domingo, 10 de junio de 2012

286.- Casasnovas (Binaced - Huesca)



286.1.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Casasnovas es una pequeña explotación agraria abandonada señalada en el paisaje de la llanura por una agrupación de pinos. Es fácil ir en su busca porque en todo lo que alcanza la vista solo hay árboles en su entorno. Tierras de labor rodeadas de pequeñas sierras chatas, algunas en barbecho, otras recién labradas destacando por su color pardo claro, y el resto en regadío. Lo que se ve quedará bajo las aguas del embalse, y un silencio sucederá a otro. Lo que el hombre deja atrás, las ruinas y despojos de su actividad, no suele ser hermoso. Es lo que tiene por delante, lo que aun no ha alcanzado, lo que agradece la mirada, el bosque primigenio. Con el tiempo los rastros de su presencia adquirirán la dignidad de yacimientos arqueológicos, pero siendo reciente su marcha el estado de ánimo que contagia el terreno suele ser melancólico, porque el hombre solo migra sino tiene otro remedio. Casasnovas, a pesar de tener nombre en los mapas, es solo una minúscula agrupación de naves de ladrillo abandonadas entre arbolado enfermo. El pantano cicatrizará esta herida.



286.2.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Campos verdes que forman círculos concéntricos, señales gráficas que solo se pueden entender desde el aire, como mensajes a los dioses o mentalidades más abiertas. En el mapa la huella del hombre es clara porque el paisaje natural nunca hace mano de figuras matemáticas tan simples. Es el hombre quien lo simplifica. Las tuberías aéreas de riego forman una larga hilera junta al camino de acceso a Casasnovas. Hace calor y el verde al menos refresca los ojos. llevo toda la mañana tragando polvo y el aire acondicionado del coche no funciona. Son muchos kilómetros de caminos de tierra y los filtros del aire están saturados. Recuerdo que estaba molesto por algo pero no se por qué. O tal vez sea mi estado de ánimo actual que tiñe la memoria de aquel día.



286.3.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Acceder al camino de Casasnovas no fue fácil. Fue al segundo intento cuando lo logré. En el primero intenté una ruta en que la carretera de asfalto se convertía progresivamente en sendero de tierra y luego trocha solo apta para cabreros, llena de piedras y de polvo. Nunca sabes si la que intentas recorrer es la única vía posible, o si se arreglará unos metros más adelante. Desandar lo recorrido además de una derrota momentánea puede suponer un error que marque el resto de la jornada. Pero perseverar en lo que no es una solución puede convertir un error asumible en un grave contratiempo. El tiempo es limitado. Pero mi mal humor lo traía de casa, no se debía al tiempo perdido ni a las incomodidades sufridas hasta ese momento. Alguien me salió al paso justo en el cruce del Canal del Zaidín. Paramos los vehículos y echamos pie a tierra. Entre la nube de polvo me preguntaron por la razón de mi presencia allí. El tono era amable, pero lo cierto es que la pregunta exigía una aclaración. Normalmente doy todas las explicaciones que sean necesarias. Si tengo que fotografiar una casa me cercioro de que no hay nadie mirando, y si lo hay me acerco a explicar la necesidad de tomar la imagen, incluso pido permiso. Pero aquel día andaba con el ánimo renqueante. No fui del todo claro en mi respuesta, o tal vez fuí lacónico, o mi tono quizá mostró la irritación que sentía al ser abordado en pleno trabajo. El hombre me advirtió que se trataban de tierras particulares, como los caminos por los que circulaba. Hubo una breve discusión en la que ambos exhibimos el tamaño de nuestras respectivas razones. Los caminos eran servidumbres de paso, alegué yo. Eran caminos privados que podían ser cortados cuando se quisiera por sus dueños. No llegamos a ningún resultado definitivo. Sólo logré incrementar mi enfado e irritar a un tipo que parecía buena gente y sumamente educado.



286.4.- Rodal de pino carrasco (Pinus halepensis) de Casasnovas (Binaced - Huesca).

Gasté mucha memoria de la cámara en fotografiar aquellos pinos. Ninguna imagen me satisfacía. Su estado deslustrado, con aquellas construcciones de ladrillo abandonadas en su interior, impedían capturar una buena imagen. Los árboles mostraban síntomas de vivir al límite de sus posibilidades. Extensas masas de pinar de Murcia y Aragón acabarán desapareciendo por crecer en zonas en las que la especie sufre un clima inadecuado, extremo, más allá de sus posibilidades de supervivencia en razón de la escasa precipitación y las altas temperaturas estivales. No obstante, aquel rodal iba a quedar bajo la lámina de agua del embalse, como todo lo que me rodeaba. Los árboles que vayan a quedar sumergidos han de talarse para evitar la eutrofización del agua.



286.5.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

El pasto agostado, los olivos recién plantados, los girasoles. Cultivos todos ellos de secano que desaparecerán no solo donde el agua ocupe el lugar de los campos, sino también en el entorno del embalse. Al pie de los altos que cierran la imagen, junto al Canal de Ripoll que discurre en el inicio de la ladera, los regadíos comienzan a tomar posesión del terreno. Esos verdes en agosto solo son posibles con derroche de agua. Todas las líneas del dibujo, rectas o curvas, confluyen en un mismo punto de la margen izquierda. Es una carambola geométrica. La claridad del cielo dota a la montaña de una sensación de liviandad, hasta el punto de dar la impresión de que con un horizonte más alto, con más azul gravitando sobre sus hombros, podría flotar sobre sus propias raíces y levitar sobre los campos.



286.6.- Casasnovas (Binaced - Huesca).

Mirando hacia el oeste desde Casasnovas podía verse claramente la futura ubicación de la Presa de San Salvador. Se iba a construir justo en la hendidura de la línea de tierras altas que cerraba el valle. La imagen da una idea muy cabal de lo que iba a ser, lo que ahora es, el embalse, cuyas obras finalizarán este mismo año. La extensión de la lámina de agua se calcula en mil hectáreas, con un volumen embalsado de  de 133 hectómetros cúbicos.

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