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lunes, 15 de octubre de 2012
325.- Etapa 17 del CN del Guadiana. Cañada Real Segoviana (Villarta de los Montes - Badajoz)
325.1.- Etapa 17 del CN del Guadiana. Cañada Real Segoviana (Villarta de los Montes - Badajoz).
Tenía pensado describir esta etapa 17 del Camino Natural del Guadiana, que discurre entre Villarta de los Montes y Helechosa de los Montes, en orden cronológico, es decir, describiendo los parajes que me encontré en el mismo orden en que los fuí visitando, con el fin de facilitarme el trabajo. Esta estapa, como muchas otras, la recorrí en sentido inverso porque era la forma de reducir tiempos. Pero al final he optado por seguir el mismo procedimiento que hasta ahora. De la propia localidad de Helechosa apenas hice fotos, y las pocas que hice son de pésima calidad. Pase tres veces por el interior del pueblo. La primera temí quedarme atascado en las callejuelas estrechas y andaba más preocupado de salir del laberinto que de buscar elementos singulares que fotografiar. La segunda vez, al final de esa misma jornada, estaba tan cansado que me convencí a mi mismo fácilmente de que las imágenes podía captarlas la próxima vez, ya que me quedaba otra cita con Villarta. Pero en esa última vez volvió a pasar lo mismo, estaba tan cansado que lo que tenía eran ganas de finalizar. Además, iba acompañado, y eso siempre merma un tanto mi sentido del deber, sobre todo hacia el final de la jornada.
La imagen muestra la localidad de Villarta de los Montes vista desde el noroeste, con la Sierra de la Iglesia a su derecha, al sur de la localidad si se consulta el mapa, y la Sierra de la Umbría, por la que discurre la etapa 16, a sus espaldas, al este en el plano. El camino por el que discurre el CN está asfaltado en su tramo inicial, y luego se convierte en una pista forestal de tierra, con un color ocre claro amarillento muy característico. Cuando hizo la foto aun quedaban algunas horas de luz, pero el cansancio era máximo, así que ver el pueblo, que era la meta de la jornada, fue puro gozo.
325.2.- Etapa 17 del CN del Guadiana. Cañada Real Segoviana (Villarta de los Montes - Badajoz).
El Camino Natural corta la Cañada Real Segoviana nada más dejar atrás Villarta de los Montes. Aunque el trazado no está amojonado, queda claro en el tramo que muestra la imagen por los dos muros de piedra que delimitan terrenos particulares. Aunque bien pudiera ser que cuando se proceda a su amojonamiento el ancho de la vía pecuaria los exceda. El bosquete de encinas parece interrumpir su avance. Es probable que estos senderos aun se usen para desplazamientos cortos entre el redil de los rebaños y los mejores pastos. La Cañada Real Segoviana es una de las vías pecuarias más importantes. Tiene una longitud total de unos 500 Kilómetros, desde Neila en La Rioja hasta Las 5 Villas en Badajoz, relativamente cerca de este lugar.
325.3.- Etapa 17 del CN del Guadiana. Abrevadero junto a la Cañada Real Segoviana (Villarta de los Montes - Badajoz).
El punto de cruce de la carretera y la vía pecuaria es además descansadero, con un abrevadero bien abastecido, de lo que se infiere que la vía pecuaria es utilizada aunque sea para desplazamientos cortos. En el frontal aparece lo que parece la marca de un ganadero. Hay dos piletas, seguramente la alta para ganado vacuno y la de menor altura para el ovino, que es el característico de Extremadura.
sábado, 22 de septiembre de 2012
316.- Mazarete (Guadalajara)
316.1.- Mazarete (Guadalajara).
Guadalajara, lo tengo más que claro, es una rugosidad en el continuo espacio-tiempo, un lugar de fricción entre zonas distantes que no deberían estar tan próximas como para peligrar su contacto, una zona de transición hacia lugares remotos y desconocidos. Quien haya conducido por la A-2 alguna vez camino de Zaragoza conoce la sensación. 50 kilómetros de civilización compacta a lo largo del Corredor del Henares que desembocan en la lada más absoluta una vez superada la cuesta en la que se asienta de Guadalajara capital. De repente es como si faltase el aire. Entre sus arrabales, que apenas si existen, y Calatayud, casi 200 kilómetros más adelante, apenas nada. Medinacelli hacia el kilómetro 150, ya en Soria, asomada en lo alto de una loma, a la izquierda, como una fortaleza vigía abandonada, y hacia el 225 Calatayud, al fondo de un valle, también a la izquierda, como un fuerte de avanzada. Y aun después, tampoco demasiado hasta Zaragoza y su desolado entorno. Esa continuidad en la nada que, sin embargo conduce a parajes tan diferentes, tiene por fuerza que presentar irregularidades, saltos en el vacío, discontinuidades. Y yo creo que se producen en Guadalaja. Allí es siempre donde tienen lugar los fenómenos meteorológicos de extrañas características. Esos cambios de presión que empañan los cristales del coche por completo al bajar una hondanada la carretera, y que se refrendan con una granizada de hielo triturado. Las lluvias que traen la noche en cuestión de minutos. Las nevadas que echan raíces en una sola sierra en mitad del páramo. En Guadalajara sufrí una granizada que puso 10 m centímetros de hielo con consistencia de nieve en solo 5 minutos y paralizó el tráfico de la autovía. Y si la A-2 es la estrecha franja donde se condensa la civilización en el vació que media entre Madrid y el noreste, apenas una línea en el mapa, cualquiera de las carreteras secundarias que de ella parten ya pertenecen a lo salvaje, a la tierra sin retorno asegurado, siendo la Carretera N-122 la que conduce directamente al corazón de la niebla, hacia Teruel. Pero Mazarete esta relativamente próximo al desvío de Alcolea del Pinar y el recuerdo de la autovía aun está fresco en quien conduce por esta carretera. Alguna planta de áridos junto a la calzada trae incluso la sensación de actividad económica en el entorno. Por un momento el vacío parece quedar atrás.
316.2.- Mazarete (Guadalajara).
He partido muy temprano de Madrid, muy antes del alba. Y visto amanecer a la salida de la ciudad. Me ha dado tiempo a parar para desayunar fuerte, algo que hago siempre que viajo, porque nunca se sabe cuando habrá posibilidad de comer, y he llegado hacia las diez de la mañana a Mazarete. Es aun invierno, principios de febrero, y un sol perezoso comienza a abrirse paso entre las callejuelas en penumbra del pueblo. No hace frío. Si hubo escarcha en los campos ya la devoró los primeros rayos del día. Es sábado y es probable que eso retenga a los pocos habitantes del lugar en sus camas. No veo ni un alma. Y si las hay se funden con las sombras de las aceras y las casas. No me he preparado el viaje, esa es la verdad. Solo vengo a hacer fotografías y a tomar algunas notas. Se donde comienza la carretera que se va a reformar, junto al final de la travesía de Mazarete. Los mapas me dicen también donde acaba el tramo de obras, en Cobeta. Las medidas que se van a adoptar siguen el actual trazado, que se va a modificar mínimamente en planta en algunas curvas y en alzado en alguna cuesta. Se trata de ampliar el ancho, armonizar su dibujo y mejorar el firme. Solo he de seguir la carretera actual y fotografiar lo que me llame la atención. Y lo primero que me lo llama es el edificio de techo bajo junto al río que da nombre al pueblo.
316.3.- Lavadero de Mazarete (Guadalajara).
Ni siquiera he comenzado el trabajo y tengo mi primer logro. Un lavadero. Tan raro en estas latitudes. No parece propio de un pueblo de La Mancha. Me asomo a comprobarlo y no parece haber duda. El encuadre es complicado, pero la imagen capta un fascinante juego de reflejos y luces propiciados por la luz irregular de la mañana, que parece concentrarse en un solo rayo que irrumpe en la pequeña estancia por la última de las vidrieras. El techo que parece plano se vuelve inclinado en la imagen que devuelve el depósito de agua. Del otro lado de la vidriera situada en primer término hay vegetación, pero en su reflejo en el lavadero los cristales dejan ver un trozo de cielo que no debería estar ahí.
316.4.- Mazarete (Guadalajara).
Es el arranque del tramo, justo al otro lado del puente que cruza el río Mazarete. A la derecha queda el lavadero. En frente la Iglesia, a la que apenas he prestado atención. He intentado fotografiarla sin lograr el encuadre adecuado por el juego de luces y sombres del día que aun se inicia. Hay dos abetos que me transmiten frío, una sensación de que aquí es posible la nieve en los días más oscuros del invierno. El cielo tiene un tinte ligeramente añil que presagia la llegada de la primavera. Las ramas de los chopos lanzan al aire sus ramillos del año. Comienzo el recorrido de la Carretera GU-944 sin tener idea clara de lo que voy a encontrarme.
miércoles, 20 de junio de 2012
290.- Puerta de la Reina Mercedes (Parque del Retiro - Madrid)
290.1.- Avenida Menéndez Pelayo (Madrid).
