar del horizonte. Para captar sus dimensiones hay que hacerse a la idea de que lo que parece llevar tatuado en el tobillo es en realidad una puerta de acceso abierta, por la que ha de pasar con holgura una persona. Hay también un coche en la mismísima esquina de la imagen, que ofrece otra referencia. El cielo es blanquecino en el horizonte y se va volviendo de una azul cada vez más intenso a medida que se asciende hacia la bóveda celeste. Esta misma imagen con un escenario nocturno ha de ser un prodigio. Me lo anoto para cuando haga esa escapada prometida con @GirlFLebanon para cazar estrellas con un telescopio.

jueves, 22 de septiembre de 2011

193.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Primer tramo del recorrido (Campo de Calatrava - Ciudad Real)



193.1.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Laguna artificial (Campo de Calatrava - Ciudad Real).

Cualquier extensión de agua en mitad del campo o del monte es recibida por los animales como una bendición. Da igual que su origen sea artificial. Ya he puesto un ejemplo en el blog de una balsa de riego naturalizada en los alrededores de Blanca (Murcia). Algún día lo haré con las canteras de arena fluviales, que cuando son abandonadas se convierten en paraísos para las anátidas. La gente del sureste de Madrid lo sabe bien por que son muchas las que hay por ahí, junto a los cauces del Henares y el Jarama. La de la imagen en concreto no puedo afirmar cual es su origen, pero sospecho que se trata de una balsa para decantar las aguas procedentes de una explotación agropecuaria que puede verse en segundo término. El caudal se remansa en la laguna y permite que la parte más pesada de lo que flota en el agua se deposite en el fondo de la balsa. El estado de semi-abandono de la explotación y de este sistema de depuración rudimentario ha permitido que la naturaleza se apodere de los bordes de la lámina de agua. Doy fe que a una garza al menos aquel lugar le parecía más acogedor que el propio Río Guadiana, que discurría a unas pocas decenas de metros. Cuando oyó llegar al coche salió volando.



193.2.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Tierra de labor (Campo de Calatrava - Ciudad Real).

Esta imagen, la opuesta a la anterior, es decir, la que obtuve dándome la vuelta y fotografiando lo que tenía a mis espaldas, explica bastante bien lo que es la Comarca de Campo de Calatrava. Tierras de labor en secano en un terreno llano. Las colinas en el horizonte son quizá el preludio de la divisoria con Extremadura. Detrás de ellas se oculta Corral de Calatrava, el punto de inicio de las 13 etapas del Camino Natural del Guadiana que al final he recorrido. Esas lomas me recuerdan al helado, chocolate y vainilla, a medio derretir, cuando las líneas que delimitan sabores se complican y se curvan. El campo en primer término es un corte de un solo sabor. El pase del arado deja la misma marca sobre el chocolate que la sierra del cuchillo.

martes, 9 de agosto de 2011

179.- Embalse del Portaje (Cáceres)



179.1.- Charca segregada de la lámina principal del Embalse del Portaje (Cáceres).

Cualquier charca en Extremadura luce como una princesa, adornada por los ranúnculos blancos y amarillos. Y si refleja lo que la rodea muy probablemente lo hará embelleciendolo, mejorándolo de forma sustancial. Se diría que la disposición en la imagen, la elección de los colores y su mezcla, es obra de un estilista, por que mayor acierto no cabe para que la composición sea tan hermosa, hasta extremos de no parecer natural, de dudar y llegar a pensar que se trata de un montaje. La pequeña laguna probablemente sea parte de la lámina de agua principal del embalse, que ha quedado aislada al bajar el calado del pantano.

Quizás sea esta una de las imágenes que sobre el terreno me han parecido más hermosas de todos mis viajes de trabajo. Otras veces al llegar a casa descubres tesoros visuales que en parte solo tenías conciencia de llevarte contigo en el regreso. A veces por que vas saturado de paisajes, o por que llevas prisa y no te detienes el suficiente tiempo a sopesar la calidad de lo que ves. Pero ya en el momento en que paré el coche, precisamente para poder arrebatarle al paisaje esta panorámica, sabía que algo extraordinario llevaba en la cámara de fotos. Esto es algo que solo puede verse en Extremadura, y además con cierta frecuencia. Por que solo allí se dan los ingredientes: masas arboladas abiertas, profusión de láminas de agua de todos los tamaños y orígenes, humedad constante en el suelo, salvo en verano, y ese regalo para los ojos que son los ranúnculos.



