Mostrando entradas con la etiqueta Embalses y presas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Embalses y presas. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de julio de 2012

300.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



300.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Camino de servicio del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

El camino se acerca y se aleja del agua y a veces toda la aridez del verano golpea en la garganta. Un camino como este es el que me aleja de tí, entre encinas cuajadas de flores de polvo, trazado sobre la escoria gris de las pizarras y las calizas, entre los pastos resecos como la yesca por el olvido de la lluvia. Es un camino recto, sin titubeos, y eso duele, que se clava en el horizonte como una flecha, sin un solo reproche del terreno. Y mientras lo recorro rezó por volver a ver el agua, la orilla de tu cuerpo, la humedad de tu presencia. Porque sin tí el camino no me lleva a ninguna parte salvo lejos, y lejos de tí ha de ser también lejos de todo lo demás para poder soportarlo. Para ir hasta tí son todos mis pasos, mi risa y mi primavera. Lejos de tí me conducirá el final de cualquier otoño breve. Tal vez este camino también, que recorriera antes de conocerte, porque te encontré para perderte y no tenerte, entonces como ahora, es mi único patrimonio. 






300.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Ermita de Nuestra Señora de la Antigua (Villarta de los Montes - Badajoz).


Ha asido ahora, al mirar detenidamente la foto cuando he reparado la presencia de la Ermita de Nuestra Señora la Antigua, al otro lado del embalse, haciendo uso del zoom. A simple vista se intuye la presencia de casas en lo alto de la colina junto a la orilla. El mapa indica que se trata de una construcción religiosa mediante el característico círculo con una cruz negra adosada, como el símbolo de lo femenino, pero invertido. Está justo en la vertical de la segunda encina en la margen de la curva, la pequeñita. Se traza una línea vertical que atraviese el pantano y justo en la otra orilla se adivinan una construcciones blancas. Son dos edificios. Uno de ellos, creo que el de la derecha, es la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, de estilo mudéjar, edificada en el siglo XIV, con un destacado retablo barroco, pinturas del 1540 atribuidas a Correa de Vivar, el discípulo español de Miguel Ángel Bounarroti, y una talla sedente de la Virgen del siglo XIII de gran valor artístico. Pero, ¿como se accede hasta allí? En el mapa con el que trabajé y ahora consulto no hay caminos hasta la ermita o su entorno. Como no sea en piragua.






300.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).


Los últimos pasos del camino natural junto al embalse, antes de virar hacia la Localidad de Villarta de los Montes, están dominados por el Puente de la Carretera BA-158 sobre el Guadiana. Esta carretera procede de la N-430, la ruta que une Ciudad Real, La Mancha, con Extremadura, y tras pasar Villarta de los Montes cerca de la orilla del Guadiana, atraviesa el río y llega hasta Bohonal, una localidad al oeste del Parque Natural de Cabañeros. Como todos los puentes largos sobre aguas amplias en la distancia tiene algo de fantasmagórico, como si se tratara de un espejismo, un deseo del corazón hecho materia, roca de mampostería u hormigón armado. Tiene desde esta perspectiva 9 pilares dentro del agua, para una longitud de vano cercana a los 500 metros, medida a ojo de buen cubero en el mapa no en la foto donde no tengo referencias. Según averiguo en Google hay un segundo puente antiguo, medio derruido, cercano a este, que solo emerge de las aguas cuando la capacidad del pantano disminuye mucho. No se situarlo, pero creo que en la imagen quedaría por detrás del que vemos, o delante, muy cercano a él.






300.4.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Puente de la Carretera BA-158 sobre el Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).


Lo narro como el final pero en realidad fue el comienzo de la jornada. Y me costó abandonar la visión del puente, como si con el ante la vista no fuera a ser capaz de hacer pie en el paisaje. Lo fotografié hasta la extenuación. Tal vez no fuera a haber otra cosa relevante más adelante. Ahora se que es lo que escondía la etapa y también que tengo que volver para conocer la otra orilla. Ver un puente y no cruzarlo es sin duda un error que tarde o temprano ha de traer consecuencias. Volver contigo o con tu recuerdo. Tanto da una cosa como otra mientras el sol brille sobre el tablero del puente y el mediodía abarque todo el ancho del río de una orilla a otra.


Nneka - Shining Star

sábado, 7 de julio de 2012

299.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



299.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Me resultó extraño encontrar esta playa fluvial en el Embalse de Cíjara. Tan convincente, con su forma curva, arena de color claro y hasta oleaje rompiendo en la playa. Solo faltaba el olor a mar. Y los bañistas. Me extrañó no verlos, aunque supongo que se trata de una comarca remota y un lugar de acceso complicado. Aunque también el aislamiento suele ser un gran aliciente para muchos. Lo cierto es que toda esta zona está desaprovechada por el turismo en cualquiera de sus variantes. Ni un solo senderista, pescador, bañista o simple excursionista logré ver hasta bien entrado el río en la provincia de Badajoz, y aun así en muy escasa cantidad. Cierto que la playa es pedregosa y hasta tiene trozos de madera, pero recuerdo las playas de Mazarrón atestadas de alemanes y no eran mucho mejores que esta. Sí, aquellas tenían chiringuitos, lo mejor de la civilización para algunos. Eso lo explicará.



299.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Me acerqué a la linde del agua y la ilusión fue completa. Había algas en la rompiente. Lógicamente no habías olas propiamente dichas, con crestas rizadas y progresando hacia la orilla. Si un oleaje del tipo que se produce esas raras veces en que el mar está en calma chicha. Me introduje en el agua para así aprovechar y limpiar los zapatos que los tenía muy castigado por el polvo del camino. El viento que avanzaba entre las sierras agitaba la superficie del embalse y creaba diminutas olas que iban a estrellarse contra mis zapatillas de cuero colombianas.



299.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Playa fluvial en el Embalse Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

Entornando los ojos podría evocar a esas playas de Cantabria con el bosque a sus espaldas. Bosques de encinas que en las peñas que flanquean el Cantábrico son más feraces, pero muy similares en aspecto en la distancia. Arriba del talud va la carretera. Me queda la duda de si esta playa emerge como consecuencia del bajo nivel del embalse. Es muy probable. Hay una disposición escalonada en la playa, con líneas paralelas a la orilla claramente dibujadas en la arena, que solo se explica si el talud ha estado sumergido durante un tiempo prolongado. Eso explicaría que se desatienda un paraje tan hermoso a tantos cientos de kilómetros. La falta de costumbre en su uso entre la gente del lugar. No obstante, recorriendo la siguiente etapa conocí una piscinas fluviales al otro lado de Villarta de los Montes tan faltas de público como esta playa. Los lugareños, su única clientela potencial, no andan interesados en los baños fluviales. 

viernes, 6 de julio de 2012

298.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Cola del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz)



298.1.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Cola del Embalse de Cíjara (Villarta de los Montes - Badajoz).