Mis abuelos maternos tenían una casa en la Avenida Menéndez Pelayo. Era un piso enorme. Tanto que si te asomabas al pequeño patio de vecinos la ventana de enfrente era la de otra habitación de la casa. El piso daba completamente la vuelta en redondo al patio. El ascensor era de aquellos antiguos con puerta interior corredera y las escaleras y descansillos de madera que crujía al caminar sobre ella. La casa era de renta antigua. Creo recordar que pagaban un alquiler de 25 pesetas al mes. Algo absurdo, pero así eran aquellos tiempos. Parecía un museo porque estaba llena de cuadros, porcelanas, relojes, muebles de época y antigüedades. Una de las fachadas daba a la avenida y al Parque del Retiro. La terraza era casi un mero mirador enrejado, delo tamaño justo para asomarse, pero las vistas merecían la pena. En realidad pocas tan hermosas como aquella. Madrid tiene déficit de vistas. Las que dan al parque sean quizás la mejoras, las únicas durante mucho tiempo. El portal de mis abuelos era uno de los de la acera de la derecha. El edificio alto del fondo de la avenida es la Torre de Valencia, el mismo que destroza la perspectiva de la Puerta de Alcalá desde la Cibeles, que es lo que lo hizo célebre, para mal. Rascacielos de cuando el cemento era el material pro excelencia, antes de la llegada del aluminio y el vidrio. La altura de los pinos de la acera izquierda delatan la presencia del Parque del Retiro. Árboles quizás centenarios, de elevado porte y copas casi perfectas, bien cuidados, mimados por los equipos de jardinería. Más problemático es atender a las necesidades de los ejemplares del arbolado urbano de aceras y plazas. Madrid es la capital de Europa con mayor número de árboles de Europa. Plantarlos es una obsesión que heredan los alcaldes, lo cual agradezco. No lo es tanto su correcto cuidado.
290.2.- Puerta de la Reina Mercedes (Parque del Retiro - Madrid).
La verja del Parque del Retiro comenzó a construirse en 1865, en tiempos de Alfonso XII. A medida que se construía se creaban también diversas puertas a lo largo de su perímetro. La puerta de la Reina Mercedes se sitúa enfrente de la Calle Ibiza y permite el acceso desde la Avenida Menéndez Pelayo al Paseo de Panamá de la red de camino del parque. Se trata de una puerta modesta. No hay desnivel entre el recinto interior y la calle, como ocurre en otras puertas, donde son necesarios tramos de escaleras. La Reina Mercedes fue la mujer del rey Alfonso XII. Se caso con apenas 17 años tras un flechazo y murió poco después, tras apenas 5 meses de matrimonio. Historia romántica, en el doble sentido del término, que inspiró la película "¿Dónde vas Alfonso XII?", protagonizada por Paquita Rico y Vicente Parra. El título hace referencia a la copla que cantaban las niñas al jugar a la comba:
«¿Dónde vas, Alfonso XII,
dónde vas triste de ti?
Voy en busca de Mercedes
que ayer tarde no la vi»
Al no haber sido madre de rey y no tener derecho por tanto a ser enterrada en el Panteón de Reyes del Monasterio del Escorial, el monarca, con el fin de darle una sepultura digna de una reina, decidió emprender la construcción de una Catedral en Madrid, junto al Palacio Real, en cuya iglesia descansan sus restos desde el año 2000. Curiosamente la calle en la que vivo también está dedicada a esta reina efímera. Momento: 5 de febrero de 2008.
290.3.- Paseo de Panamá (Parque del Retiro - Madrid).
Sobre las antipatías entre madrileños y barceloneses, y me refiero solo a los habitantes de Barcelona, porque la mayoría de las veces que alguien dice "aquí en Cataluña" se trata de un tipo de Barcelona hablando estrictamente sobre asuntos de su ciudad, tengo una historia curiosa. Uno de mis mejores amigos se casó con una catalana de la Ciudad Condal. Noviazgo complicado, pero apasionado, que se desarrollo en fines de semana, con viaje alternos de uno u otro a la otra ciudad. Ella se vino a vivir a Madrid tras la boda, a la que yo no asistí por estar en la Mili. Lo cierto es que pude haber pedido permiso, y es posible que lo hubiera obtenido. Pero no quise. No quería ir a la boda, como no quiero ir a ninguna. A ningún acto social en realidad. Sufro de una aversión casi insoportable a las reuniones multitudinarias. Más si son de gente que conozco. Sería largo de explicar. Más aun convencer a la gente de que es verdad lo que cuento. Siempre digo bromeando que no concibo peor pesadilla que mi propia boda, siendo el centro de atención de un montón de personas. Y siempre que lo digo me contestan que nadie se iba a fijar en mí, porque en las bodas todos los ojos se dirigen a la novia. Y yo me río de la broma, disimulo como puedo el ridículo que siento al haberlo confesado. Lo que quiero decir es que hice esfuerzos por ir a la boda porque trato de evitarlas todas. No había nada personal en ello. No desaprovaba a la novia, aunque es cierto que nunca nos caímos bien. Un día que fuimos a cenar a su casa, y que hubo que probar el consabido "pan amb tumaca", le oí decir a aquella chica que andaluces y extremeños eran unos vagos que vivían a costa de los catalanes. Una versión censurada para la ocasión, para no insultar a las otras 4 personas presentes, incluyendo a su marido, de aquello de que solo los catalanes tienen valía y el esto de los españoles no servimos para nada. Le hice saber, porque la chica tuvo mala pata, que mi padre había nacido en Badajoz y que estaba seguro que era más trabajador que el suyo, sin conocerlo. La cosa acabó mal, aunque con mucho derroche de diplomacia. Me convertí en persona non grata por cerril, y a partir de ahí se me recriminó mi actitud siempre que venía a colación. Debo decir que aquello no surgió de la nada. Aquella chica tenía como tema de conversación recurrente lo horrible que era Madrid. Era constante su empeño en convencernos de lo infelices que éramos viviendo aquí. La gente de fuera cree que los madrileños no queremos a nuestra ciudad. Craso error. No la cambio por ninguna de España y las conozco casi todas. Aquella aversión a lo madrileño se disimulaba indicando que el desagrado era por todas las ciudades grandes en general, pero elogios de Barcelona le oí unos cuantos. Un día, antes de la boda, a los pocos días de conocerla, paseábamos junto al Retiro por la Avenida Menéndez Pelayo. Nos paramos ante una de sus puertas, puede que la de la Reina Mercedes. Entonces hice un sincero acercamiento a ella y me ofrecí a enseñarle el parque. No era/es mala chica, solo alguien con fobias. Pero el terror en aquellos ojos ante la idea de que tal vez conociese algo de Madrid que le pudiera gustar fué casi cómico. Es una actitud más habitual de lo que parece. Se aplica a lugares, colectivos y personas concretas. Muchas personas son reacias a conocer lo que sus prejuicios señalan como negativo para no encontrarles virtudes y tener que desdecirse. En mi descargo diré que soy persona con muchos prejuicios, pero dispuesta a cambiarlos. Nunca fuerzo esas situaciones. Conozco Barcelona y me gusta. Estuve a mis anchas las veces que la visité, que no han sido pocas. Pero ella no quería traspasar la puerta del parque y no sabía que argumentar para evitarlo. Ante mi insistencia, que fue mucha, la cosa adquirió tintes melodramáticos. Miraba a su futuro marido, su novio entonces, pidiendo socorro. Al final se concluyó que amenazaba la tarde con levantarse fresco y íbamos todos desprovistos de chaquetas. La idea se le ocurrió a él, claro, porque ella se quedó bloqueada. Desde entonces en mi memoria la situación se dibuja con la imagen de esta chica agarrada a la verja del parque, histérica por el miedo al Parque del Retiro, y a mi mismo tirando de ella por la cintura para arrancarle las manos de los barrotes y hacerla entrar, como una escena de dibujos animados. Esta actitud, en mi opinión, es muy común en barceloneses, a los que muchas veces he oido despotricar de Madrid sin conocerla. Al final el matrimonio acabó viviendo en Castellón, lugar neutral. Y las pocas veces que mi amigo nos visitaba, casi sin querer, me informaba tras el saludo, lo incómodo que se sentía. ¡Ay, Dios mío, le había lavado el cerebro! Para terminar diré que el tercero del grupo, porque eramos un trío de amigos que nos conocíamos desde hacía muchos años, si que era anti-catalán. De raigambre, con solera. De él aprendí el mote de "catalinos", que prefiero no explicar. Sin embargo, el catalanofobo oficial era yo porque solo yo me enfrentaba a las fobias de la mujer de mi amigo. En fin, da igual.
sábado, 19 de mayo de 2012
282.- Río Deba a su paso por Eskoriatza (Álava)
282.1.- Río Deba a su paso por Eskoriatza (Álava).
El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como un sueño,
pasa el agua, pasa el alma.