179.2.- Embalse del Portaje desde la Presa (Cáceres).

El destino final de aquel día es la Presa del Portaje. Son las siete y media de la tarde y apenas hay luz. Muchas de las imágenes que capto en esos últimos momentos quedan desvirtuadas por el juego de sombras y luces, por un sol que irradia demasiado cerca del horizonte. Desde el camino que corona la presa obtengo algunas instantáneas. Hay islas en el pantano, arboladas y con césped, lo que le da al conjunto una apariencia de campo de golf. El azul del agua oscuro y metálico, su superficie rizada son indicios del frío en un atardecer de febrero. Este el el punto de partida del camino del agua que le llevará a recorrer muchos kilómetros hasta arribar en el Embalse de Guadiloba. Y he recorrido ese camino en sentido contrario desde su desenlace hasta su inicio. Porque hay algo que te lleva a dejar para el final el punto más alejado de todos. Es esa necesidad de poner a prueba los vínculos invisibles que te ligan a tu hogar, a tu propio punto de partida, exigirlos para comprobar que no se rompen, que son fuertes y sólidos. He tenido suerte con la orientación de la panorámica, el sol queda a mis espaldas, aun colabora en estos últimos minutos de trabajo.



179.3.- Embalse del Portaje desde la presa (Cáceres).

La presa se construyó al lado de la Ermita de la Virgen del Casar, Patrona de Portaje. Basta orientar el objetivo de la cámara un tanto a la izquierda para obtener una imagen que difiera mucho de la anterior, por mucho que una mirada atenta detecte enseguida el parentesco entre ambas fotos, la zona de solape.El agua comienza a tener la piel de gallina por el frío, como yo. La puesta de sol es rápida y solo me demoro porque se que he acabado el trabajo.



179.4.- Embalse del Portaje desde la presa (Cáceres).

Esta imagen me recuerda aquella explicación en cierta conferencia sobre Rubens. El orador nos dijo que había comprendido la maestría del pintor al percatar el reflejo en el río de las túnicas de colores de las bañistas del cuadro Diana y Calixto. Ver en que forma sutil los azules y rojos de las vestimentas tenían su rastro en la corriente de agua le había convencido del virtuosismo del pintor flamenco. Algo parecido pasa aquí, no con el fotógrafo, claro, sino con lo que nos ofrece la naturaleza. Ese rubor del agua en la orilla, junto a la escollera, no es otra cosa que el reflejo de las nubes que quedan más lejos del influjo del sol al caer la tarde. Nubes bajas en levante, al oeste, que faltas de luz enrojecen y tiñen el cielo de violetas y fucsias. Colores que también dejan su impronta en la lámina de agua del embalse. La última foto de la jornada, y en ella fotografío un ocaso, y además de forma indirecta, como en un truco de magia. El día no puede haber sido más provechoso. Y Cáceres queda relativamente cerca. Un paraíso al alcance de la jornada. Quisiera quedarme, pero las aguas rizadas, que parecen abiertas, y las montañas lejanas, terminan por convencerme de que el frío es real. Otro día será que lo disfrute.

domingo, 7 de agosto de 2011

175.- Confluencia de los ríos Almonte y Tajo en el Embalse de Alcántara 2 (Cáceres)



175.1.- Río Almonte justo antes de su desembocadura del Tajo (Cáceres).