El camino que proviene del Refugio de Valhondillo alcanza la orilla del Guadiana tras atravesar la Sierra de la Umbría y descender entre masas de encinar. La carretera desemboca en la Cola del Embalse de Cíjara a la altura de la desembocadura de la Vertiente del Acebuchal. El río ya tiene un ancho apreciable que no deja lugar a dudas que el tramo está próximo a punto represado. El camino abandona el sendero forestal y toma el de servicio del pantano, que discurre por la orilla izquierda, al sur de la lámina de agua, tan próximo a su margen como le es posible.Son aguas reposadas, como si estuvieran agotadas tras el paso de las montañas y el embalsamiento fuera bien recibido para reponer fuerzas. Aguas color zafiro que forman un ligero oleaje en las playas fluviales. La imagen capta el río hacia aguas arriba. Tras la curva hacia la derecha al fondo de la imagen comienza la zona de estrechos (Estrecho de la Murciana y Estrecho de las Hoces).



298.2.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Camino de acceso al Refugio de Valhondillo (Villarta de los Montes - Badajoz).

La primera recta en la ruta de ascenso. El embalse está justo a mis espaldas. Es una pista de tierra donde el polvo se acumula, con piedras de caliza y pizarra en el firme que convierten la conducción en una prueba de resistencia. Justo en frente la Sierra de la Umbría, pero la ruta hace un quiebro para no escalarla de forma directa, sino para discurrir en paralelo a ella y dirigirse hacia la sierra que es su continuación: La Sierra de los Bueyes. Tengo ya los ojos saturados de encinas. La visión del agua del Guadiana, junto al que llevo toda la mañana, apenas elimina la sensación de sofoco y aspereza por el calor, los pastos quemados por el verano y el polvo del camino, y ahora he de alejarme de la orilla del río para escalar las montañas resecas. Siento pereza. La subida será lenta por las numerosas paradas, angustiosa porque además de la etapa he de completar el final de la anterior, que quedó inconclusa el día anterior. Ni un alma en toda la jornada. Un paisaje vegetal y mineral que carece de movimiento propio y de voces. Solo la columna de polvo de mi todo terreno desdice que es un mundo sin sucesos.



298.3.- Etapa 16 del CN del Guadiana. Vertiente del castillejo (Villarta de los Montes - Badajoz).

Muy pocas viviendas o haciendas se divisan en la zona y de esas pocas casi ninguna de muestras de estar habitada. En la otra orilla, a la altura de la desembocadura de la Vertiente del castillejo, uno de tantos arroyos y regatos que captan las aguas de lluvia de las sierras circundantes, se adivina un cortijo. Las laderas  en su entorno están adehesadas, con muy poco arbolado, lo que refuerza la tesis de que se trate de una explotación ganadera. A este lado una playa fluvial sin explotar evoca el lejanísimo mar.

lunes, 21 de mayo de 2012

284.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).



284.1.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

El embalse de Ullíbarri-Gamboa surge del represamiento de las aguas del Río Zadorra en un punto de su curso situado entre las poblaciones de Ullíbarri y Arroyabe. Es el más grande del País Vasco, con una capacidad de 146 Hm³ para el abastecimiento para consumo humano de las poblaciones de Álava y Bilbao. Se sitúa muy cerca del embalse de Urrúnaga, a no más de 3 kilómetros, siendo utilizado el espacio que media entre ellos como corredor para carreteras y vías de ferrocarril. Por ahí iba a discurrir, discurre ahora, la autopista AP-1, cuyo recorrido iba a visitar. E imagino que por ahí se trazó la Línea de Alta Velocidad de la Y Vasca. Fue mi última parada del día, y la luz a pesar de lo avanzado de la tarde venía a ser la misma que en el inicio de la jornada de trabajo. Las nubes, algunas bastante grises, hicieron que me apresurara en acabar de tomar fotos. Hice pocas. En general durante todo el día. Aunque parezca increíble porque apretar un botón se supone que no supone esfuerzo, a medida que el cansancio se acumula se tiende a fotografiar cada vez menos. Había unas vacas enormes a la orilla del lago aprovechando los pastos. No se si es algo prudente ya que se trata de agua para beber. En Galicia y Asturias los ríos tienen problemas de salubridad a pesar de la salud de su medio ambiente porque rara es la ribera que carece de un prado donde pace el ganado, y lo que defecan escurre con la lluvia hacia la corriente. Pero supongo que es algo controlado. En la orilla contraria había montañas nevadas.



284.2.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

Como el de Urrúnaga, el embalse de Ulibarri tiene un contorno muy irregular, con dos islas incluso en su centro, la Isla de Zuazo y la Isla de Los Caballos, con un albergue en la primera al que supongo que ha de accederse en barco, porque puente no existe según lo compruebo en la imagen de satélite. Como en la imagen precendente, la ribera del lado más distante presenta prados ganaderos, y el suelo en el istmo en primer término parece haber sido laboreado recientemente.



284.3.- Embalse de Ulibarri (Arrazua-Ubarrundia - Álava).

También en este caso existe un uso recreativo del embalse dada la proximidad de la capital alavesa. En el se practican, además de todas las variantes del senderismo (a pie, en bici o a caballo), todos los deportes acuáticos imaginables (remo, piraguismo y windsurf), contando con club náutico y embarcaderos. Tiene dos playas de baño: Landa al norte y Garaio al sureste. Pero son las caminatas desde la ciudad, usando una ruta verde señalizada que parte de Vitoria y recurre la orilla del pantano, lo que más agradecen los usuarios. Camino de firme compensado y con tierra de un intenso color amarillo-salmón, o color hueso.

viernes, 18 de mayo de 2012

280.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava)



280.1.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava).

El embalse de Urrúnaga, también denominado como Embalse de Legutiano o de Santa Engracia, surge del represamiento del Río Zadorra a la altura de la localidad que le da nombre. La capital del municipio, Legutiano, se sitúa en su ribera, con uno de sus barrios ocupando una pequeña península dentro de su lámina de agua y el itsmo que la une con tierra. Se trata de un pantano de carácter estratégico por su ubicación muy cercana a la ciudad de Álava, a la que abastece al tiempo que proporciono un lugar de esparcimiento para su población, que hace buen uso de él con gran cantidad de actividades de ocio. Los apenas 15 kilómetros de terreno más bien llano son recorridos los fines de semana como un paseo por gran cantidad de alaveses. Hay caminos para la práctica del senderismo, zonas recreativas con mesas y bancos, un campo de regatas, zonas para la práctica de la pesca deportiva.

Su orilla de contorno irregular la hace más variada al ojo. El verde de las praderas que hay en sus riberas evita el habitual contorno áspero de los pantanos, que cuando están bajos dejan asomar la tierra baldía que normalmente está sumergida, como una sonrisa poco favorecedora que muestra demasiada encía. Un cielo plomizo de invierno cubre el lago con aguas de color plomizo. Estuve poco tiempo. El justo para tomar dos fotografías, aunque no recuerdo la razón. La obra pública que allí me llevo era un tramo de la autovía AP-1, que no iba a cruzar el Urrúnaga, si a bordearlo, aunque no recuerdo a que distancia. Los mapas de satélite de Google me muestran la AP-1 a algo menos de dos kilómetros, siendo el territorio entre vía y embalse de menor calidad ambiental que el resto del entorno del pantano. Seguramente hice las fotos porque me faltaban suficientes temas para el reportaje. Un embalse siempre es un espacio natural de primer orden, se ubique donde se ubique y sea cual sea su finalidad. Lo hemos visto en este mismo blog: hasta una balsa de riego si es lo suficientemente amplia tiene un gran potencial ambiental.