(Juan Ramón Jiménez)
El pequeño puente de piedra sobre el Río Deva no parece que conduzca a ninguna parte. Tal vez sea cuestión de la perspectiva, pero el coche que empieza a cruzarlo se diría que no tendrá camino por el que discurrir en la otra orilla, siquiera espacio para estacionar. Imagino que todo es una ilusión óptica. La calle tiene que seguir por alguna parte en la margen izquierda. La opción más probable es que progrese perpendicular a la corriente, escondiéndose tras el edificio en primer término. Si hubiera de prevalecer la lógica esa sería la respuesta. También puede tratarse de un puente peatonal, en cuyo caso se simplificarían los enigmas. O te dejas guiar por la lógica, aunque contradiga los sentidos, o reformulas las condiciones de partida para sortear supuestos incómodos. Renunciar es una solución poco popular. Te dicen hasta la saciedad, incluso en las frases escritas en las hojas de los almanaques, que hay que luchar por lo que se anhela con fuerza, por los deseos que llenan el espíritu, hasta el último aliento, hasta hacerlo posible, tercos como las mulas. Pero a veces el deseo contraviene la lógica y plantea situaciones paradójicas, como en el dibujo de Escher, en el que el progreso de las figuras humanas las obliga a caminar en círculos y a que el agua fluya hacia arriba de la pendiente. No todos los deseos están permitidos. No hay un camino oculto a los ojos en el futuro por el que podamos transitar juntos. Puedo soñarte durante las noches y dejar que mi alma fluya bajo el puente desde el ocaso al alba, y luego atenerme a la lógica en las horas de vigilia. O puedo caminar sobre el tablero arqueado del puente y ver pasar por debajo el agua del deshielo.
domingo, 13 de mayo de 2012
278.- Plaza de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid)
278.1.- Glorieta de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid).
Lo he descubierto en estas últimas entradas. Me encanta como lucen los semáforos en las fotografías, con sus colores aleatorios. Introducen el azar en la imagen. ¿Y por qué hago un hallazgo tan elemental tras dos años de trabajar en este blog? La respuesta es evidente, hay muy pocas fotos de ámbitos urbanos. Podrá parecer un logro minúsculo este descubrimiento mañanero, pero me invita a seguir buscando motivos dentro de mi propia ciudad. No es que la desdeñara hasta ahora, pero si es cierto que buscaba mostrar paisajes sorprendentes o con carácter y se da por sentado que en el ámbito urbano escasean o son directamente imposibles. Pero ahora que soy como una ballena varada en la playa, que ni vehículo tengo para circular por Madrid, me veo necesitado de explorar mi entorno inmediato si no quiero estancarme en este proyecto. Sí, tengo muchas fotografías de viajes aun inéditos en el blog. Tal vez para seguir durante años. Pero necesito que el presente se involucre para no tener la sensación de que negocio mis obsesiones con un pasado casi fosilizado. A veces es pertinente desenterrar lo que fui para mostrar lo que soy. Hablar de mi usando imágenes en las que no estoy incluido, esa podría ser una forma de explicar este blog. Pero a veces necesito partir desde los últimos días para no sentir que camino hacia atrás. Esos puntos rojos me dan otra vía para recorrer el proyecto. La sombra de los plátanos sobre la fuente de la acera alude tanto al sofoco que sentí ascendiendo por la cuesta de Concha Espina camino del Parque de Berlín hace apenas una semana como a mis correrías de niño cuando perseguir una pelota en cualquier campo de fútbol improvisado era prácticamente mi única misión en la vida. Aprender a beber a morro de un grifo es uno de esos ritos iniciáticos que te ayudan a incorporarte a la comunidad de los hombres adultos. Eso creíamos entonces. Beber sin tocar con los labios el metal, capturando el chorro de agua en el aire, robándole al viento su frescor. Placeres gratuitos. Los únicos que realmente dan una satisfacción plena.
278.2.- Glorieta de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid).
Esta fuente siempre tuvo surtidores de agua y abundantes flores en el parterre. El encuadre muestra una de las rutas de escape de Madrid a través de la M-30. Cuando era niño cruzábamos está vía para demostrarnos el valor los unos a los otros. Había que cruzarla para llegar al polideportivo donde teníamos las clases de gimnasia. En los años en que hubimos de hacerlo la M-30 paso de ser una autovía sin apenas tráfico a convertirse en peligrosa para los peatones. Entonces lo que quedaba fuera del círculo interior, incompleto por otro lado porque algunos tramos estaban sin construir, no era Madrid. El barrio de Chamartín que recorro en estas últimas entradas, adquirió su aspecto actual en los 60s y 70s. Pero quien querría huir de estos cielos tan azules y llenos de nubes. Ambas cualidades se deben a la proximidad de la Sierra de Guadarrama. Suelo situar los horizontes en las fotos muy alto, pero en Madrid quizá sea un pecado imperdonable.
278.3.- Glorieta de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid).
Al otro lado de la plaza queda la entrada al Parque de Berlín. La idea era volver a casa andando, aprovechando que la mayor parte del trayecto iba a ser cuesta abajo. Pero no tenía ni fuerzas ni motivación. cada día me van quedando más atrás. La salida en sí tenía como objetivo empezar a recuperarlas, pero estoy desentrenado. Cogí un autobús de la línea 43 y dejé la mente prácticamente en stand by, en suspenso. Ahora planeo nuevas salidas por la zona para descubrir rincones de Madrid que queden cerca y puedan albergar algún interés. Tengo una idea al respecto. Otro parque tan desconocido como el de Berlín con un paisaje urbano en su entorno últimamente en plena transformación y bastante sorprendente. Madrid crece hacia el norte actualmente. Es la zona donde se están creando los nuevos barrios, que costará décadas que adquieran una personalidad propia.
278.3.- Calle Ramón y Cajal a la altura de la Glorieta de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid).
Un cielo que parece una acuarela, una calle con las aceras colmadas de árboles y Torre Europa asomando en la rasante de la carretera. Mi ruta de vuelta a casa. Hubo un tiempo en que solo se plantaban plátanos en Madrid, a cientos. El mismo grafitero que ha martirizado los carteles de la calle ha hecho estragos en el Parque de Berlín, que ocupa la calzada izquierda de la imagen. Ni siquiera son las 5 de la tarde. Mi mundo es cada vez más reducido. No soy capaz de defender una línea de abastecimiento si la distancia excede la de unas cuantas manzanas. Siento la necesidad de volver cuanto antes. Estoy cansado por la falta de costumbre, es cierto, pero es algo más. Es la fuerza interior la que escasea. Tiempo habrá de sanar si sobrevivo a este año tan aciago en todos los sentidos. Y sigo privado de tu voz.
sábado, 12 de mayo de 2012
277.- Parque de Berlín. Laguna con los tramos del Muro de Berlín (Madrid)
277.1.- Parque de Berlín. Laguna con los tramos del Muro de Berlín (Madrid).
En la parte más baja del parque, en la esquina noreste, está situada la otra laguna, mucho más grande, en la que se instaló en 1990, dentro de la lámina de agua, tres cachos del Muro de Berlín, con su graffiti original, que a punto estuvo de ser eliminado antes de su inauguración por un operario del parque que confundió las pintadas con "guarrería" a eliminar. A la inauguración asistieron los entonces alcaldes de Madrid y Berlin, Álvarez del Manzano y Willy Brandt, respectivamente. Los dos pequeños surtidores apenas si se notan en una laguna mucho más grande que la de los sauces, donde uno solo casi se convierte en un espectáculo de magia para un niño. La ubicación de los tramos de pared de hormigón es asimétrica dentro de una bañera que ya lo es en el dibujo de su perímetro. Tampoco se trata de un monumento. es algo que está a medio camino de la señal de advertencia y el objeto fetiche. Cuesta creer que aquella pared que dividió Europa física, ética y políticamente fuera construida con materiales tan pobres. Cuando era niño los mismos que ahora se les llena la boca con la palabra Democracia, que usan el término como si ellos lo hubieran inventado y patentado, defendían la existencia de lo que Churchill bautizó como "Telón de acero", adjudicando su autoría, la necesidad de su existencia a las democracias corruptas de la Europa Occidental. Habrá quien no se lo crea pero durante años creí que el muro de Berlín lo habían construido los americanos de tanto oir mentir a la gente del PCE.
277.2.- Parque de Berlín. Rodal de magnolios (Magnolia grandiflora) (Madrid).
En la ladera situada al este de la laguna grande los diseñadores del parque optaron por plantar magnolios. Todo el talud está ocupado por este árbol hasta formal un pequeño rodal o bosquecillo. Se trata de una especie relativamente frecuente en Madrid, pero nunca había visto tantos pies agrupados. Su magnífico porte y su floración tan llamativa, muy parecida por otra parte a la de los castaños de Indias, hace que suelan plantarse aislados. Su principal virtud es florecer en pleno verano en agosto, así que será digna de ver la cuesta de la imagen dentro de dos meses. Quizás sea mucho suponer el haber dado el dato de la especie. La Magnolia grandiflora, de flores enormes y blancas, suele ser la que se utiliza en Madrid. Es realmente notable la diferencia en la rectitud de los troncos y el volumen y la densidad de las copas que hay entre los árboles del parque y los de cualquiera de las aceras de las calles del entorno. Las podas abusivas y sin criterio alguno practicadas en los ejemplares de las vías urbanas, así como las continuas agresiones en forma de golpes e inserción de clavos, alambres y grapas, deterioran gravemente el arbolado urbano. Hasta el punto de que es difícil encontrar un pie que no este notoriamente inclinado, con parte de la copa seca o afectado de pudriciones. Por contra, todos los árboles del parque muestran un magnífico aspecto.