Si accedes al Embalse de Alcántara 2 por la N-630 desde el sur, que es lo normal si llegas procedente de Cáceres, el primer cruce del pantano se produce justo en la desembocadura del Río Almonte, que confluye en el embalse procedente del este. La crecida del río provocada por la llegada hasta el humedal ha inundado las vaguadas y regatos de ambas orillas. Por eso da la sensación de no tener un trazado claro, de existir un laberinto de ríos que confluyen en un mismo lugar. No hay arbolado en las riberas, solo matorral. Algo en todo caso que ya vamos viendo en este blog que es habitual en Cáceres, y que ni mucho menos es impedimento para la belleza sacuda nuestros ojos al mirar. Las aguas son oscuras por el resol que atraviesa las nubes. La imagen está captada desde el puente, que recorro en ambas direcciones por el arcén, ante el asombro y el enfado de los escasos conductores que circulan por la carretera nacional. Hace poco que se inauguró el tramo de la Autovía de la Plata (A-66) que suplirá la N-630 en esta zona.



175.2.- Puente Almonte en la N-630 (Cáceres).

El puente toma el nombre del río que cruza. Es una viga sostenida por varios pilares. Hormigón armado con una capa de asfalto. Pero tiene su aquel. La curvatura del tablero en el inicio es producto de la fusión imperfecta de las dos fotografías que dan lugar a la imagen. La línea de costura es evidente. Pero aun así me gusta. La reverberación de la viga y ese arco final me resultan curiosos. Además, un puente tan largo en que se vean ambas orillas es demasiada golosina para dejarse vencer por los escrúpulos. Desecho todas las composiciones que no estén cerca de ser perfectas, pero esta es un capricho. Un puente partido es demasiado aburrido. Cuatro pilares dentro del lecho del río son muchos pilares. Las restricciones ambientales del proyecto habrían sido muy duras ahora. Pero se trata de un puente antiguo.



175.3.- Río Tajo en la cola del Embalse Alcántara 2 (Cáceres).

Otra vez esas curiosas marcas blancas en el agua. Viendo el río Tajo en este tramo no cabe decir que no se pueden dibujar rayas en el agua. Se puede, pueden ser incluso paralelas y trazadas con la precisión de un deliniante. En la orilla izquierda la menor pendiente del talud permite la aparición de un encinar denso, aunque formado por individuos de porte rastrero. La orilla derecha, con taludes con mayor caída, está cubierta por matorral. Es febrero y el mismo viento que usa el río como lámina de dibujo amenaza con congelarme. Aun así disparo varias fotos a ambas orillas, porque quiero tener entre lo que escoger en casa cuando haya de armar el reportaje fotográfico.



175.4.- Puente de Tajo de la N-630 (Cáceres).

El puente quizás sea el otro gran invento del hombre tras el libro. El puente para unir lo que está separado y poder seguir avanzando. El libro para poder recopilar lo aprendido mientras se efectúa un alto en el camino. A pesar de su arrogancia he de confesar que admiro a los ingenieros de caminos. Construir, dejar un legado. Tan noble y necesario como escribir. Se diría que no hay arte en lo que hacen y sin embargo son quienes dejan nuestra huella en los sitios que habitamos y por donde discurrimos. Un puente que sirve tanto para la carretera como el ferrocarril. Incluso para el tendido telefónico. La viga que sostiene el tablero es hueca para permitir el paso del tren por su interior. Que apañados son estos ingenieros. Lo que no sean capaces de hacer es porque no se puede.

174.- Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres)



174.1.- Club Náutico Tajomar en el Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres).

No debería sorprender que el Embalse de Alcántara 2, cerca de la frontera con Portugal, tenga su propio club náutico. La lámina de agua es inmensa, 10.400 ha de superficie inundada. Y esas rayas blancas sobre el agua oscura dan una apariencia de mar al pantano. Si no hay referencias en la imagen una fotografía de un superficie de agua apenas dice nada. Pero el oleaje traza líneas paralelas que evocan la espuma de mar. Solo en la desembocadura del Río Tajo. En otras zonas no se produce este fenómeno, y no deja de ser un misterio.



174.2.- Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres).