280.2.- Embalse de Urrúnaga (Legutiano - Álava).

El embalse de Urrúnaga está ubicado a caballo entre Álava y Bizkaia. El paisaje está dominado por el Monte Gorbeia, de 1.481 m de altitud, que en la imagen se adivina arriba a la izquierda, con sus cumbres nevadas. La misma nieve que precedió a mi llegada al territorio alavés. Parece que hubieran esparcido tierra vegetal para favorecer el crecimiento de la hierba hasta la misma orilla.

Brujuleando en Google buscando información me ha sorprendido encontrar lo que a continuación resumo. En el siglo XVIII, durante la Ilustración, se proyectó la realización de un conjunto de canales navegables cuyo objetivo final era comunicar el Mediterráneo con el Atlántico. La red de canales incorporaría a algunos que se construyeron en parte: el Canal Imperial de Aragón y el Canal de Castilla, y algunos otros que solo se proyectaron, como los que hubieran discurrido por los ríos Zadorra y Deva, es decir, por esta misma zona. El proyecto se abandonó por sus elevados costes que originaban la compleja orografía a salvar.



martes, 9 de agosto de 2011

179.- Embalse del Portaje (Cáceres)



179.1.- Charca segregada de la lámina principal del Embalse del Portaje (Cáceres).

Cualquier charca en Extremadura luce como una princesa, adornada por los ranúnculos blancos y amarillos. Y si refleja lo que la rodea muy probablemente lo hará embelleciendolo, mejorándolo de forma sustancial. Se diría que la disposición en la imagen, la elección de los colores y su mezcla, es obra de un estilista, por que mayor acierto no cabe para que la composición sea tan hermosa, hasta extremos de no parecer natural, de dudar y llegar a pensar que se trata de un montaje. La pequeña laguna probablemente sea parte de la lámina de agua principal del embalse, que ha quedado aislada al bajar el calado del pantano.

Quizás sea esta una de las imágenes que sobre el terreno me han parecido más hermosas de todos mis viajes de trabajo. Otras veces al llegar a casa descubres tesoros visuales que en parte solo tenías conciencia de llevarte contigo en el regreso. A veces por que vas saturado de paisajes, o por que llevas prisa y no te detienes el suficiente tiempo a sopesar la calidad de lo que ves. Pero ya en el momento en que paré el coche, precisamente para poder arrebatarle al paisaje esta panorámica, sabía que algo extraordinario llevaba en la cámara de fotos. Esto es algo que solo puede verse en Extremadura, y además con cierta frecuencia. Por que solo allí se dan los ingredientes: masas arboladas abiertas, profusión de láminas de agua de todos los tamaños y orígenes, humedad constante en el suelo, salvo en verano, y ese regalo para los ojos que son los ranúnculos.



179.2.- Embalse del Portaje desde la Presa (Cáceres).

El destino final de aquel día es la Presa del Portaje. Son las siete y media de la tarde y apenas hay luz. Muchas de las imágenes que capto en esos últimos momentos quedan desvirtuadas por el juego de sombras y luces, por un sol que irradia demasiado cerca del horizonte. Desde el camino que corona la presa obtengo algunas instantáneas. Hay islas en el pantano, arboladas y con césped, lo que le da al conjunto una apariencia de campo de golf. El azul del agua oscuro y metálico, su superficie rizada son indicios del frío en un atardecer de febrero. Este el el punto de partida del camino del agua que le llevará a recorrer muchos kilómetros hasta arribar en el Embalse de Guadiloba. Y he recorrido ese camino en sentido contrario desde su desenlace hasta su inicio. Porque hay algo que te lleva a dejar para el final el punto más alejado de todos. Es esa necesidad de poner a prueba los vínculos invisibles que te ligan a tu hogar, a tu propio punto de partida, exigirlos para comprobar que no se rompen, que son fuertes y sólidos. He tenido suerte con la orientación de la panorámica, el sol queda a mis espaldas, aun colabora en estos últimos minutos de trabajo.



179.3.- Embalse del Portaje desde la presa (Cáceres).

La presa se construyó al lado de la Ermita de la Virgen del Casar, Patrona de Portaje. Basta orientar el objetivo de la cámara un tanto a la izquierda para obtener una imagen que difiera mucho de la anterior, por mucho que una mirada atenta detecte enseguida el parentesco entre ambas fotos, la zona de solape.El agua comienza a tener la piel de gallina por el frío, como yo. La puesta de sol es rápida y solo me demoro porque se que he acabado el trabajo.



179.4.- Embalse del Portaje desde la presa (Cáceres).

Esta imagen me recuerda aquella explicación en cierta conferencia sobre Rubens. El orador nos dijo que había comprendido la maestría del pintor al percatar el reflejo en el río de las túnicas de colores de las bañistas del cuadro Diana y Calixto. Ver en que forma sutil los azules y rojos de las vestimentas tenían su rastro en la corriente de agua le había convencido del virtuosismo del pintor flamenco. Algo parecido pasa aquí, no con el fotógrafo, claro, sino con lo que nos ofrece la naturaleza. Ese rubor del agua en la orilla, junto a la escollera, no es otra cosa que el reflejo de las nubes que quedan más lejos del influjo del sol al caer la tarde. Nubes bajas en levante, al oeste, que faltas de luz enrojecen y tiñen el cielo de violetas y fucsias. Colores que también dejan su impronta en la lámina de agua del embalse. La última foto de la jornada, y en ella fotografío un ocaso, y además de forma indirecta, como en un truco de magia. El día no puede haber sido más provechoso. Y Cáceres queda relativamente cerca. Un paraíso al alcance de la jornada. Quisiera quedarme, pero las aguas rizadas, que parecen abiertas, y las montañas lejanas, terminan por convencerme de que el frío es real. Otro día será que lo disfrute.

domingo, 7 de agosto de 2011

175.- Confluencia de los ríos Almonte y Tajo en el Embalse de Alcántara 2 (Cáceres)



175.1.- Río Almonte justo antes de su desembocadura del Tajo (Cáceres).

Si accedes al Embalse de Alcántara 2 por la N-630 desde el sur, que es lo normal si llegas procedente de Cáceres, el primer cruce del pantano se produce justo en la desembocadura del Río Almonte, que confluye en el embalse procedente del este. La crecida del río provocada por la llegada hasta el humedal ha inundado las vaguadas y regatos de ambas orillas. Por eso da la sensación de no tener un trazado claro, de existir un laberinto de ríos que confluyen en un mismo lugar. No hay arbolado en las riberas, solo matorral. Algo en todo caso que ya vamos viendo en este blog que es habitual en Cáceres, y que ni mucho menos es impedimento para la belleza sacuda nuestros ojos al mirar. Las aguas son oscuras por el resol que atraviesa las nubes. La imagen está captada desde el puente, que recorro en ambas direcciones por el arcén, ante el asombro y el enfado de los escasos conductores que circulan por la carretera nacional. Hace poco que se inauguró el tramo de la Autovía de la Plata (A-66) que suplirá la N-630 en esta zona.