277.3.- Parque de Berlín. Acceso noreste (Madrid).
Aunque el parque no esta tapiado ni acotado y es permeable en todo su perímetro, puede considerarse como acceso principal la acera de la esquina de las calles Ramón y Cajal y Marcenado, en la Glorieta de Nuestra Señora de Guadalupe. Los platanos (Platanus sp.) inclinados cada uno hacia el otro, forman como un dosel vegetal en la entrada. Junto a la farola hay una de las escasas fuentes de agua que van quedando en Madrid. Nada tan necesario en verano, sobre todo para los niños, que no dejan de correr por mucho que sea el calor. El agua de la red general de abastecimiento para consumo humano es una de las bendiciones de la ciudad. Pocas aguas hay mejores en España que la que sale por los grifos de Madrid. Cuando se realizan listas de ciudades por su grado de calidad de vida suelen obviarse el dato del clima, lo cual favorece a las ciudades del norte de Europa, y el dato de la calidad del agua, lo cual me parece una trampa aun más grave. Beber agua embotellada en Madrid roza el esnobismo.
277.4.- Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (Madrid).
La Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe se encuentra en la esquina de las calles Puerto Rico y Ramón y Cajal, en la glorieta con el mismo nombre y en frente del acceso principal al Parque de Berlín. Se empezó a construir en 1961, según planos de los arquitectos Félix Candela y Enrique de la Mora, con la colaboración de José Ramón Aspiazu y del ingeniero José Antonio Torroja Cavanillas. Si la iglesia de los Sagrados Corazones, junto al Bernabeu, donde hice mi Primera comunión, tiene planta hexagonal, ésta, con un evidente parentesco en cuanto a su estilo por la época en que fue diseñada, tiene planta octogonal, con el octógono inscrito dentro de una circunferencia de 55 metros de diámetro. Es decir, sus dimensiones son apreciables, sin llegar a ser monumentales. En su alzado los vértices del octógono se sitúan a dos alturas, alternados, originando al unir los vértices con el centro de la circunferencia, a mucha mayor altura, una cubierta que es una estructura laminada compuesta por ocho paraboloides hiperbólicos, cuyo espesor no llega a superar los 4 cm. Los vecinos apodan a la iglesia como "El sombrero mejicano", aunque el edificio trata de evocar una tienda de campaña, concretamente la del patriarca Abraham. Es una forma de simbolizar el deseo de que bajo la carpa de la tienda, bajo el tejado de la iglesia, han de caber todos.
El paraboloide hiperbólico es una superficie reglada, muy útiles en arquitectura, la más utilizada por Gaudí. la gracia de las superficies regladas en arquitectura e ingeniería constructiva es que pueden generarse mediante rectas, es decir, uniendo vigas de una determinada manera. Una recta, mejor dicho, un segmento al moverse genera una superficie reglada. Si no hay giro la superficie será un cuadrado. Si al movimiento del segmento se le incorpora algún tipo de giro genera superficies muy conocidas: conos, cilindros y, en el caso que nos ocupa, paraboloide hiperbólico. Una estructura laminada es una pieza creada con componentes de madera. Si usamos listones podemos crear superficies regladas, que adoptarán formas aparentemente caprichosas, muy vistosas, aprovechando la ligereza y resistencia del material para que sea viable arquitectónicamente. Esta iglesia, que por el escaso interés que ahora despierta lo religioso y su cromática gris pasa muy desapercibida, es en realidad un bello ejemplo del uso de superficies regladas en edificios hacia mediados del siglo pasado. Ante ella pasaba todos los días siendo muy niño cuando iba al colegio en el autobús escolar al tener que recoger a un compañero que vivía en la Calle Puerto Rico.
miércoles, 9 de mayo de 2012
274.- Plaza de los Sagrados Corazones (Madrid)
274.1.- Plaza de los Sagrados Corazones (Madrid).
He vivido toda la vida, salvo los primeros meses de mi vida, cerca del Santiago Bernabeu. Cuando se construyó en 1950 se situaba en el límite de la ciudad, en la frontera imaginaria entre la zona urbana y la rural. Una fotografía en blanco y negro de entonces que vi una vez mostraba un rebaño de ovejas en la actual Plaza de Lima. Cuando yo era niño el estadio ya estaba incorporado al ámbito de Madrid, pero la prolongación de la Castellana discurría entre zonas de descampados. Uno de ellos era lo que actualmente es AZCA, inmenso socavón en perpetuo estado de obras. Más allá de la Plaza de Castilla comenzaba la ruta hacia la sierra. Ni siquiera existían el nudo supernorte y la M-30, solo algunos tramos aislados.
Pero mi relación con el Santiago Bernabeu es incluso más estrecha. Hice mi primera comunión en la Iglesia que hay junto a él, en la Parroquia de los Sagrados Corazones, construida en 1965 por el arquitecto Rodolfo García Pablos. Eran los tiempos en que hacían furor las construcciones diseñadas con superficies regladas, en que lo abstracto se integraba en pintura y escultura, también en edificios religiosos. La iglesia tiene planta hexagonal. Vista desde el cielo, en la foto satélite, parece uno de esas cajitas para poner los quesitos que se van logrando en el juego del Trivial Pursuit, aunque sin colorines, ya que es gris plata. Otros dos hexágonos más pequeños se sitúan junto a la nave principal. La Plaza a la que da la fachada principal, en realidad una glorieta donde se cruzan y convergen 3 calles, recibe el nombre de la Iglesia. No hay fuente central, solo dos isletas, con vegetación sin lustre por la contaminación causada por el denso tráfico que se deposita sobre las hojas de las plantas.
274.2.- Grada Este del Santiago Bernabeu (Madrid).
Santiago Bernabeu concibió el estadio que luego llevaría su nombre para el máximo aforo posible, con gente viendo el fútbol de pie y muy pocas localidades de asiento. Una de las mentiras tópicas acerca del Real Madrid, como todas fácil de desmontar pero con enorme éxito, ha sido la de afirmar que era el equipo de los ricos, de los pudientes. Ojalá una inmensa mayoría de la población lo fuera, esa sería la única forma en que la afirmación podría ser verdad. No puede serlo porque el real Madrid es el club de fútbol, incluso club deportivo en general, que mayor número de simpatizantes tiene en el mundo. Pero es que, además, Santiago Bernabeu logró crear una masa social atrayéndola al estadio con localidades baratas. A los fondos cuando aun eran para ver el fútbol de pie fui algunas veces con mi amigo Guillermo, un barcelonés que vino a vivir a Madrid cuando ambos cursábamos segundo de EGB. Cuando mi padre me llevaba al fútbol era a las tribunas preferentes, al lugar de los privilegiados, pero aquellos asientos de cementos eran tremendamente incómodos, imposibles de sobrevivir los 110 minutos de un encuentro sin una almohadilla, pensadas para ser solo un poco menos duras que el hormigón.
En la que dentro de poco será la antepenúltima remodelación del estadio, el estudio de arquitectos Lamela insertó una grada de asientos que sobrevuela la esquina del Bernabeu. Esta grada rompe la simetría circular del estadio. Únicamente esta grada difiere del resto del perímetro. Se construyó cuando la conversión de las localidades de a pie en localidades de asiento, a la que obligó la Ley en su momento para aumentar la seguridad en los eventos deportivos, mermó tanto el aforo del Santiago Bernabeu que apenas si podía satisfacer siquiera la demanda de localidades de los socios. La grada de Lamela se asoma a la Plaza de los Sagrados Corazones y sitúa en la fachada que da a la calle Padre Damián, junto a la iglesia, cuyo elemento más característico es la cruz elevada, con una escalera para acceder a ella que se asemeja a las torres de los parques de bomberos. No es un rincón hermoso, aunque si vibrante, emocionante. Porque los días de fútbol son más hermosos, más intensos que el resto. El Fútbol es un sentimiento que no se apaga nunca, terco, reiterativo. A una Liga ganada se sucede otra por ganar, por disputar con las mismas ansias que la anterior. A cada partido grande le sucede a los pocos días otro de igual o mayor trascendencia. El fútbol es un fuego que no se apaga nunca, que arde perpetuamente, como las piras funerarias en homenaje a los héroes anónimos. A una generación de futbolistas le sucede otra, y solo los más viejos recuerdan a los que llevaron la camiseta del equipo décadas atrás. El presente es cada vez más chouvinista y más reacio a mirar al pasado. Pero la historia del fútbol, del Real Madrid, está compuesta por infinitos momentos, muchos de ellos olvidados por la mayoría, pero que pesan de la misma forma que los más actuales sobre lo que fuimos y lo que somos como sentimiento colectivo.