Fuera de la zona de influencia del Tajo la lámina de agua es un espejo. Esta imagen ofrece una idea de las dimensiones de este humedal artificial. El otro extremo se ve muy distante, tal vez a 4 ó 5 kilómetros. El embalse fue creado en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte. La presa fue finaliza en 1969, no hace mucho por lo tanto. Un humedal artificial es un paraíso inesperado para las aves en sus migraciones. Recuerdo la fascinación de un compañero de trabajo con el que realicé un inventario de humedales de la provincia de Soria al ver en un  embalse un ejemplar de pelícano. Era ornitólogo aficionado y me aseguraba que aquello era rarísimo, que jamás lo había visto o tenido noticia de algo así. El pantano era de inauguración reciente y es posible que un pelícano despistado hubiera encontrado en él una salvación in extremis. El mapa que consulto me dice que las tierras que se divisan a lo lejos tienen por topónimos Dehesa del Rincón y Dehesa de la Sevillana. Son tierras despobladas y de relieve movido. Las cumbres de las colinas han formado varias islas en la superficie de este mar de agua dulce.

viernes, 5 de agosto de 2011

171.- Embalse de Guadiloba (Cáceres)



171.1.- Embalse de Guadiloba (Cáceres).

Lo acabo de ver en fotografía de satélite. Desde el cielo el Pantano de Guadiloba tiene forma de dragón, de la subespecie año nuevo chino. En mitad de una inmensa llanura de pastos, de prados verdes moteados por el blanco de los ranúnculos de agua (Ranunculus aquatilis) y otras flores propias de los suelos húmedos de Extremadura. Este trabajo fue un viaje a través del agua por el territorio de Cáceres, que comencé por su desenlace. La capital de la provincia requería mejorar su abastecimiento de agua para consumo humano y se había decidido traerla del Embalse del Portaje mediante su correspondiente tubería, hasta el Embalse de Guadiloba, uno de los que suministra el agua que se bebe en la ciudad. Va que ir reconociendo la evidencia, Cáceres es una de las provincias más hermosas de España. También una de las más singulares. Verde y húmeda en buena parte del año, su verano es sofocante, aunque menos que el de Badajoz, menos proclibe a convertirse en un secarral polvoriento, como le ocurre a ésta otra. La panorámica tiene defectos porque la secuencia de fotos que realice está demasiado extendida. Aun así he preferido agruparlas en vez de ofrecer una sola de ellas, porque el conjunto da una visión más clara de lo que es el pantano, una lámina de agua creada en un pliegue del terreno, en mitad de la inmensa pradera situada al este de Cáceres.



171.2.- Embalse de Guadiloba (Cáceres).

Y si lo que acabo de decir no queda claro en la panorámica, si que quedará patente en esta otra imagen, obtenida en el entorno de la Autovía A-58, desde el camino de acceso al pantano. Como ya hemos visto en anteriores recorridos, las presas suelen aprovechar los accidentes del terreno. El que aprovecha el azud de este embalse queda enmascarado en el paisaje desde este punto de vista. Aunque en todo caso difiere radicalmente de las ubicaciones habituales entre montañas o en la puerta de acceso a un cañón natural. Tanto es así que parece la clásica laguna natural de los altiplanos, como las de Cáceres y Ciudad Real, por ejemplo. Las construcciones de la izquierda son las instalaciones asociadas a la presa, a las que me dirigí, comprobando con mucha sorpresa que eran administradas por el Canal de Isabel II, empresa propietaria de las infraestructuras, aunque supongo que no de los recursos, es decir, del agua.



171.3.- Presa de Guadiloba (Cáceres).

Como puede verse en la imagen, la presa de Guadiloba aprovecha un mínimo desnivel en la planicie asociado al Río Guadiloba, Aguas abajo del azud la pradera es sustituida por un pastizal-matorral arbolado, con encinas dispersas, que no se puede considerar dehesa por que la densidad es muy baja y los pies tienen tendencia a agruparse. Quise hacer algunas fotos desde el camino que corona la presa, tanto del pantano como del río aguas abajo. Me acerque hasta su inicio y la puerta de la verja que impedía el paso estaba abierta. Pero cometí el error de pedir permiso al operario de guardia. Su escueto, rotundo y antipático no lo recuerdo aun, después de los años transcurridos. La último vez que estuve en el Puerto de Bilbao, el año pasado, decidí no volver a solicitarlo y pude acceder a donde no debía estar.