175.2.- Puente Almonte en la N-630 (Cáceres).

El puente toma el nombre del río que cruza. Es una viga sostenida por varios pilares. Hormigón armado con una capa de asfalto. Pero tiene su aquel. La curvatura del tablero en el inicio es producto de la fusión imperfecta de las dos fotografías que dan lugar a la imagen. La línea de costura es evidente. Pero aun así me gusta. La reverberación de la viga y ese arco final me resultan curiosos. Además, un puente tan largo en que se vean ambas orillas es demasiada golosina para dejarse vencer por los escrúpulos. Desecho todas las composiciones que no estén cerca de ser perfectas, pero esta es un capricho. Un puente partido es demasiado aburrido. Cuatro pilares dentro del lecho del río son muchos pilares. Las restricciones ambientales del proyecto habrían sido muy duras ahora. Pero se trata de un puente antiguo.



175.3.- Río Tajo en la cola del Embalse Alcántara 2 (Cáceres).

Otra vez esas curiosas marcas blancas en el agua. Viendo el río Tajo en este tramo no cabe decir que no se pueden dibujar rayas en el agua. Se puede, pueden ser incluso paralelas y trazadas con la precisión de un deliniante. En la orilla izquierda la menor pendiente del talud permite la aparición de un encinar denso, aunque formado por individuos de porte rastrero. La orilla derecha, con taludes con mayor caída, está cubierta por matorral. Es febrero y el mismo viento que usa el río como lámina de dibujo amenaza con congelarme. Aun así disparo varias fotos a ambas orillas, porque quiero tener entre lo que escoger en casa cuando haya de armar el reportaje fotográfico.



175.4.- Puente de Tajo de la N-630 (Cáceres).

El puente quizás sea el otro gran invento del hombre tras el libro. El puente para unir lo que está separado y poder seguir avanzando. El libro para poder recopilar lo aprendido mientras se efectúa un alto en el camino. A pesar de su arrogancia he de confesar que admiro a los ingenieros de caminos. Construir, dejar un legado. Tan noble y necesario como escribir. Se diría que no hay arte en lo que hacen y sin embargo son quienes dejan nuestra huella en los sitios que habitamos y por donde discurrimos. Un puente que sirve tanto para la carretera como el ferrocarril. Incluso para el tendido telefónico. La viga que sostiene el tablero es hueca para permitir el paso del tren por su interior. Que apañados son estos ingenieros. Lo que no sean capaces de hacer es porque no se puede.

174.- Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres)



174.1.- Club Náutico Tajomar en el Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres).

No debería sorprender que el Embalse de Alcántara 2, cerca de la frontera con Portugal, tenga su propio club náutico. La lámina de agua es inmensa, 10.400 ha de superficie inundada. Y esas rayas blancas sobre el agua oscura dan una apariencia de mar al pantano. Si no hay referencias en la imagen una fotografía de un superficie de agua apenas dice nada. Pero el oleaje traza líneas paralelas que evocan la espuma de mar. Solo en la desembocadura del Río Tajo. En otras zonas no se produce este fenómeno, y no deja de ser un misterio.



174.2.- Embalse de José María Oriol - Alcántara 2 (Cáceres).

Fuera de la zona de influencia del Tajo la lámina de agua es un espejo. Esta imagen ofrece una idea de las dimensiones de este humedal artificial. El otro extremo se ve muy distante, tal vez a 4 ó 5 kilómetros. El embalse fue creado en la confluencia de los ríos Tajo y Almonte. La presa fue finaliza en 1969, no hace mucho por lo tanto. Un humedal artificial es un paraíso inesperado para las aves en sus migraciones. Recuerdo la fascinación de un compañero de trabajo con el que realicé un inventario de humedales de la provincia de Soria al ver en un  embalse un ejemplar de pelícano. Era ornitólogo aficionado y me aseguraba que aquello era rarísimo, que jamás lo había visto o tenido noticia de algo así. El pantano era de inauguración reciente y es posible que un pelícano despistado hubiera encontrado en él una salvación in extremis. El mapa que consulto me dice que las tierras que se divisan a lo lejos tienen por topónimos Dehesa del Rincón y Dehesa de la Sevillana. Son tierras despobladas y de relieve movido. Las cumbres de las colinas han formado varias islas en la superficie de este mar de agua dulce.

viernes, 5 de agosto de 2011

171.- Embalse de Guadiloba (Cáceres)



171.1.- Embalse de Guadiloba (Cáceres).

Lo acabo de ver en fotografía de satélite. Desde el cielo el Pantano de Guadiloba tiene forma de dragón, de la subespecie año nuevo chino. En mitad de una inmensa llanura de pastos, de prados verdes moteados por el blanco de los ranúnculos de agua (Ranunculus aquatilis) y otras flores propias de los suelos húmedos de Extremadura. Este trabajo fue un viaje a través del agua por el territorio de Cáceres, que comencé por su desenlace. La capital de la provincia requería mejorar su abastecimiento de agua para consumo humano y se había decidido traerla del Embalse del Portaje mediante su correspondiente tubería, hasta el Embalse de Guadiloba, uno de los que suministra el agua que se bebe en la ciudad. Va que ir reconociendo la evidencia, Cáceres es una de las provincias más hermosas de España. También una de las más singulares. Verde y húmeda en buena parte del año, su verano es sofocante, aunque menos que el de Badajoz, menos proclibe a convertirse en un secarral polvoriento, como le ocurre a ésta otra. La panorámica tiene defectos porque la secuencia de fotos que realice está demasiado extendida. Aun así he preferido agruparlas en vez de ofrecer una sola de ellas, porque el conjunto da una visión más clara de lo que es el pantano, una lámina de agua creada en un pliegue del terreno, en mitad de la inmensa pradera situada al este de Cáceres.



171.2.- Embalse de Guadiloba (Cáceres).

Y si lo que acabo de decir no queda claro en la panorámica, si que quedará patente en esta otra imagen, obtenida en el entorno de la Autovía A-58, desde el camino de acceso al pantano. Como ya hemos visto en anteriores recorridos, las presas suelen aprovechar los accidentes del terreno. El que aprovecha el azud de este embalse queda enmascarado en el paisaje desde este punto de vista. Aunque en todo caso difiere radicalmente de las ubicaciones habituales entre montañas o en la puerta de acceso a un cañón natural. Tanto es así que parece la clásica laguna natural de los altiplanos, como las de Cáceres y Ciudad Real, por ejemplo. Las construcciones de la izquierda son las instalaciones asociadas a la presa, a las que me dirigí, comprobando con mucha sorpresa que eran administradas por el Canal de Isabel II, empresa propietaria de las infraestructuras, aunque supongo que no de los recursos, es decir, del agua.



171.3.- Presa de Guadiloba (Cáceres).