274.3.- Cuesta de Concha Espina desde el cruce con la Calle Serrano (Madrid).
Los días de partido grande la cuesta de Concha Espina, el tramo de esta calle que discurre entre la Calle Serrano y la Castellana se corta al tráfico. La pequeña cuesta que va desde Serrano a la Plaza de los Sagrados corazones se utiliza como parking de autocares de aficionados venidos de fuera de la ciudad. Los autobuses se estacionan en dos hileras en el centro de la calzada y, a veces, en las bandas de los extremos más cercanas a las aceras se permite que circulen los coches, aunque no es aconsejable usar esta ruta porque todo el entorno del estadio se peatonaliza. No son pocas las veces que he llegado a Madrid, he tomado la M-30 y al salir a la calle Ramón y Cajal, la continuación de Cocha Espina, he caído en la cuenta que era día de fútbol y tenía cortado el acceso a mi casa.
El barrio que queda al sur de Concha Espina, a la izquierda en la imagen, es El Viso, zona de chalet de gente con gran poder adquisitivo. En el área delimitada por Serrano, Concha espina y Paseo de la Habana proliferan las casas 5 estrellas en las que al pasear de noche se oyen los ladridos de los doberman y abundan las cámaras de vigilancia en los muros. En uno de los chalets de esta zona tuve mi primer colegio. Mater Gratie, colegio monolingue, siendo el idioma de uso el Inglés. Allí me codee siendo tierno infante, con los hijos de lo más granado de la sociedad madrileña. Hijos e ministros de Franco. Toda una generación de la familia Luca de Tena. No recuerdo donde estaba el centro docente, pero si que ocupada una amplia manzana en una calle con nombre de Río Gallego. Miño o Sil seguramente. Llevo décadas posponiendo una excursión para atisbar en mis raíces. En un lugar indeterminado de esta zona situé la acción de mi primer relato. Es un barrio fascinante, uno de esos que solo recorren quienes viven en ellos. Sin comercios, lugares de trabajo o edificios públicos, quizá alguna embajada, solo los inquilinos de sus fastuosas viviendas recorren sus calles y transitan por sus calzadas. Son barrios cerrados que viven dentro de la ciudad. Curiosamente mi otro colegio, en el que cursé el resto de mi vida de estudiante antes de la universidad, también se situaba en otro barrio de este tipo, el de la Fuente del Berro. Hay acacias viejas y olmos decrépitos en los alcorques de las aceras, por eso las copas de los árboles casi se transparentan y permiten ver la silueta del estadio al fondo de la pendiente, a la derecha.
274.4.- Calle Serrano en el cruce con Concha Espina (Madrid).
La calle Serrano se inicia en Príncipe de Vergara, muy cerca de donde está tomada la imagen, como una bifurcación de esta calle, separándose de ella en ángulo de 45 grados hasta alcanzar la distancia de 3 o 4 manzanas, luego con menor divergencia, discurriendo posteriormente, a partir de la Plaza de la República de Argentina, completamente en paralelo. Esta plaza, a la que conduce el tramo de la calle Serrano de la imagen, es conocida por su fuente con figuras de delfines en el centro. Es el lugar donde el Estudiantes, el equipo de baloncesto, celebra sus triunfos. Precisamente hace un par de días bajó a segunda división. No seré yo quien lloré por ellos. Este tramo, ligeramente en pendiente y con semáforos bastante dóciles, tiene una conducción vertiginosa, llegándose a plaza en cuarta e incluso en quinta a poco que uno se descuide.
Siempre me ha llamado la atención la gran cantidad de guarderías y colegios para niños pequeños que existen en esta zona, entre los que mi primer colegio fue uno más. Y es un dato curioso porque se, y no diré por qué, que son relativamente frecuentes los prostíbulos en la zona. La intimidad que dan los hotelitos y la tranquilidad de la zona la hacen propicia para esta actividad me imagino. Así, doy fe de haber visto, y no diré donde, un chalet de prostitutas junto a un colegio de jardín de infancia y primeros cursos. Sin que nadie lo notara, porque este negocio solo se publicita en las carreteras. Me divierte la idea de que algún padre de los escolares pueda ser cliente ocasional también de alguna de las chicas. Cosas más raras se han visto. Me contaron una vez sobre aquella mujer que trabaja en uno de estos sitios. En la versión que me relataron era la mujer de la limpieza, aunque el que fuera prostituta no varía en nada la moraleja. El caso es que un día al atender el timbre de la puerta vio a través de la mirilla a su propio padre, y nunca más volvió a confiar en la palabra de un hombre.
sábado, 17 de marzo de 2012
255.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca)
255.1.- Carrascales y encinares al sur de Angués (Huesca).
Aunque probablemente captada en el vecino término municipal de Blecua y Torres, la imagen muestra las llanuras ligeramente onduladas situadas al suroeste de Angués, una pequeña localidad situada en la ruta de la N-240. Enfrente, por la zona de vaguada que se adivina ante nosotros, discurre el Barranco de la Fuente Umper, otro cauce seco en espera de las lluvias de otoño. La especie dominante en las formaciones de vegetación es la encina (Quercus rotundifolia), acompañada de la carrasca (Quescus coccifera), de coloración más clara y mucha menos envergadura. Todas la masa situada en primer término es carrascal, quedando las encinas más abajo en la hondonada. El matorral está compuesto por las especies habituales en cualquier zona de España, tomillos (Thymus sp.) sobre todo. Es un paisaje en el que el verde de las encinas dibuja garabatos sobre ocre claro de los campos de pan y las tierras sin labrar, que no cansa por que varía según la dirección de la mirada, aunque mantenga un patrón.
255.2.- Localidad de Angués (Huesca).
Más allá del carrascal, flotando sobre una colina, aparece ante mí la localidad de Angués. Apenas soy capaz en este viaje de encontrar los objetivos que tengo marcados. Es difícil interpretar los mapas. Los hitos que busco están alejados de las carreteras y los caminos transitables y acceder a ellos me lleva demasiado tiempo. Son varios los yacimientos arqueológicos y cruces de arroyos que he debido descartar sobre la marcha. Pero esta imagen compensa con creces las pequeñas derrotas. Incluso la dirección y el ángulo de incidencia de la luz me son favorables y la imagen capta los tonos suaves de la mañana. En la distancia solo puedo interpretar la existencia de un silo de grano a la derecha, cerca de donde la vegetación esconde en parte el pueblo, y la Iglesia Parroquial de la Purificación de Nuestra Señora en mitad del grupo de edificios y construcciones urbanas. Destaca la alta torre levantada sobre otra de época románica, en torno al siglo XII, y rematada en el siglo XIV. Quizá debería haberme acercado. Esas dudas llegan ahora, mientras escribo, no entonces, cuando solo me interesaba fotografiar la masa vegetal. Otra historia que se queda sin narrar. Ni siquiera el encuadre es el adecuado. Angués se me escurre hacia la derecha de la fotografía, como si se estuviera deslizando inadvertidamente por la suave pendiente de los campos. Han pasado siete años. Tiempo suficiente para que de ocupar el eje de la imagen haya pasado a situarse casi en una esquina.
viernes, 16 de marzo de 2012
254.- Velillas (Huesca)
254.1.- Velillas (Huesca).
El reloj de la iglesia está en hora. Marca las 12 y cuarto. Lo puedo claramente haciendo zoom con la cámara. Sin embargo, el tiempo parece haberse detenido hace mucho en Velillas. No noto actividad en sus calles. Tampoco accedo hasta su casco urbano para sacar a la gente de sus madrigueras. Seguramente la mayoría de las casas están vacías. La regresión de la localidad le ha hecho perder su estatus de municipio independiente hace tiempo, por lo que ha sido adscrita a Término de Angués. Las dimensiones de la iglesia parroquial, dedicada a San Martín y de estilo renacentista, indican un pasado más esplendoroso. Justo detrás, a las espaldas de la iglesia, se sitúa el Cerro de Santa Bárbara, con la parte superior explanada, donde que dan vestigios de un antiguo castillo, en realidad solo las ruinas de una torre de vigilancia, oculta a los ojos desde esta perspectiva, así como buena parte de los muros de cierre de una ermita, con el mismo nombre que el cerro, y que si puede verse en la imagen.
254.2.- Carretera N-240 desde el paso superior de acceso a Velillas (Huesca).
Sin un solo coche circulando por la calzada. El paisaje está completamente detenido, congelado en un fotograma. Ni siquiera hay gente de paso por estos parajes. Parece un enlace demasiado grande para el escaso servicio que se le supone. Y la futura existencia de la A-22 lo hará aun más innecesario. Hacia mi derecha el paso superior conduce a Velillas, que ya hemos visto que vive adormecida en su pasado. A la izquierda no hay caminos asfaltados, por lo que las dimensiones del enlace se hacen aun menos comprensibles. En todo el trayecto desde Huesca no he visto un solo establecimiento de hostelería. Lo que muestra la imagen son los parajes de los que provengo. La zona desprovista de vegetación en los cerros situados a la izquierda de la carretera, al fondo de la imagen, marca la ubicación de la colina desde la que tomé la primera fotografía de Velillas.