171.4.- Presa del Embalse de Guadiloba (Cáceres).

viernes, 15 de julio de 2011

154.- Balsa de riego naturalizada en el Sector Loma de la Calera (Murcia)



154.- Balsa de riego naturalizada en el Sector Loma de la Calera (Murcia).

En el Sector Loma de la Calera de la Comunidad de Regantes de Blanca encontré esta balsa de riego naturalizada. Digamos que una balsa no deja de ser un depósito sin cubrir, una gran piscina. Con el suelo impermeabilizado para evitar fugas al subsuelo al menos, ya que la evaporación será inevitable. En el caso de que la balsa quede en desuso, quizás por fisuras que la hacen poco útil, por abandono de los cultivos que abastece y se ve invadida por la vegetación, reclamada su ubicación por la naturaleza por así decir, entonces se la considera una balsa naturalizada. A veces se potencia incluso su creación. No deja de ser un humedal, apto para su utilización por anátidas y otras especies de avifauna ligadas al agua. Incluso las que están en servicio son utilizadas por las aves como lugar de descanso en sus migraciones. No solo en Murcia, en las que no han sido pocas las veces en las que al acercarme a una balsa alejada he visto volar patos y garzas, sino en otras provincias. En las de león, por ejemplo, cerca de Benavente, había somormujos y patos. A las aves les da igual el origen de la charca. Les vale una laguna natural o un río, o también un embalse o una balsa de riego. La mejora que supone que están naturalizadas es que incluso las parejas podrán reproducirse en ellas. Los nidos se crearán entre la vegetación acuática, ocultándolos de sus potenciales enemigos, devoradores de huevos o predadores de las cría o progenitores. Puede decirse que las balsas de riego mejoran el entorno desde el punto de vista ambiental. Y su impacto paisajístico es como el de cualquier elemento, discutible, sujeto a gustos. En resumidas cuentas: todo ese desorden de carrizos y gramíneas es posible que convenza a alguna pareja de anátidas para que traigan a su prole de ese año ahí mismo. Su potenciación, la plantación de vegetación acuática en sus márgenes, es una posible medida ambiental en cualquier lugar de la huerta murciana. Además a bajo coste.

Para los que les guste cuadrar las cosas, ubicarse en los mapas, decirles que la montaña de cúspide truncada que se ve al fondo y a la izquierda es la situada en Venta de Jerónima, desde donde se tomaron las imágenes de la entrada anterior. La siguiente cima puede verse en una de esas imágenes, pudiendo ser perfectamente identificada por su forma. Cuando vi por primera vez esa cima me chocó que existiera un depósito en lo alto. Es lo lógico por lo que ya se apunto anteriormente. Pero no deja de ser chocante ver una elevación en mitad de la llanura, con una empinada carretera para acceder a su cima, y en ésta última un enorme depósito. Cosas de Murcia. Que creo que la hacen diferente.

miércoles, 13 de julio de 2011

152.- Sierra del Solán (Murcia)



152.1.- Sierra del Solán (Murcia).

La Sierra del Solán, como tantas otras sierras murcianas, no pasa de ser una colina envalentonada. Quinientos y pico metros en su cumbre más alta. Toda ella hecha de material sedimentario. Margas de colores beige con un espinazo de piedra caliza. Las pendientes son acusadas. Casi verticales en el mencionado espinazo. Material disgregable, falta de vegetación y lluvias escasas pero torrenciales se convierten juntos en un cóctel explosivo, propicio para la erosión galopante, la inestabilidad en los suelos. Una de las formas de combatir esta situación es eliminando una de las constantes: revegetando. Poco es lo que puede plantarse aquí. Se necesita un árbol que se contente con poco, que sea resistente a la sequía y la pobreza del suelo, que se adapte a los suelos incipientes, raquíticos, a vivir casi sobre la roca si hace falta, aunque sea a costa de crecimientos paupérrimos, lentos y desesperantes. Los ingenieros de montes ya se saben la respuesta: pino carrasco (Pinus halepensis).