Como puede verse en la imagen, la presa de Guadiloba aprovecha un mínimo desnivel en la planicie asociado al Río Guadiloba, Aguas abajo del azud la pradera es sustituida por un pastizal-matorral arbolado, con encinas dispersas, que no se puede considerar dehesa por que la densidad es muy baja y los pies tienen tendencia a agruparse. Quise hacer algunas fotos desde el camino que corona la presa, tanto del pantano como del río aguas abajo. Me acerque hasta su inicio y la puerta de la verja que impedía el paso estaba abierta. Pero cometí el error de pedir permiso al operario de guardia. Su escueto, rotundo y antipático no lo recuerdo aun, después de los años transcurridos. La último vez que estuve en el Puerto de Bilbao, el año pasado, decidí no volver a solicitarlo y pude acceder a donde no debía estar.



171.4.- Presa del Embalse de Guadiloba (Cáceres).

miércoles, 13 de julio de 2011

152.- Sierra del Solán (Murcia)



152.1.- Sierra del Solán (Murcia).

La Sierra del Solán, como tantas otras sierras murcianas, no pasa de ser una colina envalentonada. Quinientos y pico metros en su cumbre más alta. Toda ella hecha de material sedimentario. Margas de colores beige con un espinazo de piedra caliza. Las pendientes son acusadas. Casi verticales en el mencionado espinazo. Material disgregable, falta de vegetación y lluvias escasas pero torrenciales se convierten juntos en un cóctel explosivo, propicio para la erosión galopante, la inestabilidad en los suelos. Una de las formas de combatir esta situación es eliminando una de las constantes: revegetando. Poco es lo que puede plantarse aquí. Se necesita un árbol que se contente con poco, que sea resistente a la sequía y la pobreza del suelo, que se adapte a los suelos incipientes, raquíticos, a vivir casi sobre la roca si hace falta, aunque sea a costa de crecimientos paupérrimos, lentos y desesperantes. Los ingenieros de montes ya se saben la respuesta: pino carrasco (Pinus halepensis).

Reforestar están cuestas no es fácil. Ha de ser de forma manual. Ni siquiera el transporte se puede mecanizar. Ladera arriba con la planta, a cavar y regar. Trabajo caro, laborioso y de éxito incierto. Se quieren que los ingenieros de montes hagan repoblaciones cojonudas que les den la zona de vega, donde se plantan los naranjos. Sin embargo estas repoblaciones, que se denominan protectores, son no solo necesarias sino imprescindibles. Cada uno de esos matojos color verde intenso que se mezclan con el esparto amarillento es un pino carrasco. Su plantación debe ser reciente. Me asalto el deseo ahora mismo de ver el resultado tras los 7 años transcurridos desde que hice la fotografía.



152.2.- Dique de corrección hidrológico-forestal en la Sierra del Solán (Murcia).

La otra variable sobre la que se puede actuar es la pendiente. Para ello se emplean los diques de corrección hidrológico-forestales. Explicado de forma sencilla, son pequeñas presas que retienen la escorrentía, y al ir sedimentando los arrastres junto a la presa y poco a poco anegándola, el resultado final es una cuesta formada por tierras arrastradas de menor pendiente que la original. La sierra del Solán está llena de estos diques. están construidos con cemento de un atonalidad parecida a la de la tierra. Dudo mucho que sea una casualidad. El ingeniero de montes es el ingeniero total, paisajista y ecologista incluso, a pesar de ser el blanco preferido de los que se han apropiado este término.



152.3.- Vertiente noreste de la Sierra del Solán (Murcia).

En la zona de cumbre, vamos a llamarla así, porque ya se ha indicado que la cota superior de la sierra era solo ligeramente superior a los 500 metros, apenas había repoblado de pino carrasco. Tal vez estaba programado para años posteriores su plantación en esta zona, o se decidió que no era tan necesario al escurrir el agua hacia otra dirección distinta que donde se situaba Blanca. El caso es que en estas pendientes dominaba el amarillo del esparto, única vegetación presente, aparte de alguna mata de adelfa (Nerium oleander), una mata que se aviene muy bien a vivir en lugares áridos. Tiene gracia que en Madrid, incluso plantada en jardines, con lo que eso supone: riegos y abonos, prospere peor que en Murcia, Aragón, Andalucía o Valencia. En la imagen pueden verse zonas donde la erosión ha hecho su trabajo llevándose parte del terreno y provocando deslizamientos.



152.4.- Vertiente sur de la Sierra del Solán (Murcia).

Por esta vertiente puede verse la carretera MU-553 que da acceso a la ciudad de Blanca. también ofrece una imagen, un poco exagerada también es verdad, de lo que es Murcia, lo ya indicado anteriormente, una sucesión de pequeñas montañas, con zonas de huerto entre ellas. Las áreas agrícolas siempre se ven amenazadas por sierras que capan las aguas torrenciales y las desaguan demasiado aprisa. El paisaje es una cuestión de gustos, pero pocos se asemejan a este, con montañas descarnadas alternando con el verde intenso de la huerta y el pinar. Solo se acepta la belleza de las cosas cuando se aprende a mirar, cuando se conoce al objeto observado. Murcia acaparó buena parte de mis primeros años de viajes, por eso le tengo un cariño especial.



152.5.- Embalse de Ojos y localidad de Blanca vistos desde la Sierra del Solán (Murcia).

Rescato esta panorámica conseguida con dos imágenes que completa las anteriores. Adolece de la falta de nitidez causada por el día brumoso y nublado, pero permite completar la visión de la zona. Lo que se ve al frente es la Sierra del salitre, a la izquierda el Embalse de Ojós, el el cauce del Río Segura, y a la derecha la parte sur de la localidad de Blanca. En primer término, al pie de la Sierra del Solán, desde cuya vertiente oeste se obtuvo la imagen, queda una granja agrícola de cultivo de cítricos.

jueves, 16 de junio de 2011

124.- Valle del Río Set cerca de L'Albages (Lérida)




124.- Valle del Río Set cerca de L'Albages (Lérida).

Este paisaje, como tantos otros que muestro en esta colección de imágenes, probablemente ya no exista, porque en este estrechamiento del valle del Set estaba programado construir una presa. No muy grande. Lo suficiente para potenciar los regadíos de una zona que, como Lérida en general, vive abandonada por el Gobierno de Barcelona. La imagen que casi todos tienen de Lérida cuando no la ha visitado, yo incluido antes de andar por allí, es la de una provincia en la que predominan los paisajes de montaña, más a afin a las laderas en pendiente cubiertas de nieve que a los llanos próximos al mediterráneo. Como Huesca, Lérica en su descenso altitudinal no llega a alcanzar el mar, pero queda relativamente cerca. En el caso de Lleida se interpone Tarragona, que le roba la salida al mar. En el de Huesca es la propia Lérida quien se antepone e imoide que alcance la coste. Aunque, claro, si Lérida se apiadase aun quedaría el pequeño trecho acaparado por tarragona. Una y otra provincia, Lérida y huesca, muestran en la zona lo más al sur que alcanzan un paisaje que rompe los tópicos, plenamente meridional, abrasado por el clima, donde la nieve es inconcebible.