254.3.- Río Rija a la altura de Velillas (Huesca).
Cuando localizo el punto de cruce de la A-22 con el Río Rija solo encuentro un surco fluvial muy desdibujado por la hierba y sin señales de haber portado agua en muchos meses, probablemente en varios años. Me cuesta encontrar un encuadre que evidencia la existencia de un río dentro de los márgenes de la imagen. En la penumbra amarillenta de los chopos hago muchas fotografías. La mayor parte narran historias confusas. Quizá sea esta la que en mayor medida incite a creer en el río, en su existencia esquiva. Estamos en 2005, hacia el final de una sequía que ya dura varios años.
sábado, 31 de diciembre de 2011
250.- Avenida Diagonal número 211 (Barcelona)
250.1.- Avenida Diagonal número 211 (Barcelona).
La Torre AGBAR ocupa el número 211 de la Avenida Diagonal, muy cerca de la Plaza de Les Glories, un horrendo nudo urbano de carreteras, algo así como un Scalextric de los que aun quedan vestigios en Madrid, pero mucho gran grande, feo e inexplicable. Todo lo que queda a espaldas de la torre es un barrio industrial con aspecto de estar agonizando. La Avenida Diagonal es un oasis de belleza en una zona carente de estética. Algunos edificios oficiales empiezan a colonizar las primeras manzanas, pero parece que será una conquista que llevará su tiempo. Un barrio tranquilo, en declive es también una ventaja para quien toma fotos, porque se verá menos mediatizado por la injerencia de personas y, sobre todo, de vehículos. Las palmeras dan un toque muy exótico al lugar para alguien que procede del interior. Los plátanos del bulevar, que algo tapan el espanto de la Las Glories, me recuerdan las semejanzas de Barcelona con Madrid. Este árbol fue durante años la especie estrella en la ornamentación urbana de calles. Estamos en el último día de diciembre y aun conservan su hoja. Bravo por ellos. La humedad de la lluvia parece barniz sobre las aceras y el mobiliario urbano. He acabado casi mi trabajo. Perdida la referencia del mar, de la Ronda de Dalt y de la línea de alta velocidad me resigno a tomar un taxi para acercarme al lugar del otro proyecto. Voy bien de tiempo. Pero solo me espera el tren de vuelta a Madrid. Nadie me echa de menos. Momento: 1 de diciembre de 2010.
250.2.- Avenida Diagonal 211 (Barcelona).
Un año después no hay diferencias sustanciales entre un 31 de diciembre y el otro. La misma sensación de depender de un pequeño milagro para escapar de la angustia. Que ella me hable. Curiosamente dos mujeres distintas, pero la expectativa es la misma. Ayer y hoy he tenido sueño agitado. Soñé con ella, con al ella de ahora. No recuerdo los sueños, pero no eran positivos. El tiempo de las esperanzas caducó en el calendario. 250 entradas quizás sean suficientes. Empecé en Barcelona y acabo en la misma ciudad. Estoy cansado de todo hasta el hastío. Sobre todo de mi mismo. El blog se va tiñiendo de tristeza poco a poco y no era ese un objetivo. Del otro blog pudiera ser que si, porque escribir es una forma de terapia, y por lógica ésta no se necesita cuando estás bien. Si quizás expresar algo que necesitas compartir, a veces alegre. Me enredé esta vez en una torpe esperanza. No se donde tenía la cabeza. Creo que es el momento del silencio. Sí, puede que sean palabras producto de la resaca de tristeza. No recuerdo un fin de año más estúpido que el de ayer. O peor, quizá recuerdo muchos que podrían hacerle la competencia. Todo tiene un principio y un final. Hagamos que el blog perdure en la memoria. O, mejor, olvidémonos de él y de esta sensación de derrota. Cierro por derribo. me hubiera gustado seguir pero no hago más que repetirme. Hace tiempo que escribo en círculos, que camino sin rumbo y regreso una y otra vez al punto de partida. Cientos de lugares expuestos y comentados porque quizá yo aun no he encontrado el mío, una parcela de realidad que reclamar como propia. Y ya han sonado los tres avisos. Escribir para alguien y que no te lea, saber que hace tiempo que dejaste de incitar su curiosidad, si es que una vez la hubo. Dudar de todo menos de su mirada que reposa en otros ojos que no son los tuyos. Tristeza, mucha tristeza para acabar esto, y ni siquiera sentir pudor por el bochornoso espectáculo.
Joaquín Sabina - Cerrado por derribo
Bio de Twitter: Creo que mi biografía la empezó a escribir ella. Pero la dejó inconclusa. Todo lo que vino después han sido solo (torpes) intentos de escribir imitando su letra.
249.- Torre AGBAR (Barcelona)
249.1.- Torre AGBAR (Barcelona).
Tal día como hoy, hace exactamente un año, me encontraba lejos de casa trabajando, un lujo entonces como ahora. ¿Dónde? Doy una pista con la imagen. Llovió toda la mañana. Y aunque fueron dos los proyectos que me llevaron allí, aun tuve que hacer tiempo en un locutorio hasta la salida del AVE. Llegué a Atocha al filo del inicio del año. La última carrera del día de un taxista rumano me permitió llegar a tiempo a casa para ver iniciarse este fantástico año que hoy acaba. Como en muchos otros mientras agonizan te dices que ojalá jamás hubiera sucedido, hasta que recuerdas dos o tres detalles de esos que marcan la diferencia. Detalles algunos que dieron lugar a historias que acabaron, pero que por unos días lo llenaron todo y cargaron la memoria para siempre. Detalles, otros, con mayor vocación de permanencia. Pocos viajes por el mundo, apenas un paseo por la juventud del Guadiana y aquel que me llevó al prado que crepitaba al atardecer sin una sola queja del viento, y demasiados por mi cabeza. Un año entero. Dos adioses, cuatro derrotas, dos victorias prolongadas, la curva del tiempo demorándose en su mirada de ojos serios, oscuros, certeros. Dardo, caricia, mínimo latido. Un detalle poderoso. Mirada que ya llevaba su adiós implícito cuando descubrí por primera vez que en su calma confluía la trayectoria de mi deseo. Feliz año. Adiós 2011, gracias por todo, por lo que ahora quema y por lo que alivia. Hola 2012. Ya nos iremos conociendo.
249.2.- Torre AGBAR (Barcelona).
Si, este año estuve en un monte que crepitaba a mi paso, como si estuviera recubierto de celofán como sonase al desarrugarse. Fue en la Carballeda y ya dejé acta de aquello en el blog. Pero hace exactamente un año mis pensamientos estaban colmados por alguien que ahora no pesa nada en ellos. Es para reflexionarlo con calma. Es como si el corazón estuviera fabricado con metal con memoria, que siempre recupera su forma original por más que el maltrato lo deforme. Entré en el locutorio para buscar su rastro en internet. es curioso, lo he recordado al tratar de hacer memoria de aquel día. ¿Será que tengo un alma caprichosa? Tal vez. Pero lo que no ofrece discusión es que mi alma yerra, o lo hace continuamente, como si no aprendiese de los errores. Valora de forma precipitada a las personas, para bien o para mal, como si fiase el último juicio, el definitivo, al conocimiento que de alguien se obtiene con el correr del tiempo. Pero es que es son quienes más queremos conocer los que más trabajo nos cuesta descifrar, porque al pudor se suma el miedo, y causa menos vértigo suponer que averiguar, que obliga al acercamiento, a entrar en su radio de acción, a adentrarnos en el territorio donde nos volvemos vulnerables. Y el caso es que yo tenía razón, aunque gente con la que entonces todavía me trataba se rió de mí. Aquella chica era una bomba de relojería. Y un día estalló al ser manipulada por las manos que decían protegerla y tutelarla. Tener razón no siempre es un consuelo, baste esta enécdota como ejemplo. A ella le diría aquí que me tiene para lo que quiera a pesar de lo sucedido.
249.3.- Torre AGBAR (Barcelona).
Estuve un buen rato sacando fotos al edificio AGBAR. Gracias a Dios paro de llover en ese momento, porque los ángulos eran ascendentes en el tiro de la cámara y que caigan gotas de lluvia en la lente del objetivo es de las cosas más molesto que pueden suceder mientras haces un reportaje fotográficos. No, no soy un profesional, gracias, y no se manejarme en estos asuntos. Bueno, en cierto modo sí, las fotos las hago para completar mi trabajo, pero una cámara en mis manos es como una fotocopiadora en las de un Neerdenthal, no es solo que no la sepa manejar, es que casi no entiendo ni su utilidad.