Reforestar están cuestas no es fácil. Ha de ser de forma manual. Ni siquiera el transporte se puede mecanizar. Ladera arriba con la planta, a cavar y regar. Trabajo caro, laborioso y de éxito incierto. Se quieren que los ingenieros de montes hagan repoblaciones cojonudas que les den la zona de vega, donde se plantan los naranjos. Sin embargo estas repoblaciones, que se denominan protectores, son no solo necesarias sino imprescindibles. Cada uno de esos matojos color verde intenso que se mezclan con el esparto amarillento es un pino carrasco. Su plantación debe ser reciente. Me asalto el deseo ahora mismo de ver el resultado tras los 7 años transcurridos desde que hice la fotografía.



152.2.- Dique de corrección hidrológico-forestal en la Sierra del Solán (Murcia).

La otra variable sobre la que se puede actuar es la pendiente. Para ello se emplean los diques de corrección hidrológico-forestales. Explicado de forma sencilla, son pequeñas presas que retienen la escorrentía, y al ir sedimentando los arrastres junto a la presa y poco a poco anegándola, el resultado final es una cuesta formada por tierras arrastradas de menor pendiente que la original. La sierra del Solán está llena de estos diques. están construidos con cemento de un atonalidad parecida a la de la tierra. Dudo mucho que sea una casualidad. El ingeniero de montes es el ingeniero total, paisajista y ecologista incluso, a pesar de ser el blanco preferido de los que se han apropiado este término.



152.3.- Vertiente noreste de la Sierra del Solán (Murcia).

En la zona de cumbre, vamos a llamarla así, porque ya se ha indicado que la cota superior de la sierra era solo ligeramente superior a los 500 metros, apenas había repoblado de pino carrasco. Tal vez estaba programado para años posteriores su plantación en esta zona, o se decidió que no era tan necesario al escurrir el agua hacia otra dirección distinta que donde se situaba Blanca. El caso es que en estas pendientes dominaba el amarillo del esparto, única vegetación presente, aparte de alguna mata de adelfa (Nerium oleander), una mata que se aviene muy bien a vivir en lugares áridos. Tiene gracia que en Madrid, incluso plantada en jardines, con lo que eso supone: riegos y abonos, prospere peor que en Murcia, Aragón, Andalucía o Valencia. En la imagen pueden verse zonas donde la erosión ha hecho su trabajo llevándose parte del terreno y provocando deslizamientos.



152.4.- Vertiente sur de la Sierra del Solán (Murcia).

Por esta vertiente puede verse la carretera MU-553 que da acceso a la ciudad de Blanca. también ofrece una imagen, un poco exagerada también es verdad, de lo que es Murcia, lo ya indicado anteriormente, una sucesión de pequeñas montañas, con zonas de huerto entre ellas. Las áreas agrícolas siempre se ven amenazadas por sierras que capan las aguas torrenciales y las desaguan demasiado aprisa. El paisaje es una cuestión de gustos, pero pocos se asemejan a este, con montañas descarnadas alternando con el verde intenso de la huerta y el pinar. Solo se acepta la belleza de las cosas cuando se aprende a mirar, cuando se conoce al objeto observado. Murcia acaparó buena parte de mis primeros años de viajes, por eso le tengo un cariño especial.



152.5.- Embalse de Ojos y localidad de Blanca vistos desde la Sierra del Solán (Murcia).

Rescato esta panorámica conseguida con dos imágenes que completa las anteriores. Adolece de la falta de nitidez causada por el día brumoso y nublado, pero permite completar la visión de la zona. Lo que se ve al frente es la Sierra del salitre, a la izquierda el Embalse de Ojós, el el cauce del Río Segura, y a la derecha la parte sur de la localidad de Blanca. En primer término, al pie de la Sierra del Solán, desde cuya vertiente oeste se obtuvo la imagen, queda una granja agrícola de cultivo de cítricos.