L'Albages, que se adivina al fondo de la imagen, es una pequeña localidad que vive de la agricultura, aunque sin grandes alardes. El cultivo del aceite es el referente y, según me contaran gentes del lugar, últimamente se está ensayando la vid para ver si se puede desarrollar un vino que tenga mercado. Tal vez la presa traiga algo de prosperidad a la comarca. Visité una de las cooperativas de aceite del pueblo y tras presentarme como madrileño quise saber la opinión de la persona que me atendía, la dueña de la bodega, acerca del trato recibido desde la capital autonómica. Tras vencer el recelo inicial quedó claro que era pésima. Tenía curiosidad porque en mi anterior visita a Lérida, aquella vez a la comarca de La Noguera, se me rompió otro tópico, el de una Cataluña próspera rezumando riqueza a chorros por los cuatro costados. Los paisajes humanos abandonados, casi agonizantes, que vi aquella vez se asemejaban más al de provincias como Guadalajara, Teruel o Zamora que al del resto de Cataluña. Por eso tenía curiosidad por saber, más todavía tras un insólito incidente que viví en un pueblo casi fantasma, cuando vino a mi encuentro su último habitante. Tal vez lo relate si procede en una posterior entrada del blog.

La presa no será muy grande. El ecologismo ha logrado desacreditar las grandes obras públicas para disgusto de las pocas gentes que aun viven en el ámbito rural. Aquellos que aun viven atrincherados en los pueblos se preguntan que sentido tiene construir presas que ni siquiera cubren las necesidades y demandas mínimas. Si va a hacerse que se haga bien, sino no tiene sentido, esa sería su postura no carente de lógica. En el caso de L'Albages se alude a la necesidad de conservar un paisaje de enorme riqueza ambiental, las llanuras esteparias donde se reproducen avutardas, sisones, alcaravanes, ortegas y aguiluchos cenizos. Como todo lo que no ha sido plenamente conquistado por la civilización, La Garriga tiene una gran riqueza ambiental. Cuando el hombre cede terreno la naturaleza abandona sus posiciones defensivas y avanza para reconquistar el terreno perdido. Tuve una discusión en un foro de fútbol con varios catalanes porque yo afirmaba que esta presa formaba parte de un grupo de obras hidráulicas, de titularidad autonómica y estatal, con las que se quería de forma encubierta abastecer de agua a Barcelona. Las obras acometidas para este fin no quedan lejos en cuanto a inversiones y envergadura de las que se diseñaron para el trasvase del Ebro. La discusión fue entretenida, por supuesto, evidenciando que en la rivalidad Madrid-Barça subyacen muchas otras cosas aparte de las que dirime con el balón.

martes, 7 de junio de 2011

118.- Río Irati a su paso por Oroz-Betelu (Navarra)



118.1.- Río Irati a su paso por Oroz-Betelu (Navarra).

Siguiendo el río hasta su raíz me encuentro con este pequeño pueblo de unos 200 habitantes, Oroz-Betelu. Se supone que es de montaña, el cauce del río da a entender por sus arrastres de piedras que estamos a gran altitud. Pero apenas está situado a 600 metros sobre el nivel del mar. Como Madrid, para que nos entendamos. Detrás de las montañas que cierran  la imagen no puede estar muy lejos del territorio francés. Al consultar el mapa durante la comida, un par de horas después me sorprendo de lo cerca que he estado. Un cartel junto a la margen oeste del Irati advierte a los excursionistas de que se trata de una zona con rápidas crecidas del caudal. Ver al Irati furioso debe ser digno de verse. Cuando más cerca de las montañas más rápida es la respuesta entre el aguacero y su traducción en incremento del caudal río.



118.2.- Río Irati a su paso por Oroz-Betelu (Navarra).

Me cuesta bastante encontrar el lugar para tomar esta imagen, pero merece la pena. Es apenas unos centenares de metros aguas abajo de la anterior, pero la imagen cambio totalmente. El pequeño represamiento para dar algo de calado a la corriente, el puente al fondo donde se capto la imagen anterior, parecen restar naturalidad al río, domesticarlo en parte, ocultar su lecho cubierto de piedras y definir mejor su cauce.

117.- Río Irati en la Cola del Embalse de Usoz (Navarra)



117.1.- Río Irati a la altura de Lacabe en la Cola del Embalse de Etoiz (Navarra).

Dejé definitivamente atrás la carretera NA-172 y tomé la NA-2040 que me había llevado hasta la ermita. Asacendí una pequeña montaña, las que aparecen tras la iglesia, por un trazado en túnel que no aparecía en mis mapas, y al bajar la vertiente contraria superé la localidad de Lacabe y poco después me topé de bruces de nuevo con el embalse, pero esta vez con agua. Encontré una zona recreativa (Área de Iñarbe) donde aparcar y me dediqué un buen rato a sacar imágenes del río Irati, con un calado evidentemente bajo, pero con caudal suficiente para dar otro aspecto al pantano del que venía viendo toda la mañana. Una lámina azul, de tonalidad zafiro. Las encina verdes. Las lomas cubiertas de pinares. El cielo azul pálido, casi blanquecino. El beige de los chopos muertos emergiendo de las aguas. Una paleta de colores diferente totalmente diferente.



117.2.- Río Irati a la altura de Lacabe en la Cola del Embalse de Usoz (Navarra).

Todo sea dicho, nunca he entendido ese arbolado muerto que emerge cuando las aguas bajan. Se supone que los cuencos de los embalses se deforestan para evitar su eutrofización, que la materia vegetal muerta contamine las aguas, así que no deberían estar ahí. Mientras la cota del embalse está alta quedan ocultos, pero aparecen como cadáveres en los armarios cuando llegan las épocas de sequía. En la imagen están representados los 4 elementos básicos: 1) El azul zafiro de la lamina de agua; 2) El arbolado muerto color ceniza, como si el fuego en vez agua fuese quien lo hubiese devorado; 3) El verde de doble tonalidad de las encinas y los pinos que se agarran a la tierra arrancada a la ladera de roca; 4) El azul blanquecino del aire arriba del todo.



117.3.- Río Irati a la altura de Lacabe en la Cola del Embalse de Usoz (Navarra).

Se trataba ahora de remontar el río Irati hasta la localidad de Uroz-Betelu, donde finalizaría mi trabajo. Carreteras nuevas, entre parajes espléndidos, sin interferencias por presencia de otras personas. Hacía un calor moderado, pero sin haberme aprovisionado de agua me urgía lo que mi padre denominaba como paradas técnicas. Un momento para una caña y una tapa. Momento: 10 de septiembre de 2009.

lunes, 6 de junio de 2011

115.- Río Urrobi a la altura de Nagore, en la cola del embalse de Itoiz (Navarra).



115.1.- Arroyo Sargamín a la altura de Nagore, en la cola del embalse de Itoiz (Navarra).