La Torre AGBAR se terminó de construir en septiembre de 2005. Tiene 145 m de altura y fue diseñada por Jan Nouvel, el mismo arquitecto que remodeló el Museo Reina Sofía y que acaba de colocar una pasarela peatonal sobre el cauce del Río Manzanares. Está construida en hormigón armado la estructura y con chapa de acero lacado la cubierta, de distintos colores. He de decir que me gusta mucho, la sensación de que se trata de un elemento metálico que está en pleno proceso de oxidación, o como una superficie jabonosa, una pompa de aire por ejemplo, en la que se reflejan las cosas de alrededor de forma curva y con irisaciones. Otra cosa es si veo el espíritu de Gaudí en alguna parte, como germen de la idea o su plasmación. Ni falta que hace. Me gusta y punto. No se valorar lo que veo.
viernes, 23 de diciembre de 2011
242.- La Rabera (Salas - Asturias)
242.1.- La Rabera (Salas - Asturias).
En este inmenso prado estaba planeado instalar las zonas auxiliares de obra durante la construcción del tramo Salas-Cornellana de la a autovía A-63. Las zonas auxiliares son áreas donde se instalan elementos que ayudan al avance de las obras y donde se reúne la maquinaria para su mejor control y el poblado. Las casetas de los operarios, donde se visten, comen y se asean, los acopios de materiales, las oficinas. Todo esto se instala en un mismo lugar, en terreno llano y preferentemente en una zona sin valor ambiental. Este es el lugar que se eligió. Es amplio, relativamente llano, está conectado a la carretera N-634, vía por la que llegarán los vehículos de suministro. Si las cosas se hacen como se debe se impermeabilizará el suelo instalando un geotextil que impida que los posibles derrames de sustancias contaminantes, combustibles, aceites, líquido hidrálico, residuos, penetren en el suelo y lleguen a las corrientes subterráneas de agua.
Al fondo de la imagen, en mitad de la ladera, se sitúa la aldea de La rabera, en realidad uno de sus barrios, compuesto por tres grandes casas, un establo y dos paneras. De éstas últimas, la que puede verse es inmensa, la más grande de las que vi aquel día. La obra queda oculta tras la vivienda de la izquierda, aunque puede verse en la entrada 240.
242.2.- La Rabera (Salas - Asturias).
Algunas cosas no caben en una imagen nada más que por su influencia en lo demás. El oleaje en la hierba delata la presencia del viento. Entre la doble hilera de manzanos frente a las casas y la fila junto al camino de acceso hay un espacio amplio que la obra tomará para sí. En cualquier otro lugar este sería un espacio a preservar, pero Asturias tiene en el verde una obsesión, es difícil encontrar un lugar que ofenda a la mirada. Tras finalizar las obras se limpiará el terreno, se laboreará el suelo y se sembrará y se recuperará lo que ahora se ve. Esa es la teoría, aunque en las imágenes de satélite en la zona donde ahora está la autovía se aprecian calvas y zonas desprovistas de vegetación, sobre todo en torno a los estribos de los viaductos. Los planes nunca se plasma al 100% en la realidad, tras una gran obra de infraestructura el territorio no vuelve a ser el mismo. Además de soportar la carga de la actividad central de la obra, en la zona de los manzanos se decidió habilitar un área de depósito de tierras sobrantes. Reconozco que no alcanzo a saber por qué. Me limite a fotografiar el lugar para el informe. Lo reconozco, me fascina el surco trazado en la hierba. Alguien camino sobre ella y dejó dibujada su trayectoria. Lo hacemos todos, vivir y dejar un rastro. Pero los de algunos se borran rápido porque las pisadas no son profundas. Esta quedará para siempre en la imagen. paisaje sin figuras humanas, despúes del paso de una persona.
sábado, 17 de diciembre de 2011
238.- Aldea de Espinedo (Salas - Asturias)
238.1.- Aldea de Espinedo (Salas - Asturias).
Espinedo es una aldea del concejo de Salas, compuesta por media docena de construcciones y que, ya es mala, está dividida por la Carretera N-634, la que ahora suple la Autovía A-63. En realidad la calzada únicamente segrega la ermita de San Ramón del resto de edificaciones. Pequeña iglesia que no se donde conseguirá los feligreses, pero que luce campanario con campana en la pequeña espadaña coronada con una cruz de Malta. También es cierto que se trata de una iglesia pequeña, tal vez más orientada a la devoción hacia un santo local que a los oficios religiosos. Asturias es, como Galicia, un laberinto de poblaciones, minúsculas aldeas agrupadas en municipios, de límites difusos y donde los nombres de los parajes y los lugares se repiten para aumentar la desorientación del visitante. Hay varios Espinedos más en el Principado. El edificio principal tiene un soportal con columnas de fustes lisos. Reconozco que me impresiona. Parece abandonado. Ningún coche en el entorno, indicio que lo corrobora. Pasear por su entorno es complicado porque la carretera N-634 tiene un tráfico ligero pero constante, pasan coches cada pocos minutos y no hay espacio entre la calzada y los edificios.
238.2.- Panera de Espinedo (Salas - Asturias).
La última construcción, algo retranqueada respecto del resto, con la fachada algo retrasada e imposible de ver por tanto en la imagen anterior, portaba una panera sobre su techo, de madera, sostenida sobre 8 pegollos. Entre la panera y el techo del edificio había ropa tendida, descartando el abandono de la minúscula aldea. Durante las obras la autovía pasaría cerca. Como medida preventiva se contemplaba el jalonamiento del bien de patrimonio etnológico para evitar el acercamiento de la maquinaria, aunque se hace difícil entender con que fin. Solo embistiendo el edificio inferior se podía dañar la panera. Pero escrito en un informe queda mejor que bien.
238.3.- Cauce del Río Nonaya a la altura de Espinedo (Salas - Asturias).
A medida que avanza el día las nubes van levantándose y deja de llover. Solo en las cumbres de los altos que cierran el valle quedan nubes a la altura del arbolado. El río presenta una vegetación de ribera que casi parece exceder por su densidad e importancia a la categoría del río. Solo se ha respetado la vegetación de ribera a la hora de crear el prado, que aparece perfecto en la imagen, impoluto, una manta verde uniforme, sin una sola mala hierba o atisbo de matorral. Esto solo ocurre en Asturias. En la ladera contraria el castañar parece dibujar una cúpula al pie de la pendiente. Hay más desorden en el bosque del que suele verse por estas tierras, zonas pardas de matorral, tal vez ericoideas, que rompen su uniformidad. En la cúpula tres ejemplares se alzan de puntillas para escapar del dosel del bosque, como nadadores que ganan la superficie del agua y al fin pueden respirar. Parecen pinos aunque la distancia no me permite asegurarlo. Tienen copas diminutas. Todas las hojas de un árbol ensombrecidas por los árboles próximos son carga inutil.
viernes, 9 de diciembre de 2011
235.- Soto en Cameros (La Rioja)
235.1.- Río Leza a su paso por Soto en Cameros (La Rioja).
Dos kilómetros aguas abajo de la presa de Terroba se sitúa la localidad de Soto de Cameros, sin duda el pueblo más hermoso de los que vi en el valle del Leza. Su disposición a ambos lados del río, la tranquilidad y, a pesar de ello, los síntomas de actividad, de estar habitado aun en pleno invierno, lo cuidado de sus casas y el maquillaje de la niebla, que le daban sortilegio, influjo sobre el subconsciente del observador, misterio donde nada realmente sorprendía a la vista, me convencieron en seguida de que era la modelo ideal de aquella mañana. Que me perdonen los vascos que lean esto, pero la disposición irregular de las ventanas en la fachada que da al río de la casa encalada de la izquierda me recuerda a los caseríos de allí. La escollera se camufla con el río, parece una continuación más ordenada de su lecho, y ese ribete verde y rojo que le dan las plantas que crecen sobre la piedra en la parte superior ayudan a su total integración. Las escolleras a veces son recubiertas de tierra vegetal para facilitar su colonización por la vegetación, a veces acelerada incluso con el semillado de herbáceas. La niebla desubica el cielo, que parece situarse en todas partes. No solo es el telón de fondo sino que se proyecta hacia el espectador. Está delante y detrás de los chopos que flanquean la corriente, se recorta en el filo de la montaña y se derrama ladera abajo.
235.2.- Río Leza a la altura del Puente del Molino (Soto en Cameros - La Rioja).
El nombre se debe a la existencia en otro tiempo de un molino para la fabricación de harina junto al río. Aunque en algunos mapas y reseñas lo denominan puente romano, en realidad es del siglo XV ó XVI. El molino estaba activo en el XIX y fue entrando en decadencia poco a poco hasta cesar de trabajar. El puente es importante para la localidad, ya que esta está dividida por el río. Es de muy bella factura. Una niña del lugar al verme haciendo fotos me pregunto por qué las hacía. Le expliqué que eran por trabajo, pero que el puente era muy bonito. Me explico como acercarme a la orilla. Debí pedirle que posara, pero me dio vergüenza. Tampoco se si hubiera sido apropiado. Alguien que parecía su padre estaba a pocos pasos de ella. Podría haber pedido permiso, pero así como en campo abierto, lejos de todo, me vuelvo locuaz con el primero con el que me cruzo, en las poblaciones la timidez se adueña de mi. Debí bajar al lecho y fotografiar el Leza desde su eje. Debí fotografiar el río desde el puente. Pero comenzaba a pesarme el día, la niebla, la soledad, el frío. Más bien la ausencia de calor, de luz solar. No la vería en el resto de la jornada nada más que un momento, al ascender a la Sierra de Cameros camino del valle del Leza. Un cielo azul limpísimo y a mis pies ambos valles cubiertos por la niebla. El camino fue largo y llovió bastante. Pero no me quejo. Se viaja para poder retornar, para poner a prueba el vínculo con tu propio hogar, con la gente que forma el núcleo de tus afectos. Cada vez estoy más convencido.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
233.- San Román de Cameros (La Rioja)
233.1.- Iglesia de la Asunción de San Román de Cameros (La Rioja).
La Iglesia de la Asunción es la iglesia parroquial de San Román de Cameros. De estilo barroco según dicen las reseñas del edificio, fue construida en el siglo XVII. Hay dos tendencias al menos en cuento a la ubicación de las iglesias principales en los pueblos. Una las sitúa en el centro neurálgico de la localidad, junto al ayuntamiento y la plaza mayor. La otra las emplaza en el punto más elevado del territorio ocupado por el pueblo, si es que éste incluye una colina o loma. Esta segunda es la seguida en San Román de Cameros.
Hacer la fotografía no fue fácil. Nunca lo es fotografiar edificios religiosos dentro de pueblos o ciudades cuando uno quiere incluir dentro del encuadre la totalidad de la edificación. Ese es mi caso. Si me dejo fuera siquiera la veleta que corona el campanario ya me enfurezco. Una vez estuve 10 minutos de reloj tratando de poder incluir dentro del encuadre la totalidad de la Catedral de Toledo. Ningún punto desde donde dirigiera la cámara hacia el imponente edificio me ofrecía esa posibilidad. Al final lo logré retorciendo el cuerpo en una postura harto forzada. Luego, sentado en un bar cerca de una tienda de souvenirs caí en la cuenta de que en ninguna postal ni en ninguna portada de ningún libro la imagen mostraba la totalidad de la iglesia. Había logrado un imposible casi.
También encontré un sitio entre las calles empinadas de San Román para poder fotografiar su iglesia parroquial, pero esta vez fue a cambio de falsear su forma. Se diría que se trata de una iglesia compacta, casi circular, cuando en realidad tiene la planta rectangular. El ala añadida que ocupa el primer plano rompe la armonía del conjunto. No tanto por su forma, que podría justificarse de mil modos, sino por su color, que tiende al planco por haber encalado la piedra, como parte de la fachada trasera de la iglesia. esto rompe la armonía de un casco urbano en el que se ha utilizado una piedra de idéntica tonalidad a la del terreno que circunda el pueblo. No entiendo porque yo lo veo tan claro y quienes tomaron la decisión de añadir un blanco intruso no.
233.2.- Iglesia de la Asunción de San Román de Cameros (La Rioja).
¿Por qué ubicar las iglesias coronando las poblaciones? A veces por que servían además como fortalezas militares. Cabe la posibilidad que esta iglesia reemplace a otra más antigua. En otras ocasiones era un mensaje publicitario, subliminal aunque evidente, dirigido a la población no cristiana, para amedrentarla, fascinarla, seducirla. La catedral de Sevilla tiene las dimensiones que tiene porque se trataba de aterrorizar a los infieles heredados como vecinos tras la conquista de la ciudad. "Hagamos una iglesia que nos tengan por locos". La Iglesia de san Román muestra ese tipo de campanario que en genética arquitectónica tiene un ascendiente en el minarete musulmán. En esta imagen si que domina el mismo color que las tierras de cameros.
233.4.- San Román de Cameros (La Rioja).
San Román tiene un aire, al menos a mi me lo parece, a pueblo de sierra. Supongo que es por el uso de la piedra como principal elemento constructivo. El ver ventanas con macetas en las fachadas orientadas hacia el medio día en pleno enero parece desmentir esta impresión. Consulto el mapa y compruebo que se sitúa a unos 920 metros de altitud, lo que me indica que no voy tan desencaminado. La angosta pero hermosa terraza de madera del edificio que hace esquina, con esas vigas bien elegantes, se pone en mi contra al no estar cubierta. Quizás nieve menos aquí de lo que me imagino. Los techos son a dos aguas pero con inclinaciones no acusadas. No estamos excesivamente lejos de Logroño y el pueblo se ve con vida. Tampoco excesiva vitalidad. Pero las casas están muy cuidadas y los coches son a todas luces de ciudad de gente de ciudad. la niebla aun no se ha adueñado del paisaje y gozo de los últimos cielos despejados y transparentes. Hay incluso el rastro de un avión a reacción oculto en la imagen, enmascarado entre los primeros hilachos de niebla que hacen acto de presencia procedentes del río Leza.
sábado, 22 de octubre de 2011
203.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Vista de Pozuelos de Calatrava desde la Cañada Real Soriana (Ciudad Real)
203.1.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Vista de Pozuelos de Calatrava desde la Cañada Real Soriana (Ciudad Real).
El borde de la pequeña meseta es como un balcón natural con vistas a Pozuelos de Calatrava y su entorno. esta localidad, el término, se sitúa en la frontera entre las comarcas de Campos de Calatrava y Las Sierras. De las llanuras de Ciudad Real capital y Daimiel se pasa al paisaje movido, lleno de pequeñas sierras del oeste provincial. La casi total ausencia de arbolado despeja el camino al ojo, limpia la panorámica. Los dos pies de encina solitarios sirven como marco para la foto. Lo anote como un mirador natural.Abajo me esperaba el pueblo, donde ya había estado al principio de la mañana. Sopesé entonces hacer el recorrido a la inversa. Y no recuerdo por que desestimé la idea. La mayoría de las etapas del CN que me asignaron las recorrí al revés. En todo caso me alegro porque esta sorpresa final hubiera sido imposible. Estuve un buen rato dudando el encuadre. Creo que este es el mejor. Tomé unas cuantas fotos y luego reanudé la marcha colina abajo.
203.2.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Vista de Pozuelos de Calatrava desde la Cañada Real Soriana (Ciudad Real).
No podía dejar pasar la oportunidad de intentar una secuencia de fotos para una panorámica. Y el resultado es óptimo. La colina de la izquierda es el Cerro de la Cabeza. Mirando en esa dirección puede verse, más bien intuirse por la distancia, Corral de Calatrava, el origen de la Etapa 11 del CN. Pastos, dehesas, cultivos, olivares y algún regadío. Todos los lugares comunes de La Mancha. Solo hecho a faltar los viñedos. Pero aquella parte de Ciudad Real no debe ser propicia. Intuyo que debe hacer frío en invierno.
203.3.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Depósito de agua de Pozuelos de Calatrava (Ciudad Real).
Los depósitos de agua de los pueblos siempre se ubican en posición más elevada que la de la población que abastecen. Se llenan cuando se quiere, dentro de las opciones que haya, mediante bombeo, con consumo de energía, por lo que la noche con tarifa reducida es buen momento, y la llegada a los puntos de destino es por simple acción de la gravedad. El punto elevado puede ser una loma en mitad del pueblo, o una estructura que eleva en cuenco donde está el agua en alguna parcela del entramado urbano. Pero lo normal es que se ubica más allá de los límites de la localidad. En el caso de Pozuelos se sitúa en una margen de la Cañada Real Soriana, a mitad de la cuesta que desciende. Lo fotografié por que me gustan. Son algo así como trofeos. Prácticamente no hay dos iguales. Los reconoces por intuición. este ofrece dudas por que parece pequeño. Pero podría tener una anexo subterráneo. Pero, ¿que otra finalidad podría tener la construcción? No es una vivienda, ni un transformador eléctrico. Si fuera la otra Castilla lo mismo sopesaría unos segundos la idea de que fuera un palomar. Pero entonces se situaría en la planicie, en mitad de un campo de cultivo. No, es un depósito, hagánme caso queridos lectores. Los conozco bien, me las he tenido que entender con ellos innumerables veces. Preveo sus movimientos, conozco sus intenciones. Un depósito de agua cuadrangular y pintado de azul. Este no lo tenía en la cole.
203.4.- Etapa 11 del CN del Guadiana. Vista de Pozuelos de Calatrava desde la Cañada Real Soriana (Ciudad Real).
El color gris azulado del camino y su textura, como dibujado con tiza. El colo miel de los pastizales agostados. El pueblo al final del sendero, el regalo de ver la meta, el cielo azul en calma. Bajar la cuesta con la seguridad de haber cumplido un objetivo, al menos uno. Con paso triunfante, deteniéndome a cada rato, como un general romano en un entrada con honores en la urbe. El hambre, el sudor, el cansancio, lo monótono de la tarea a veces, nada importa cuando se cierra una etapa. El sendero es como una flecha certera que impactara donde se había apuntado. Pozuelos de Calatrava, dormitando al pie de la colina, entre el cementerio y la campiña, entre el sustento para la vida y la meta de ese viaje. Solo un anciano que leía el periódico en el umbral de su casa advirtió mi llegada. Luis Felipe ad Portas. Tome posesión de plaza, y partí hacia el trazado de la siguiente etapa.
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