La cola del de Itoiz estaba en la primera parada en el entorno de este embalse. Nagore, una localidad pequeña, apenas unas cuantas viviendas agrupadas, aunque con la sensación de que allí se respiraba poderío económico. Tanto el río Urrobi como su afluente el arroyo Sargamín, en la imagen, mostraban más polvo que agua. En el caso del Sargamín una hierba rala y áspera en el lecho del embalse. Ocre de tono apagado en el suelo, y verde oscuro en las masas de pinar de las montañas del fondo. En la distancia se divisa un campanario que delata la ubicación de la pequeña iglesia de Nagore y del pueblo en sí.



115.2.- Río Urrobi a la altura de Nagore, en la cola del embalse de Itoiz (Navarra).

Los embalses ensanchan los lechos de los ríos, engordan su cintura hasta desbordarlos. El suelo agrietado, el arbolado muerto. Si hubiera habido una lámina de agua todo habría sido perdonado. Busqué el cauce real del río (a la izquierda de la imagen) para poder fotografiarlo y se había convertido en una sucesión de charcas estancadas, comunicadas entre si por pequeños regueros. Un pequeño puente de piedra de un solo arco, semienterrado en el cieno seco, delataba un pasado anterior a la existencia del pantano. Los cantos rodados de gran tamaño daban otra pista, de cuando el río era un curso de montaña, con corrientes enérgicas a favor de la pendiente y en las épocas de lluvia, capaz de arrastrar piedras de mucho peso y suavizar y redondear sus perfiles a base de golpes.



115.3.- Localidad de Nagore (Navarra).

Solo por dar testimonio del esplendor en la hierba pongo esta imagen. Una parcela de césped cuya necesidad no comprendo, ocupa la primera terraza hacia el río Urrobi desde la plataforma del pueblo de Nagore. Huele a dinero, a dispendio, tanto de caudales públicos como privados. Un capricho, pero que no deja de ser efectivo. Me olvido de los suelos que parecen corteza muerta en el suelo del embalse.

sábado, 4 de junio de 2011

113.- Ubicación actual de la presa del arroyo Regajo (Cornejo - La Rioja).



113.1.- Ubicación actual de la presa del arroyo Regajo (Cornejo - La Rioja).

Se trata de cerrar el cañón con un muto y dejar que se forme un embalse con ese pequeño hilo de agua. Últimamente las presas han caído en desgracia, los ecologistas las consideran anatema. Y, claro, a los agricultores que ven la posibilidad de salir de la pobreza que les argumenten que su prosperidad va en contra del medio ambiente les cabrea bastante. El resultado del desapego de la tierra es la despoblación del interior de España. ¿A la gente de la ciudad que más nos da si no vivimos allí? En realidad, a mejor irán las cosas si desaparece el hombre y la naturaleza toma su lugar.

Hay una explotación agropecuaria en el encuadre, junto a la curva del camino. Unos establos cerca del río y un almendral. Algo más allá las ruinas de un antiguo aprisco para el ganado. Todo quedará bajo el agua. Estamos en mayo y aun escurre algo de caudal. Apenas un hilo. Regular los recursos, poder almacenarlos para épocas de escasez es el primer paso hacia la civilización. Pero con los ecologistas no hacemos otra cosa que desandar camino.



113.2.- Ubicación actual de la presa del arroyo Regajo (Cornejo - La Rioja).

Vista contraria a la anterior, desde la construcción agropecuaria. Es el final del valle, lo que será aguas abajo de la presa. Las laderas del valle son casi verticales algo más allá del recodo del río que se ve en la imagen. Todos los árboles que veré en esas horas de trabajo estarán ahí concentrados, Chopos, fresnos, alisos y algún enebro en las laderas escarpadas. Los almendros parecen cuidados. Seguramente la explotación sigue en activo, aunque no haya ganado a la vista.



113.3.- Cauce del Arroyo Regajo a la altura de la futura presa (Cornejo - La Rioja).

Y el arroyo, ajeno a todo, sigue fluyendo, caminando casi de puntillas. En algún lugar que no logro divisar el caudal se acelera, quizás en un desnivel, y oigo canturrear al agua al golpear en las piedras. Saltan las ranas a mi paso. Camino por el lecho del cauce. Mojo mis botas de montaña, ese suplicio auto-impuesto. Un par de zapatos no me duran nada en un día de campo. Unas zapatillas no me sirven para vadear los arroyos y los ríos. Así que vivo sujeto a esas botas hechas para escalar, para afianzar los tobillos y retar las corrientes fluviales. Las llevo siempre en el maletero del coche. Ni siquiera las subo a casa. Son una herramienta de trabajo. En cierta ocasión, no recuerdo donde, me descalcé y las tenía empapadas, menos por dentro. Era invierno. Las metí en una bolsa para evitar en lo posible que mancharan el maletero. La siguiente vez que las use, tal vez una semana después, había crecido hierba en los empeines. Parecían esos saquitos con caras pintadas en la arpillera que contienen semillas y que si se mojan simulan que al personaje dibujado le ha crecido el pelo o la barba,

miércoles, 25 de mayo de 2011

98.- Embalse del Cenajo (Hellín - Albacete)




98.1.- Lámina de agua del Embalse del Cenajo (Hellín - Albacete)

El Embalse del Cenajo detiene las aguas del Río Segura en la divisoria de los municipios de Hellín y Moratalla o, lo que es lo mismo, en la divisoria entre Albacete y Murcia. Tal vez lo haya escrito antes y me repita ahora, pero la visita a un pantano suele ser una apuesta segura si se quiere disfrutar del paisaje y naturaleza. Las razones son varias. Suelen construirse en lugares accidentados, de orografía complicada, generalmente en escarpes o cadenas montañosas, en lugares elevados en todo caso respecto de su entorno, para que sea posible un aprovechamiento energético. Es una realidad que en España la agricultura a acaparado prácticamente todos los terrenos que por escasa pendiente son arables. La montaña suele ser el refugio del bosque. Además, tal vez por una mera cuestión de seguridad, los embalses suelen estar situados en lugares alejados. Nada ensucia más el paisaje que la presencia del hombre. Hay una relación de proporcionalidad entre ambas variables. Finalmente, la construcción de un embalse incluye una labor de repoblación forestal por motivos técnicos, para frenar la erosión de las laderas cuya escorrentía vierte a la cubeta del embalse. Así que, suelen estar rodeados de masas forestales, generalmente de pinar. En el caso del embalse del Cenajo se dan las tres condiciones: se sitúa relativamente lejos de poblaciones, en un lugar de orografía complicada, a la que se suma la labor de desgaste del terreno ejercida por el propio río, que excava su cauce por donde parece más complicado, y entre masas de pinar de carrasco (Pinus halepensis), el árbol por excelencia de los terrenos forestales de la España semidesértica.

A medida que avanzas por la A-30 procedente de Albacete, hay un punto en que el paisaje se torno típicamente murciano. eso ocurre más allá de Hellín. Primero aparece el desierto y después poco a poco el terreno empieza a poblarse de balsas de riego. Hellín es, por tanto, como una avanzada de La Mancha en Murcia o, si se prefiere, como una cuña de territorio murciano en plena Castilla.

Ascendí hasta la presa del Cenajo por un camino asfaltado de recorrido sinuoso y complicado, rodeado de pinares de follaje verde intenso. Recuerdo haber tenido que frenar por que una de esas ardillas de cola roja se le antojo cruzar la carretera justo cuando yo circulada a la altura de donde ella estaba. Me paré y no pude evitar sonreir ante su andar de juguete, su trote de extraña mecánica, tan liviano como el arrastre de una hoja por el viento.

Hay poca agua en el vaso del embalse. La imagen fue captada el 24 de agosto de 2007, en plena sequía, con la cuenca del Segura a su paso por Murcia bajo mínimos. Abastecer la Región de Murcia, que tanta agua necesita con recursos de La Mancha fue una solución de emergencia. De eso se trataba, de abastecer la Comunidad de Regantes del Taibilla con agua del Cenajo, a través de la correspondiente tubería.



98.2.- Presa del Cenajo vista desde el camino de acceso al embalse

En lo alto de uno de los peñascos que cierran la presa puede verse una inmensa cruz. Es la obra conocida como Cruz del Obrero. Imagino que trataba de inspirar a aquellos que estuvieron involucrados en la construcción de la obra de ingeniería hidráulica, allá por los años cincuenta. Imagino la vista desde ese punto elevado y ahora me arrepiento de no haber investigado acerca de la posible existencia de un modo de acceso. Tantos lugares que visitar y tan poco tiempo, que el trabajo se convierte en una continua labor de descarte de objetivos. Ese peñasco de piedra caliza, descarnado de vegetación por su pendiente casi vertical y la labor del agua de lluvia, que allí es muy ocasional, pero cuando se presenta y para dejar recuerdo por la torrencialidad, me ofrece el cierre perfecto para la imagen. Roca que oculta el cielo. Tierra, aire, agua en la cubeta del pantano. Solo falta el fuego. Las masas de pino carrasco que arden como la yesca en verano.

sábado, 11 de diciembre de 2010

73.- Embalse de Arguis (Huesca)



73.1.- Embalse de Arguis (Huesca). 17 de octubre de 2006

¿Sabíais que las nubes son blancas por que están hechas de cristales de hielo? No, es cierto, no estoy recitando un pasaje de “El Principito”. Son de hielo, y cuando éste se derrite se vuelven grises y hasta negras por que el agua capta la luz que intenta traspasarla y la refracta, no la refleja. Arguis es una localidad que hay al norte de la Ciudad de Huesca. “Coges” la A-23, la misma que te “trae” desde Zaragoza, la Autovía Mudéjar, y cuando se acaba la vía con sentidos separados y comienza la carretera insistes en la ruta. A la derecha, antes de entrar en el primer túnel, hay un pueblo pequeñito junto a un embalse. Eso es Arguis. Si vais acordaros de mí por que algo de mi corazón se esparce por aquellas laderas. En su hospedería dormí dos veces. Hubieran sido tres si no la hubieran clausurado hace un par de años. Las hospederías son algo así como el equivalente en la Comunidad de Aragón de la Red de Paradores Nacionales, hostelería de primera calidad, aunque a precios muy asequibles. Las tres veces que visité aquel lugar, por que fueron tres tramos de autovía casi consecutivos los que tuve que examinar, el embalse me ofreció tres aspectos completamente diferentes: la primera vez estaba seco, la segunda con placas de hielo en la lámina de agua y la tercera con el aspecto que uno le supone a un lago. En las cumbres de las pequeñas sierras del entorno anidan el águila real y el quebrantahuesos. Casi nada al aparato. Pero es que debéis saber que la salvaje, la naturaleza en mayúsculas, habita lo que la civilización desdeña por inhóspito o remoto. Haya donde no se puede sembrar es donde hay una esperanza para la fauna. La vegetación no es muy variada. Predominan los pinares de silvestre y los matorrales casi uni-específicos de boj (Buxus sempervirens), Y allí donde la vegetación apenas se puede despegar del suelo por causa de los vientos tienen su dominio los matorrales rastreros. Estamos cerca de las cumbres señores, a media ladera de las sierras, vayamos con tiento.



73.2. Embalse de Arguis (Huesca). 4 de enero de 2007.

Si, es el mismo Lugar. Luce un sol de invierno y el cielo se refleja en el agua y en el cielo del lago. La prueba está en las montañas que nos hurtan el horizonte al fondo de la imagen. Quien quiera que juegue a las coincidencias. Aquí un frío que enmascaran los colores de la imagen. Antes un frío que es perfectamente comprensible por el aspecto grisáceo y desabrido de lo que vemos. Todo es cuestión del aspecto. Puedo parecer hermoso y estar helándome desde la superficie. Puedo parecer estéril y turbulento y quizás sea por estar quemándome por dentro. Las apariencias lo son todo para quien no escarba con la mirada. El momento varía y lo inmutable parace transformarse. No es cuestión siquiera de perspectivas, que en este caso es la misma, sino de circunstancias. El paisaje se estremece, devuelve lo que recibe. Viento, lluvia, sol, calor, soledad.

miércoles, 27 de octubre de 2010

53.- Presa de Santa Lucía, T.M. de Cabañas del Castillo (Cáceres)



53.- Presa de Santa Lucía, T.M. de Cabañas del Castillo (Cáceres)

Este lugar tan hermoso era mi destino, la Presa de Santa Lucía, que embalsa las aguas de un pequeño arroyo que escurre entre la Sierra del Castillejo (a la izquierda) y la Sierra del Local (a la derecha). No parece gran cosa, pero da de beber a Trujillo y todo su entorno. Bueno, el sistema anda escaso de efectividad y se va a recrecer la presa para poder incrementar el volumen de agua almacenada. Entre la lámina azul y yo se interpone un mar de jaras y brezos. La primavera Extremadura parece nevada no solo por las flores de los almendros sino también por las de las jaras, del mismo color, enormes, y presentes en todas partes. Y el brezo da una tonalidad rosáceas a las laderas. Momento: 17 de julio de 2010. Ahora veo que era pleno verano y el monte no estaba seco. Llevamos unos años muy húmedos en general en toda España. Igual que dan la lata con el tema de las sequías deberían hablar también de los años con cantidades razonables de precipitaciones. Cuando se habla de medio ambiente siempre es para alarmar. Dicen que en el futuro en España lloverá menos, y es algo que no acabo de ver claro. Pero es que estos temas siempre se exponen para crear una sensación de culpabilidad en la gente. Las cosas irán a peor por nuestros pecados. La ecología militante es una pseudo-religión que utiliza los mismos mecanismos para hacer que germinen en nuestras cabezas sus postulados que las religiones teológicas. Es como si necesitásemos que se nos reprochase siempre algo. Como la iglesia Católica ha perdido poder sobre nosotros a la hora de recriminarnos nuestros actos inmorales, los ecologistas han han encontrado un hueco en nuestras conciencias para hacernos sentir pecadores y amenazarnos con desastres de los que nosotros somos culpables. Bueno, en vez de un doluvio, la diosa Gea hará que cesen las lluvias, pero la estrategia viene a ser la misma.